traumas el arte de romperte lento

El miedo a que todos se vayan

Nunca aprendí a despedirme.

Solo aprendí a esperar

que alguien encontrara

una razón para quedarse.

Por eso, cuando alguien se acerca,

una parte de mí sonríe

y otra prepara el silencio

que dejará cuando se marche.

Qué triste es querer compañía

con el corazón convencido

de que toda presencia

tiene fecha de vencimiento.




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