traumas el arte de romperte lento

Carta a mi yo de ayer

Querida yo:

perdón por llamarte débil

cuando apenas podías comprender

todo lo que estabas sintiendo.

Perdón por exigirte respuestas

cuando solo tenías preguntas.

No sé si hiciste todo bien,

ni si algún día entenderemos

por qué ocurrieron ciertas cosas.

Pero ya no quiero juzgarte

por no haber sabido entonces

lo que estoy aprendiendo ahora.

Con cariño,

la persona que todavía intenta

conocerte sin culparte.




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