No hubo aplausos
ni una luz anunciando el cambio.
Solo pequeñas decisiones,
límites que antes no ponía,
verdades que empecé a aceptar.
Desde fuera parecía lo mismo.
Por dentro, algo aprendía
a no tratarse con tanta dureza.
Tal vez reconstruirse sea eso:
dejar de pedir permiso
para empezar a cuidarse,
aunque nadie note todavía
que las cosas están cambiando.
Editado: 29.10.2026