Antes me dejaba para después,
me negaba el descanso,
me hablaba como si fuera
la culpable de todas mis tormentas.
Ahora hay preguntas
que intento responder con ternura,
errores que miro sin condenarme
y días en que recuerdo
que también necesito compañía.
Todavía me cuesta quedarme conmigo.
Pero estoy aprendiendo
a no convertirme en otra ausencia.
Editado: 29.10.2026