Travesía [pasajeros #2]

Capítulo 47

Owen salió del baño, secándose el cabello, y respirando profundamente el vapor que salía a sus espaldas. ¿Cuánto tenía que no se tomaba un baño de burbujas así? 

Habían pasado un par de días desde el asalto a la prisión Brixton, donde Owen había sido el apoyo directo de Jim para rescatar a los Pasajeros. Desde ese momento, se había planteado como tarea principal el vigilarlos por si Aurora decidía aparecer de nueva cuenta para intentar hacer de las suyas. Cosa que no ocurrió. 

—¿Por qué el Park Lane? —preguntó Johnson.

El hombre había montado todo un campamento de vigilancia entre la cama y la ventana de aquella habitación. Un rifle de precisión, así como algunos binoculares, un par de computadoras enlazadas a la red del hotel, y más de dos radios descansando sobre la mesa de noche.

—Es el hotel donde Blackwood está aquí —indicó Owen, mientras tomaba un poco de descanso sobre la segunda cama—. Chase tiene un cuarto del otro lado del pasillo, coloqué cámaras en cada esquina… Sabremos qué pasa en el recinto. 

—¿Quieres atrapar a Blackwood?

—Comandar —lo corrigió Owen al momento—. Comandar a Blackwood. No vamos a intervenir. Dejaremos que los Pasajeros hagan su trabajo, intenten secuestrarlo y demás. No podemos irrumpir en los acontecimientos del tiempo y espacio.

—¡Sin embargo…! —alzó la voz Chase, mientras entraba a la habitación con su computadora en manos—. Tú ya interviniste.

—¿A qué te refieres?

—La tarjeta de crédito de James —respondió Johnson chasqueando los dedos y apuntando directamente a Owen—. ¡Lo recuerdo! Estábamos aún en suelo americano, pero algunos hombres ya habían estado en las Islas Canarias buscando a ciertos sospechosos de fraude. Había órdenes de atrapar a algunos presuntos falsificadores de tarjetas que viajaban en…

—No puede ser que se crean esos disparates —Owen chasqueó la lengua—. ¿Quién mandó esas órdenes?

—Tiene sentido, Owen —lo calló Chase—. Me mandaste a recoger la tarjeta de James, y así usarla para convencer a este… otro James que los ayudara. Pero… 

—Nos enviaron los códigos de la tarjeta —dijo Johnson—. Se supone que en el lobby del hotel tenían la tarjeta. Fue así cómo comenzamos a darles caza.

—¿QUIÉN DIO LAS ÓRDENES?

—¡Blackwood! —terció Chase—. ¿Quién más?

—Blackwood era Ben —explicó Owen, perdiendo un poco la paciencia y levantándose de la cama—. Recuerden que manipuló la mente de todos los del Servicio Secreto, el FBI, la CIA… me atrevo a pensar que muchos de los que están en este mismo hotel, incluyéndote —apuntó a Johnson—, están bajo su control.

—¿Por qué querría hacer eso Ben? —inquirió Chase—. ¿Qué es lo que quiere? ¿Qué espera lograr con eso?

—No lo sé.

—Llevamos persiguiendo a esta loca por días —insistió Johnson—. No hemos tenido rastro de ella desde… —en ese momento, su celular dio un par de pitidos. ¿Sería un mensaje? Johnson tomó el teléfono que descansaba en la cama, y al desbloquearlo se quedó casi paralizado—. Hablen del diablo, y se les puede aparecer.

—¿Qué es eso?

Owen fue directamente con su compañero y le arrebató el teléfono de las manos. 

No podía ser.

El titular decía lo siguiente:

 

Aparecen siete hombres descuartizados, con heridas 

profundas basadas en grandes rasguños.

 

—¿Qué demonios significa eso? —gritó Johnson—. ¿Qué no debería estar siguiendo Pasajeros del Atlantic? 

—¿Qué sucede? —se espantó Chase.

—¡Tenemos a muchos hombres de la CIA y la MI6 buscando a los demás Pasajeros en la actualidad…! ¿Qué demonios acaba de…?

—¡NO ME DEJAS PENSAR, JOHNSON! —le espetó Owen—. ¡CIERRA LA BOCA! 

No había nada que pensar. El plan de Aurora no era matar a los Pasajeros. Simplemente los atacaba por diversión. Era algo más por parte de Ben. Se habían puesto como objetivo el cuidar a James y a los demás de Aurora, que el plan de detenerla había pasado a segundo plano. Ella estaba libre, por el mundo real, matando a quién quisiera. La verdadera pregunta era para qué. 

¿Por qué Aurora estaba matando a todas esas personas?

Aunque… la teoría de volver esa dimensión en un lugar oscuro y de perdición aún no quedaba descartada. 

Una Dimensión Oscura.

¿Cuál era el plan de Ben?

Entonces fuera de la habitación se escuchó una persecución. Había personas corriendo, y después de unos segundos, un grupo más numeroso les seguía los pasos. 




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