Travesía [pasajeros #2]

Capítulo 50

Sin duda alguna, se estaba convirtiendo en el mejor día de su vida.

—Creo que te ves mejor que tu madre —murmuró Dylan—. ¿O eres sobrina de tercer grado?

—Idiota —musitó Aurora—. Utilizo el cuerpo de mi hija como una ventaja. Y estoy a punto de cobrar mi venganza.

—¿Sabes? Los villanos siempre dan un discurso épico para retrasar el asesinato del héroe en cuestión. Perdón.

Dylan alzó la escopeta y disparó. La ráfaga de energía golpeó a Aurora de frente, y eso impulsó a la mujer a caer de espaldas, con una herida demasiado profunda en su estómago. Un líquido de color negro manchó el tapete, y la mujer soltó un quejido, seguido por un chillido, al momento de levantarse.

Dylan la había herido de gravedad. 

—¿Dylan? 

El hombre que estaba del otro lado comenzó a correr hacía él. Se trataba de Jim, el verdadero hermano de Luna. Y vaya que se parecía a James.

—¿Qué estás haciendo aquí? ¿Qué no…?

—No estamos en el tiempo que crees… no sé, no tengo idea, Owen no me explicó del todo lo que está ocurriendo aquí.

—¿Owen está aquí?

—¡Estaba! Desapareció por un agujero en cuanto esa mujer rasgó el…

Un par de uñas quebraron el aire y golpearon la pared. Aurora seguía en condiciones de pelear. Dylan tomó a Jim por el hombro y lo movió para poder disparar nuevamente hacia la mujer.

Aurora esquivó el disparo, y rasgó el aire para desaparecer por medio de un portal. 

—¡Demonios! —bramó Dylan—. Nunca vi algo similar, ¿qué…?

—Tenemos que movernos —insistió Jim dirigiéndose hacia las escaleras—. ¡Debemos rescatar a los Pasajeros!

—¿A los… Pasajeros? 

Ahora entendía donde estaba. Dónde, y cuándo. El Hotel Park Lane, la noche en la que Jim fallecía, basándose en las palabras de James cuando le contó su trayecto desde Fort Lauderdale, un 21 de enero, hasta el mítico Triángulo, el 11 de febrero del año en curso. Fascinante.

Siguió de cerca a Jim a través de las escaleras, y los dos se detuvieron en cuanto llegaron al último escalón. Frente a ellos se encontraba un lobby en completo desastre. Agujeros de bala en todas las paredes, así como el grupo de Pasajeros cubriéndose por donde pudieran. Max estaba muy cerca de ahí, detrás de algunas macetas de gran tamaño. James, en cambio, había tomado a Dianne de la mano y se habían ocultado detrás de la recepción.

—Tienen un plan, ¿verdad? —preguntó Dylan, retrocediendo un par de pasos y cubriéndose de los disparos que se estaban armando en el lobby.

—Sí, Scott y Cooper atraerían a todos los hombres de Blackwood —dijo Jim—. Y nos verían a Miranda y a mí por la salida de la cocina. 

—¿Qué más?

—Se supone que Miranda está con la camioneta, afuera —indicó Jim—. Yo debía llegar a la habitación para trasladar a Blackwood y así poder llevarlo con nosotros.

—¿Qué clase de plan es ese? —soltó Dylan.

—¡Uno que me costó armar!

—¡JAMES! —gritó Max, a través de unas macetas rotas y después de que su amigo le respondiera, añadió—: ¿Has visto la película de Mi Pobre Angelito?

—¿Qué? —soltó James.

—¡Los hoteles siempre tienen salida por detrás! 

Dylan sabía a lo que se refería Max. Estaba dando la idea de seguir por aquél camino, justo donde Jim y él se encontraban, para poder escapar de aquella situación. Necesitaba ser rápido y ocultarse para no ser visto, y así no perturbar la línea temporal.

—¡EN MI POBRE ANGELITO NO HABIA TIROTEOS! 

Seguido de eso, James se levantó y disparó varias veces su pistola. Se quedó sin balas a los pocos segundos. 

A los pocos metros de donde estaba Jim se abrió un portal en ese instante, y Aurora emergió de él. Dylan logró hacerse a un lado justo en el momento cuando la mujer intentaba soltar un par de zarpazos en su contra. 

El muchacho no podía disparar su escopeta de energía. Un disparo así se escucharía en todo el lobby, y atraería la atención de los Pasajeros. 

—¡Quieto ahí! —lo sorprendió un agente de fuerzas especiales.

Sin embargo, Aurora no quería que nadie se entrometiera en su venganza contra Dylan. Abrió otro portal para aparecerse detrás del hombre, y con un golpe fuerte, las uñas atravesaron su espalda, dejando al agente sin vida de un segundo a otro. En cuanto cayó, el hombre soltó su rifle, y Aurora volvió a desaparecerse.

—¡Rayos! —James soltó la pistola vacía, del otro lado de la sala, detrás de la recepción, y se resguardó junto con Dianne.

Dylan pudo ver la escena en cámara lenta. James y Dianne juntos. Unas horas atrás, tan sólo unas horas atrás, Dianne había sido sepultada en la Isla. Ben la había matado, utilizando a James como un simple títere, y así conseguir el odio necesario por parte del Pasajero para impulsar su energía y recuperar su cuerpo. Si pudiera advertirles… No, no podía hacer eso. No podía cambiar el curso del tiempo. Le había prometido a Owen que no intervendría en situaciones así.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.