Trazos que nunca pude borrar

1. La clase de dibujo

— Chicos, como ya os dije el otro día, hoy toca dibujar un cuerpo al natural. — dijo la profesora Scarlett. — Para eso he contratado a un modelo.

Podría asegurar de que Scarlett es una de las mejores profesoras de la facultad. Es una señora que roza casi la tercera edad, pero su forma de explicar es clara y envolvente, logrando que incluso los temas más complejos resulten interesantes. Es exigente, pero también muy justa, además siempre está dispuesta a ayudar a sus alumnos cuando lo necesitan.

Después de que Scarlett mencionara eso, entró un chico al aula. Solo iba con unos pantalones cortos. Es bastante atractivo para mí, cabello negro y corto, ojos verdes, muy alto y un físico atlético para lo único que dejaba ver.

— Él es Noah, será vuestro modelo este semestre. Recordad que solo tendréis dos horas para dibujarlo con todo tipo de detalles. — Mientras Scarlett iba diciendo eso, Noah se estaba quitando los pantalones, dejando ver su cuerpo desnudo al completo. — No hace falta aclarar que solo lo podréis hacer con carboncillo, nada más, quien no lo cumpla tendrá un suspenso, solo aviso.

Toda la clase se puso en marcha con el trabajo, yo aún no. Seguía pensando en la foto de ayer, que no dibuje por miedo. Ahora tampoco me veo capaz de dibujarlo a él, tengo miedo de que mi dibujo le pueda causar inseguridad en sí mismo.

También pienso que tiene mucha valentía, no es fácil ponerse desnudo en frente de completos desconocidos, sin tener miedo de que te juzguen, sin tener miedo al rechazo.

— Vega, han pasado quince minutos y tu lienzo aún está en blanco. No te va a dar tiempo, señorita. — Me advirtió Scarlett.

— Lo sé, pero tengo miedo. — Le dije yo, sin dar muchos detalles.

— Miedo de qué señorita, ¿al lienzo en blanco? Pensaba que era un miedo que todos habías superado ya. — Dicho eso se marchó a mirar el trabajo de mis compañeros.

Ojalá fuera ese tipo de miedo.

Me quedé observando cinco minutos más el lienzo. Finalmente, me decidí a dibujar. No sabía como empezar, si por la cabeza o por los pies, a pesar de que era un trabajo que ya había hecho anteriormente, pero claro, los otros modelos iban con ropa, no como Noah.

Me decidí por empezar por los pies, me resultaba más fácil, ya que todos los tenemos muy similares.

Iba ascendiendo por las partes del cuerpo, hasta que llegue a la cadera, me fije que tenía un tatuaje de una rosa que, a pesar de ser pequeña, me gustaría tocarla con mis dedos algún día.

Seguí subiendo, me tocaba dibujarle los abdominales tan marcados que tenía, pero no sabía como hacerlo, ya que puede que para él sea una inseguridad, así que decidí no hacerlos muy marcados, los hice sutiles.

Cuando ya estaba dibujando el pecho, vino la profesora Scarlett.

— Vega, no lo estás representando como realmente es, así no vas a aprobar, señorita.

— Pero Scarlett...

— Pero nada, haz lo que se te pide Vega. — Dicho eso se fue.

Volví a mirar a Noah. Él me estaba mirando fijamente, tuve miedo por si la mini-conversación con Scarlett le pudiese incomodar.

Seguí dibujando, pero no con la seguridad de antes, sino que incomoda, sentía la mirada de Noah, todo el rato encima de mí.

Acabe el dibujo, antes del tiempo establecido. Me quedé mirando el lienzo, bastante satisfecha con el resultado, puede que no el que Scarlett deseaba, pero había superado un miedo más, de los muchos que tenía relacionado con ese tema. Además, creo que mi yo adolescente lo estaría celebrando.

— ¡Chicos! Manos arriba. Se acabó el tiempo. — dijo Scarlett entrando al aula. — Quiero todos los lienzos al lado de mi mesa. Cuando hagáis eso ya os podréis ir.

Fui la última en dejar el lienzo. Scarlett me miró con cara de decepción.

— ¿Qué te ha pasado Vega? Eres una alumna excelente, pero me has decepcionado bastante con este trabajo.

— Lo siento, no era mi intención, Scarlett. — Dije con tono de tristeza.

— Mira, por ser tú, te voy a dejar otra oportunidad. ¿Te parece bien? — Me pregunto ella.

— Claro.

— Noah, ven aquí ¿Te va bien quedarte mañana después de las classes? para que Vega pueda repetir su trabajo.

— Sí, claro, sin ningún problema. — Aseguró él.

Dicho eso se fue.

— Entonces, ¿estaremos los dos solos? — dije un poco incómoda, ya que nunca había estado con un chico a solas, y menos que me estuviera posando desnudo.

— Claro, creo que ya sois mayorcitos para que nadie os esté vigilando. — Dijo mientras recogía sus cosas. — Espero que no me decepciones, Vega.

Dicho eso se fue, dejándome sola en esa aula llena de lienzos con el cuerpo de Noah.

Me puse a mirar el trabajo de mis compañeros, dándome cuenta de que todos eran muy parecidos, el único diferente era el mío.

Tal vez debería ser más crítica y dejar de pensar un poco en los demás y empezar a pensar más en mí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.