Trazos que nunca pude borrar

3. El silencio incómodo

Habían acabado las clases, eso significaba que tenía que ir con Noah para repetir el trabajo que la Profesora Scarlett me había pedido. Tenía que ir al aula 307 B y estaba en la otra punta de la facultad, por lo tanto, iba tarde como siempre, nada diferente en mí, pero no quería hacer esperar a Noah, ya que se había ofrecido a hacerlo cuando no estaba para nada obligado, me pregunto por qué dijo que sí.

Llevo todo el día pensando en el consejo que me dio Gia la tarde anterior. Lo iba a seguir, pero un poco a mi manera, si Noah se acercaba yo me acercaría más, pero sin llegar a dar ningún paso, ahora que lo pienso, yo no soy una persona tan directa como ella, así que no sé si me saldrá hacerlo.

Estoy a punto de llegar al aula, veo a Noah desde lejos, esta vez si tiene ropa puesta, y es muy diferente a cuando se la quita. Viste de una manera muy arreglada, pero sin llegar a lo elegante, se ve que cuida su imagen.

— Hola, Noah. — Le dije. — Soy Vega, de la clase de ayer, no sé si te acordaras de mí.

Claro que se iba a acordar de mí, por eso está aquí. Hay veces que soy muy tonta.

— Claro que me acuerdo de ti Vega, la chica que no me dibujo bien por miedo de lo que podría llegar a pensar. — Dijo mientras abría la puerta del aula. — Espero que esta vez lo hagas bien, no pienso volver a ofrecerme para una cosa así, y sabes que esto no me lo paga Scarlett ni nadie.

Wow, que chico más borde y antipático. Y yo pensando que sería el amor de mi vida, pero ya veo que esto no va a llegar a más, solo alumna y modelo.

— Scarlett me ha dicho que dispones de dos horas, al igual que tus compañeros. — Menciono mientras me pasaba todo el material. — Además, sin mi ayuda.

— ¿Cómo que sin tu ayuda? — Dije sin saber a qué se refería con eso. — A caso de ser una cara bonita para Scarlett sabes algo de arte. —- Dije, acusándolo, como él había hecho conmigo anteriormente.

— De hecho, si Vega, tengo una empresa, es la más conocida de la ciudad, así que no eches mi trabajo al suelo. — Dijo muy serio, mientras se quitaba la ropa. — No eres quién para juzgarme, además has llegado tarde, así que si vuelves a abrir la boca para hacer alguna crítica sobre mi persona me iré de aquí y le diré a Scarlett que te suspenda, ¿entendido?

— Sí, entendido. — Le dije yo mientras me posicionaba delante del lienzo.

Si ya estaba incómoda nada más verlo, ahora que me había hablado tan mal me temblaban las manos de los nervios. Me daba miedo dibujarlo, me daba miedo incluso mirarlo. Él sabe que tiene poder sobre mí y creo que le gusta.

— Vega, han pasado cinco minutos desde que estoy posando y no has empezado con tu dibujo, ¿pasa algo? — Me pregunto, parecía preocupado.

Lo miré, sin dirigir la mirada a sus ojos.

— Sí, bueno, no, bueno, no lo sé. — Hice una pausa. — No sé por donde empezar Noah, me siento rara estando aquí a solas contigo. — Me sinceré con él.

— ¿Es por como te he hablado antes?

— En parte sí, pero es la primera vez que estoy a solas con un chico y me da un poco de corte.

— Siempre hay una primera vez, o eso dicen. — Dijo riéndose. — ¿Por qué no empiezas marcando las medidas?

Le hice caso, empecé con unas líneas muy finas y casi invisibles para hacer las separaciones de su cuerpo. Con eso cogí más confianza y empecé a dibujar de abajo hacia arriba. Volví a repasar con los ojos una y otra vez su tatuaje, la verdad es que me ponía mucho, nunca me había sentido tan atraída por un hombre.

Cogí tanta confianza que ala volver a fijarme en el dibujo, vi que me paso como la otra vez, que lo volvía dibujar como no era. Me puso muy nerviosa y con mucho estés, solo me quedaba media hora, media hora y él se iría, si se iba suspendía, no podía decepcionar a Scarlett, no podía decepcionarme a mí, no otra vez.

— ¿Qué te pasa Vega? — Al ver que no le respondí se acercó un poco a mí. — ¿Por qué lloras, he sido muy duro contigo antes?

— No es eso. — Dije sorbiéndome la nariz. — Me siento incapaz de dibujar un cuerpo ajeno, con sus defectos, como realmente es.

— Te ayudaré.

— No quiero que lo hagas Noah, queda media hora y tú te irás, no da tiempo.

— Por eso, te ayudaré, Vega. Déjame hacerlo.

Dicho eso, cogió un espejo que estaba al fondo del aula, lo puso al lado del lienzo, agarro el que había hecho y lo cambio por uno en blanco. Me agarro la mano y se puso detrás de mí.

En ese momento, sentía un montón de mariposas en el vientre, un poco como me lo había descrito Gia.

Noah se iba mirando al espejo, mientras guiaba mi mano por encima del lienzo. Cabe aclarar que estaba desnudo rozándome, cosa que nunca había hecho en toda mi vida. Me explicaba cada cosa que hacía susurrando en mi oreja, eso me ponía a mil.

Estaba llegando a la cadera, cuando me dijo:

— Vega, tócame el tatuaje. — Dijo, mientras me miraba a través del espejo.

No sabía qué hacer, mi corazón iba a mil, como si me estuviera persiguiendo un león.

— ¿Tienes miedo de tocarme, princesa? — Me seguía mirando a través del espejo.

Me acaba de llamar princesa, este es el típico tío que se cree que las puede tener a todas, pero la verdad es que me encanta. Creo que es perfecto para mí.

Un giro inesperado me saco de mis pensamientos y de repente estaba frente a él. Me miraba con pasión, aunque nos conociéramos de hace un día.

— Tócame el tatuaje, Vega. — Dicho eso, cogió mi mano y la paso por su pecho, descendiendo hacia sus abdominales y por último su tatuaje, me soltó la mano, Yo iba tocando el tatuaje delicadamente, sin hacer mucha presión. Todo esto mientras nos mirábamos a los ojos, cada vez mi corazón iba más rápido, me iba a dar algo.

Cogió mi mano y siguió descendiendo hasta llegar a la "V" tan famosa, esa que me gusta tanto, me estaba haciendo muchas ilusiones a la vez que me ponía nerviosa, pero justo llegado a ese punto me aparto la mano y me volvió a girar cogiéndome por la cintura.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.