Trece Poemas Encadenados y Siete Canciones No Desesperadas

7. Adiós al amor

Los días pasaban, cumpa

uno tras otro

como las hojas de los libros

al hojearlos

Para mi buena

o mala suerte

aparentemente

el cielo y la tierra

seguían igual

- ¿O será que bajé la guardia? –

Cuando el rio suena es porque piedras trae

Ella estaba libre

mantenía los sueños intactos

yo, encerrado, mutilado

física

y mentalmente

no era más fragmento de sus sueños

e ilusiones

No lo vi venir, lo juro

No leí las señales

a pesar de las manifestaciones del cielo

ella despedía su cuerpo

y presencia del mío

fui aceptándolo sin saberlo

sometiéndome sin percibirlo

Tiró la toalla

de un momento a otro

-sólo un pretexto, buscaría otro para irse si no funcionaba-

¡Ringggggggggggggggggg…!

sonó la campana

por última vez

Quedé ahí

tumbado

noqueado en la lona

con los ojos desorbitados

echando espuma por la boca.




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