El tiempo es un fantasma, Santiago
versa la apasionada poeta
El tiempo, querido viejo
transcurre velozmente
Un día despiertas y tienes
todos los años del mundo
Yo que no he reclamado nada a la vida
la veo pasar
a la velocidad de Helios
De súbito,
orino más seguido y de a pocos
mis dientes cada vez son menos
mi cabello luce blanco,
todo me duele
uso lentes, se me olvidan las cosas
y me pedorreo todo el tiempo
Las calenturas y el ardor
de años mozos
han hecho un viaje sin retorno
luce mi virilidad como un estropajo
ajado
tirado en un rincón
sin perdón
olvidando los bríos de antaño
Me paro frente al espejo, Santiago
¡carajo!
me cuesta reconocer
al viejo de mierda
que sonríe ante mi
El tiempo no perdona.
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Editado: 12.03.2026