Trece: Serendipia

C A P I T U L O 2 5

Phoenix se encontraba junto a Dion de camino hacia el escondite de Phoe, no sin antes haberle advertido que le tenderían una trampa para poder acusarlo ante las autoridades del Complejo J.

—Ten cuidado, recuerda que los residentes son un tanto delicado ante los extraños.

Dion asintió y continuó su camino tras Phoenix.

Arribaron hasta el callejón e ingresaron por la puerta que los llevaría de camino hacia el sótano.

—Sé lo más silencioso posible— susurró Phoenix al ingresar al lugar.

Se acercaron hacia la puerta del sótano y Phoenix la entreabrió para dejar un espacio que le permitiera observar hacia dentro de la habitación.

Observaron como Phoe se amarraba su cabello en una coleta y dejaba al descubierto su símbolo indicando que era el elemento número trece.

Dion la observó con mirada neutral, pero Phoenix bien sabia que deseaba salir de allí lo más rápido posible para hablar con Tyr.

—¿Listo para regresar?— interrogó Phoenix en un susurro.

Dion asintió en respuesta y ambos fueron de regreso a la residencia.

—¿Se encuentra allí?— interrogó Leander empleado su habilidad actoral para hacerle creer a Dion que aún se encuentran de su lado.

—La hemos visto y también he visto con mis propios ojos que es el elemento trece, lleva su símbolo en el dorso de su cuello— afirmó Dion.

—Aún hay algo más que necesitamos para poder deshacernos de los elementos.

—¿Qué es?—interrogó Dion con fastidio.

—El cofre de los elementos, debemos depositar nuestros medallones dentro de el para que la ceremonia se lleve a cabo con éxito.

—¿Dónde lo encontramos?— se oyó la voz de Dion nuevamente.

—Es lo que debemos averiguar.

—¿Pólux sabe de Dalaras?

—De repente estás muy curioso— respondió Myron.

—Correrá a decírselo a Tyr en caso de que lo supiera— les recordó.

Pero Phoenix sabia que no era por eso que realizo aquella interrogación, Dion deseaba saberlo así podía acusar a Pólux ante Tyr y este hacer algo en contra de Pólux, le vendría bien a Dion sacarse a Pólux de encima temporalmente.

—No sabe nada al respecto— aseguró Phoenix— Cree que es solo un exento más, no debemos preocuparnos por él, nuestra prioridad es encontrar el cofre y luego atrapar a Dalaras.

—Dalaras tiene que saberlo— acotó Tymon— ¿No sería mejor atraparla e interrogarla al respecto?

—Podríamos intentarlo, mañana iremos en su búsqueda— avisó Phoenix.

Los elegidos asintieron en respuesta.

—Regresaré al complejo a ver a mis padres, no tardaré— informó Dion para posteriormente retirarse de la residencia.

—Es tan evidente que ira a contárselo a Tyr— comentó Deo.

—Lo es, sin embargo Phoe tiene una ventaja a su favor y eso es que es inmune a nuestros elementos, pero nosotros no somos inmunes a los de ella.

—Pero, ¿cómo sabremos en qué momento iras tras ella?— interrogó Tymon.

—Phoe sabrá defenderse y se encargará de ello, por el momento solo nos queda esperar.

Los elegidos se limitaron a asentir y Phoenix podía notar la tensión que cubría cada rincón de la residencia.

—Podrán deshacerse de sus elementos, lo prometo.

La puerta de la residencia sonó y Leander se acercó hacia ella.

Al abrirla observó a uno de los habitantes del complejo J.

—¿Qué te trae por aquí?— interrogó Leander.

Los elegidos llevaron su atención hacia ellos.

—Será mejor que vayan a la mansión,  las cosas podrían salirse de control.

Phoenix se acercó hacia el residente.

—¿Dé que hablas? ¿Qué está ocurriendo?

—Los Dambaes han irrumpido reclamando un prisionero que creen que ha sido tomado por nosotros.

Solo le tomó segundos a Phoenix el entender que se trataba del señor Dalaras.

—Bien, regresa al complejo. Nosotros iremos enseguida.

El residente asintió y se retiró del lugar.

—¿Qué está ocurriendo, Phoenix?— interrogó Myron.

—Primero vayamos al complejo— pidió.

Complejo J

Tanto Zahinos como Ackze se encontraban en una acalorada discusión.

—¡Estás quebrando el pacto de paz, Goumas!— le recordó con impaciencia.

—Se resuelve entregándome el prisionero que tomaron de la residencia— respondió con tranquilidad.

Phoenix observó a su alrededor y Tyr no se encontraba junto con él ni ninguno de los elegidos.

—¿Dé que estás hablando? Sé claro para poder entenderte.

—Vamos Zahinos, sabes de lo que estoy hablando.

—Lo siento, no tengo la capacidad de leer mentes.

Ackze soltó una risa.

—Nunca pierdes el humor Pride.

Él se acercó hacia Zahinos y su rostro se ensombreció.

—Entrégame a Dalaras y nos iremos en paz.

Ackze se encontraba con otros residentes del Complejo D a la espera de cualquier movimiento por parte de sus adversarios.

—Esto será lo que haremos, permitiré que verifiques cada rincón del complejo y una vez que compruebes que no tenemos a quien buscas, procederemos a asesinar a uno de los que está contigo y de esa manera mantener la paz. En caso contrario, el pacto de paz finaliza en estos instantes y todos ustedes serán aniquilados aunque tal vez pueda ser generoso contigo y dejarte vivir.

Ackze soltó otra risa.

—Continuas con tus bromas— respondió.

—Sabes que hablo muy en serio Ackze.

—Me quitas uno de mis prisioneros y me amenazas de esta forma.

—Puedes tomar la primera opción.

—¿Y permitir que aniquiles a uno de los míos? Claro que no.

—Tú decides.

Ackze alzó la mirada hacia el cielo y sonrió al ver las nubes grisáceas cubriendo lo azul de él.

—Padre— esbozó Phoenix— Trajo a los elegidos— avisó.

Y los elegidos no tardaron en aparecer, pero notaron que Dion no se encontraba junto con ellos.

—No hagas algo de lo que puedas arrepentirte Ackze— advirtió Zahinos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.