Trece: Serendipia

C A P I T U L O 2 6

Todo se había vuelto un caos total. El enfrentamiento entre ambos complejos estaba saliéndose de control.

—¡Estás equivocándote Ackze!— gritó Zahinos mientras era afectado por la densa lluvia.

—Solo había una manera de tomar a nuestro prisionero y eso era empleando dos de los  elementos Jountugi, no hay otra forma. ¡Sabes lo que debes hacer Zahinos!— le recordó él.

—¡No puedo darte algo que no tengo en mis manos!

—¡Termina con esta farsa!

El lugar fue envuelto en una gran capa de hielo que Phoenix intentaba esfumar, pero era en vano, su elemento quedaba anulado entre la gran llovizna.

Deo corrió hacia Tyr quien enaltecía árboles para posteriormente estrellarlos contra la mansión y con la gran fuerza que le otorgaba su elemento, le dio una gran trompiza que lo dejo estampado sobre la residencia.

Adán fue rápidamente tras Deo y lo tomó para posteriormente arrastrarlo hasta la mansión y estamparlo contra ella.

—¡Suficiente!— gritó Ackze— Es hora de irnos.

—¡Sabes que no dejaré pasar esto!— advirtió Zahinos.

—Tampoco yo— respondió.

Ackze en conjunto con los elegidos y los residentes del complejo D se retiraron dejando a su paso una desastrosa escena.

—Phoenix— llamo Zahinos.

Phoenix rápidamente se acercó hacia él.

—¿Qué fue lo que hicieron? ¿Han tomado a uno de sus prisioneros?

Los elegidos observaron a Phoenix con neutralidad.

—No sé de lo que está hablando— se defendió.

—Ha dicho que emplearon sus elementos.

—O bien podría haberse tratado del elemento trece.

—¿Lo han encontrado?— indago con seriedad.

Phoenix realizo un gesto de negación.

—Solo manifiesto que para ingresar allí, tendrían que haber utilizado el elemento de tiempo y es imposible que eso haya sucedido. 

—¿Es imposible que hayas obligado a Dion a emplear su elemento?

—Si, porque en el caso de que hayamos sido nosotros quienes hayan tomado a su prisionero, Dion habría hecho lo imposible por detenernos. No podríamos haberlo hecho nosotros.

—¿Qué quieres decir con que Dion habría hecho lo imposible por detenerlos?

Phoenix les dio una rápida mirada a los elegidos.

—Lo sabrás pronto— se limitó a responder.

—Phoenix, no es bueno que me ocultes cosas— reprendió.

—¿Por qué tú puedes hacerlo?

—¿Qué es lo que te he ocultado?

—Mencióname quien es el infiltrado Dambae y yo te diré lo de Dion— exigió.

—Harás una locura si llegas a saberlo.

—¿Crees que pondría en peligro a los elegidos o incluso a todo el complejo? ¿Consideras que sería tan imprudente? 

Zahinos lo observó momentáneamente y finalmente optó por confiar en Phoenix.

—Es Janus. Janus es el infiltrado— expresó finalmente. 

—¿Janus?— Phoenix soltó una risa forzada— No parecía serlo.

Phoenix se giró para regresar hacia la residencia.

—Phoenix— llamó nuevamente su padre.

—Lo sabrás pronto— respondió antes de regresar hacia la residencia junto con los elegidos.

Al regresar a la residencia notaron que Dion no se encontraba allí y se alertaron. Tal vez habían ido en búsqueda de Phoe.

...

En cuanto los Dambaes regresaron del Complejo J, Tyr se dirigió hacia las ruinas Amam donde se encontraba Dion.

—Debemos ir ahora en búsqueda del elemento trece— sugirió Tyr.

—¿Por qué tanta prisa?— indagó Dion.

—Estarán distraídos con el desastre que dejamos en su complejo por lo que tendremos la ventaja de que no nos persigan. Recuerdas el camino, ¿verdad?

Dion asintió.

—Bien, vayamos.

Tyr y Dion salieron del complejo D, no sin previamente seguir el consejo de Phoenix de cubrir sus nosotros para mezclarse entre los residentes durante la parte oscura.

Al llegar hasta allí, caminaron con cautela y en silencio hasta llegar al callejón que Phoenix le había indicado.

Se dirigieron a la puerta en medio del callejón, no sin antes comprobar de que nadie estuviera siguiéndolos, pero se estaban perdiendo de algo. Pólux los había estado observando todo el tiempo y fue en búsqueda de los elegidos Jountugi.

Se adentraron hacia la entrada y Dion guio a Tyr hasta alcanzar la puerta del sótano. 

Abrieron con lentitud la entrada al sótano sin embargo descubrieron que Phoe no se encontraba allí.

Bajaron hasta el final del sótano para asegurarse de que no se encontraba allí.

—¡No hay forma de que supiera que vendríamos por ella!— se apresuró a decir Dion.

La entrada se cerró bruscamente y ambos de pronto quedaron inmóviles.

Sus pies habían sido cubiertos en capas de hielo y observaron a Phoe al final de la escalera.

Tyr se apresuró a sacarse los guantes y elevar objetos alrededor para posteriormente estrellarlos en contra de Phoe sin embargo estos detenían antes de llegar a ella y caer hacia las escaleras.

—No te esfuerces en vano Tyr, soy inmune a sus elementos pero ustedes no a los míos.

—¿Cómo sabías que vendríamos por ti?— indagó Tyr con molestia.

—Tal vez Dion fue de ayuda. Su traición era tan evidente que Phoenix creó un plan en su contra.

Dion suspiro con furia.

—¿Phoenix me engaño?

—No lo hubiera hecho de no haber actuado en contra de los Jountugi.

Phoe se acercó hacia ellos para posteriormente sentarse al final de su litera.

—¿Qué harán con nosotros?— indagó Tyr.

—Serán llevados ante las autoridades de ambos complejos. No dejarán pasar el hecho de que se hallan involucrados mutuamente.

—¿Crees que te saldrás con la tuya?

—No estaré aquí para cuando hayas ido a contarle a tu padre sobre mí.

—No podrás esconderte por siempre, Dalaras— advirtió Tyr.

—No planeo hacerlo, pero aún no es el momento, Goumas.

Phoe tomó una soga y ató las manos de ambos.

Se teletransportó junto con los dos hasta la mansión de los Jountugi.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.