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Capítulo 1

Canción: amor a primera vista - los ángeles azules ft. Belinda

"No se recuerda los días, se recuerdan los momentos." — Cesare Pavese

Sábado 11:26 am

Los primero que Gabi registro al abrir los ojos fueron unas cortinas blancas ondeado con el aire.

Lo segundo fue que le dolía hasta parpadear. Cerró los ojos de nuevo y hundió la cara en la almohada preguntándose a que hora había llegado a su casa. Sentía la boca ligeramente entumida aún por el alcohol, le sabía a cenicero y ligeramente picante; tenía el cuerpo pesado y el lejano ruido de las olas se mezclaba con las palpitaciones dentro de su cabeza.

Espera. ¿Olas? Abrió los ojos y se dio cuenta de que esas, esas no eran sus cortinas.

El olor a mar entraba por una ventana abierta. Las sábanas eran demasiado suaves y el sol inundaba una habitación qué definitivamente no era la suya.

Le tomo unos segundos procesarlo. Como un golpe se dio cuenta de que estaba en un hotel.

¿Por que chinganos estaba en un hotel?

Busco su celular entre más sábanas, metiendo las manos debajo de las almohadas y tanteando a ciegas hasta que se giro hacia el otro lado de la cama.

Se quedó inmóvil ante lo que vio. Un hombre estaba acostado junto a ella. Bueno, era más bien un chico. Probablemente de su edad, estaba acostado boca arriba sin camisa y con el antebrazo descansando sobre la cara. Apenas alcanzaba a destinguir una nariz grande, labios finos y el cabello castaño aplastado contra la almohada.

No tenía ni pita idea de quien era

Gabi se tapó la boca antes de que se le pudiera escapar un grito.

Mierda. Mierda. Mierda.

Con la delicadeza de alguien que sentía que su vida dependía de ellos, apartó las sábanas de sus piernas. El alivio de ver que llevaba puesta su minifalda casi le hizo soltar un suspiro, también fue consciente de que sus calzones seguían en el lugar correspondiente.

Entonces se dio cuenta de que en lugar de su top de brillitos llevaba puesta una Jersey roja qué le quedaba enorme.

–No mames— se le escapó, se volvió a tapar la boca.

¿Por que chinganos llevaba una Jersey de fútbol?

Se deslizó fuera de la cama y terminó sentada en el piso. Desde ahí, casi completamente oculta, decidió que su mejor opción era sencilla: encontrar sus cosas, largarse y fingir durante el resto de su vida que aquello jamás había sucedido.

Su celular estaba conectado al cargador sobre la mesita de noche. Alargó el brazo y lo tomó.

Cuando por fin encendió el sonido de moficiaciones rompió con el silencio de la habitación. El corazón se le subió hasta la garganta.

Con la mano temblando, bajo todo el volumen y se quedo quieta. Hubo un movimiento en la cama y Gabi con tuco la respiración.

El desconocido soltó un sonido incomprensible,,se acomodo y siguió durmiendo.

Espero otros cinco segundos antes de mirar el celular.

30 llamadas perdidas de Daniela.
2 llamadas perdidas de Mamá.
99+ mensajes.

No abrió ninguno. En cambio le devolvió la llamada a Daniela.

Mientras esperaba respuesta, avanzó por el piso hasta el sillón. Su top estaba tirado junto a una de las patas y, un poco más lejos, encontró su bolsa.

—Pinche perra, ¿dónde estás? —contestó Daniela.

Gabi hizo una mueca y alejó el celular de su oído.

—No sé —susurró.

—¿Cómo que no sabes? ¿Por qué susurras, güey?—Daniela también había empezado a susurrar.

Gabi frunció el ceño.

—¿Y tú por qué susurras?

—¡Porque tú estás susurrando!

—Pues porque hay un güey dormido aquí— al otro lado de la línea Daniela se quedo en silencio por unos segundos en los que Gabi se dedicó a seguir arrastrandose por el piso en busca de sus botas.

—¿ qué hay un que?

Viéndolo inevitable, Gabi se puso de pie para ser más rápida. El chico seguí durmiendo como si no hubiera una mujer haciendo una operación militar alrededor de su cama.

—Un cabron. Estoy en un hotel sepa la verga donde — se asomo rápidamente por la ventana tratando de reconocer el paisaje — creo que estoy cerca del casino.

Entro al baño y cerró la puerta con sumo cuidado. Parada frente al espejo se encontró con la peor versión de si misma.

Sus ondas estaban estirada, enredadas y aolstasas de un lado. El romeo se había escurrido debajo de sus ojos y una línea negra de delineador llegaba casi hasta su sien, como si durante la noche hubiera intentado rascarse el ojo.

—No mames, me veo horrible.

—¡Gabi! ¿Estas jien? ¿Hay alguien contigo? — pregunto casi gritando.

—Te acabo de decir que si.

—¡No, pendeja! Me refiero a si estas bien. ¿El cabron te hizo algo?

Gabi se escaneo a través del espejo.

—No. Bueno, no lo creo. — alzó un brazo para oler se y deseo con todas sus ganas poder tomar un baño.

—¿Como que no crees?

—Estoy vestida— hizo una pausa, sentía que su mente iba más lento de lo que si boca le exigía — más o menos.

—Gabriel, no mames. ¿Estas vestida si o no? — exigió Daniela, desde el otro lado podía oír como estaba moviendo cosas.

—Traigo una Jersey puesta.

Del lado de Daniela todo se detuvo.

—¿una Jersey? ¿De las de fútbol?

—Si, guey. ¿Qué otro tipo de Jersey?

Gabi abrió el grifo 👁️, mojo un pedazo de papel y comenzó a limpiar los restos de maquillaje de su car

—Entonces estas con uno de los chicos de anoche.

—¿qué chicos? — tiro el pedazo de papel para tomar otro y mojarlo.

—¿no te acuerdas? — Daniela sonaba casi incredula.

—no, guey. —dijo pasándose el papel mojado por la axilas en un intento debil de disminuir su olor a borracho.

Abrió la puerta del baño. Intento avanzar de puntitas hacia la entrada mientras sostenía el celular entre el hombro y la oreja. En algún momento su bolso se atro con el picaporte del armario.

Todo ocurrió demasiado rápido y a su vez lo vio en cámara lenta.




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