Daven, Dorian y Dereck tienen un plan perfecto: veinte robos millonarios y después, ¡a disfrutar de la vida!
Daven quiere viajar por el mundo, Dorian sueña con una mansión en Beverly Hills y Dereck… bueno, él solo quiere escapar de su vida monótona y de su fracaso como esposo. Nada de lujos extravagantes, nada de grandes sueños. Solo dinero suficiente para empezar de nuevo y olvidarse de sus desgracias.
Todo marcha de maravilla hasta que, unas horas antes del primer robo, Dereck abre la puerta de su casa y encuentra un bebé acompañado de una nota que dice: «Cuídalo».
¿Perdón? ¿Él? ¿Cuidar a un bebé? ¡Si ni siquiera ha podido cuidar su propio matrimonio!
Ahora, tres ladrones con veinte robos por delante tendrán que aprender a cambiar pañales, preparar biberones y evitar que un bebé con pulmones de acero arruine sus atracos millonarios.
Porque robar un banco es fácil; lo difícil es hacerlo cuando alguien llora cada cinco minutos, se vomita encima de tu camisa y amenaza con delatarte con una sonrisa adorable.
Tenían un plan para hacerse millonarios, pero alguien olvidó advertirles que los pañales no vienen incluidos en el presupuesto criminal.