Tres Principes, un Castillo

Capitulo 17: ... corazón que si siente

 

Michelle

 

 

Desperté de golpe tomando una bocanada de aire, el sol atravesaba la ventana de este dormitorio, mi nuevo dormitorio.

 

Frote mis ojos, todo esto es tan pesado, mire bajo la sabana y ya no traía mi ropa, esta es una de esas batas de dormir, tan transparentes que…

 

—el collar!

Ay mierda, si, este estúpido collar, todavía lo traigo en el cuello, de nuevo comenzó a brillar. Genial.

 

Eche una mirada a la habitación, estoy sola.

 

Al pie de la cama están unas orejas visibles, conozco esas orejas, con paso lento camine a gatas hasta el borde de la cama, solo para encontrar un pequeño zorro, este al verme sus orejas se elevaron aún más por la sorpresa.

 

—despertaste…

Podía escuchar su voz en mi mente. ¿Cómo?

 

—te recuerdo… esto… ¿esto también es un sueño?

Comencé a mirar y debajo de la cama apareció neblina y todo el suelo incluyendo la alfombra desaparecieron, solo estaba ese zorro naranja y ¿Cómo apareció mi cama en medio del bosque?

 

Mas asustada no puedo estar, esto debe ser un sueño.

 

Tiene que serlo.

 

—calma…Michelle. Calma

Esa voz era tranquila, pero no logran hacer ese efecto en mí.

 

—¡¿qué quieres de mí?! Solo soy una chica de ciudad que quiere volver a casa.

Estoy asustada. Esto no es lo que quiero, solo quiero volver.

 

Pego mis rodillas de mi pecho volviéndome bolita en las sabanas. Quiero despertar, quiero ver a Blake y que me lleve a casa.

 

Comienzo a sentir algo en mis cabellos, algo esta olfateándome, saco mi rostro de mi escondite solo para ver a este zorro a mi lado, ni lo sentí subirse a la cama.

 

—estas asustada, Michelle.

No parecía pregunta, pero la manera en que lamio mis pómulos me calmo, también da cosquillas.

 

—sí, lo estoy.

Acepto lo que es cierto. Ella al parecer quiere saber más de mi o es solo ese sentimiento el que me transmite.

 

 

—no debes temer. Confía.

Su nariz esta vez toco mi frente, cerré los ojos y fue como si mi cuerpo recibiera una fuerte brisa, está muy fresca, abrí los ojos solo para descubrir que no estoy en la cama, estoy en el cielo, justo sobre el castillo, lo sé porque reconozco los jardines de Cane.

 

No estoy volando, pero tampoco estoy cayendo.

 

La brisa me empuja más arriba de lo que quiero, las palabras de ese zorro retumban en mi mente, quiere que confié ¿en qué debo confiar?

 

Puedo ver ahora todo el reino, la ciudad, la costa.

 

Y algo no cuadra, al extremo contrario esta

 

—¿no hay nada?

Intente enfocarme, pero una gran neblina que mientras más subía más podía verlo, una barrera tan alta de color blanco, como los vidrios empañados de las puertas de los bajos, pero en esta había una grieta.

 

Justo desde el fondo donde si estaba segura, era el bosque, justo por donde entramos.

 

—¿Por qué…porque veo esto?

Grite pues no sabía dónde estaba ese estúpido zorro.

 

—tu puedes.

 

—yo puedo ¿Qué?

 

—tu puedes, Michelle.

De repente la brisa se detuvo y mi cuerpo cayo tan rápido que cerré los ojos, pero el golpe jamás llego, solo escuché una puerta siendo abierta; abrí los ojos solo para ver que estaba de nuevo en mi cama, Blake miraba a todos lados buscando el peligro, pero solo estoy yo, en la cama, empapada de sudor.

 

¿grite? Creo que sí.

 

—Michelle ¿estás bien?

Blake camino rápido hasta mi cama y yo solo me senté agarrándome de la sabana, si tengo esa bata transparente.

 

—¿Qué-¿qué me paso?




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