Tres Principes, un Castillo

Capitulo 33: Su alteza

 

—lenta…

Una voz profunda le hablaba mientras se movía entre los árboles, Michelle frustrada se quedó quieta mientras sus ojos se cerraban y lentamente se fue agachando tomando una rama cercana, cuando el animal salió de la nada, la mujer rodo por el suelo y coloco el palo en frente justo a tiempo cuando los dientes del lobo de pelaje negro brillante intento atacarla, este fácilmente podía romper la madera con su mandíbula, pero Michelle estaba usando magia para que el objeto resistiera y luego uso un pulso de energía para tirar lejos al lobo que desapareció de su vista, se levantó rápidamente aun sosteniendo el palo que ya tenía los dientes marcados en él.

 

—Uh-Uh…

El ulular la hizo buscar rápidamente con la mirada a su nuevo amigo, el búho, encontrando sus grandes ojos amarillos mirándola desde una rama alta pero justo debajo de ella, cerca de las rocas apareció el lobo.

 

Compartiendo una mirada cargada de recelo y sospecha; el animal solo asintió haciendo que la mujer bajara con cuidado la rama, haciendo una reverencia dando así fin al último entrenamiento.

 

Michelle estaba perdiendo la noción del tiempo si no fuera por el anillo que Blake le había entregado estaba segura que olvidaría su propia cabeza.

 

El pequeño zorro de pelaje grueso había crecido volviéndose un poco más delgado pero el pelaje seguía siendo espeso.

 

El animal camina a su lado siguiendo un trote digno de alguien que estaba feliz.

 

—ahora será el momento de la verdad, nosotros te bendeciremos y podrás volver con el amo.

Su voz sonaba con emoción como si el animal se fuera, pero por lo que le había contado a Michelle, los espíritus estarán ahora más cerca entre los humanos y las hadas, pero no podrán verla, así la ayudaran a buscar a los elegidos.

 

—si, en serio no pensé que lo extrañaría tanto.

Murmuro la chica mirándose las manos, justo el dedo donde estaba el anillo.

 

—pronto lo harás.

 La chica suspiro y siguió su camino hasta poder quitarse la ropa del entrenamiento, la bendición tenía que llevarse a cabo sin nada de ropa, lo que avergonzaba demasiado a la mujer.

 

Cepillo demasiado su cabello pues este ahora estaba demasiado largo, el tiempo allí su cuerpo estaba cambiando, físicamente su masa corporal estaba más firme de lo que ella recordaba y su fuerza estaba aumentando.

 

Si hubiera estado en el mundo humano lo que menos hubiera hecho es ejercicio, tal vez por el resto de distracciones que tenía el mundo, esta clase de obligaciones no les hubiera hecho caso.

 

Al estar lista caminaron hasta la cascada los demás espíritus estaban rodeando este y pequeñas hojas secas caían como una especie de lluvia liviana.

 

—Michelle… terminaste de superar la prueba que nos demuestra que eres digna de ser la primera hada.

El búho hablo, pero solo Michelle podía escuchar esa voz en su mente, como una caricia al aire.

 

—acércate, pequeña.

La voz gruesa del lobo fue calmada mientras se acercaba hasta la orilla del agua sumergiendo sus patas delanteras, para este punto, Michelle dudo un poco mirando al zorro y este asintió.

 

La chica suspiro entrando al agua verdosa y cristalina, la cual no estaba tan profunda; Una luz solo iluminaba el centro del lago, caminando hasta la pequeña cascada, hundió la cabeza en la misma hasta quedar por completo sumergida; poco a poco el agua fue más abundante y tibia.

 

—a partir de ahora… eres la primera y sobre ti, y después de ti la prosperidad, salud y larga vida.

El búho revoloteo sobre el lago hasta que Michelle salió de debajo de la cascada con su nueva apariencia, esta se tambaleo, pero tomo equilibrio; el ave dejo caer una corona echa de flotes, Michelle llevo sus manos a la cabeza para acomodarla dándose cuenta de lo que sucedía, sus manos fueron a sus orejas y estas ahora eran puntiagudas.

 

Su sorpresa era mucha, pues comenzó a tocar su rostro desentiendo por su cuello, brazos y manos, en ellas ahora sus uñas estaban más fuertes, más afiladas.

 

No veía mucha la diferencia entre su yo humana y su yo hada, más cuando un par de alas salió de ella, tan cristalinas que solo podía apreciarse un poco a contra luz.

 

Sintió miedo, pero este se esfumo cuando con solo pensarlo estas mismas se fueron desapareciendo y dejando solo polvo en sus hombros y espalda.

 

Ahora sería la primera hada en mucho tiempo y después de ella, vendrían más.




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