Tres Secretos

 7: Goma de mascar

 

Ya van tres clases y de nuevo me siento cansada, muy cansada. Me duele la cabeza, me duelen las piernas y el cuello. Tengo ganas de tirarme en el suelo y dormir ahí. Aunque le dije a Dylan que prefiero dormir de noche podría hacerlo ahora mismo, mis ojos se están cerrando involuntariamente.

Voy hasta el baño para lavarme la cara y despertar un poco, cuando entro está Kourtney, Chelsea y Olivia paradas frente al espejo. No digo nada, solo me muevo hasta los retretes mientras espero que se quiten de ahí.

Salgo después de dos minutos para lavarme las manos pero ellas siguen paradas frente a los lavamanos, están solo viéndose entre ellas, tomo una toalla de papel y me seco las manos y después de tirarla en la cesta de la basura, Chelsea coloca su mano sobre mi espalda.

—Bryn —sonríe—. Pensé que te vería anoche en la fiesta.

Kourtney no puede evitar escanear mi atuendo de hoy. Es bastante similar al de ayer solo que hoy llevo una sudadera roja y unos pantalones deportivos grises. —Te extrañamos, Bryn —dice ella sonriendo—. Mira, sé que puede ser duro que hayas terminado con Will pero, ¡Vamos! Tú eres Bryn, eres el alma de las fiestas.

No le contesto.

Olivia tuerce la boca —Amiga, por favor, vamos a hacer algo hoy en la tarde, ¿Sí? ¿Qué te parece hacernos las uñas y salir al centro comercial? Seguramente encontraremos chicos guapos por ahí.

Chicos, chicos, chicos. Estoy harta de los chicos. —No gracias, prefiero no hacer eso.

Kourtney chasquea sus labios —Bryn, todas hemos pasado por una ruptura, no es para tanto.

Quisiera gritarles que no estoy comportándome así por la ruptura, que lo que me ha hecho sentir sin vida es algo mucho más grande que un rompimiento con tu novio de la secundaria. —Tengo que irme —les digo apartándome de ellas.

Olivia niega. —Espera Bryn, habla con nosotras —sonríe también—. ¿Necesitas que hablemos con Will? Creo que podemos convencerlo para que regrese contigo, seguro solo está estresado por la banda.

— ¿Qué pasó entre ustedes? —Chelsea pregunta abriendo los ojos, lista para escuchar mis palabras y así irlas a contar a las demás personas, no sin antes decirles “no digas que yo te lo dije, pero…” siempre hacía eso.

Me encojo de hombros. —Nada, ahora tengo que irme.

Chelsea suspira —Solo dinos, somos tus amigas — ¿Lo son realmente?

Trago saliva, estoy desesperándome y cuando me enojo, dejo de ser mínimamente amable —Estaré bien, solo no ahora —digo.

Kourtney suspira y cuando estoy saliendo del baño escucho que les dice a ellas: —Está actuando un poco dramática, ¿no lo creen?

Olivia hace su cabello hacia atrás —Aunque sea debería intentarlo un poco, ponte algo más lindo, tienes ropa muy linda.

Chelsea asiente —Sin duda, la falda azul con pliegues te queda tan bien —se cubre la boca—. Oh espera, ¿Te vistes así porque has subido de peso? He escuchado que eso pasa en las rupturas.

Kourtney se encoje de hombros —Esa ropa no te sienta bien amiga, Chels tiene razón, deberías usar esa falda.

Respiro profundo —Tengo que irme —miro a las tres—. Preferiría que dejaran de presionarme.

No me quedo para escuchar lo que sea que ellas le responden, simplemente camino hasta mi casillero. Ojala pudiera encogerme tanto que cupiera en un casillero así podría encerrarme ahí y ocultarme del mundo en general. Desaparecer un largo rato, que la vida pase sin mí y se le olvide mi existencia así tal vez me deja en paz y dejan de pasarme cosas malas.

Me fuerzo a caminar hasta la otra clase, con pasos lentos y los hombros caídos. Ni siquiera estoy viendo mi camino, es más como si estuviera en piloto automático y me dirigiera hasta allá por instinto sin importarme si me toparé con alguien o no.

Llego y me dejo caer en la silla, bajo la mirada y cierro los ojos.

Mamá no me dejó tomar café hoy, en su lugar me hizo un licuado verde que apenas le di dos sorbos antes de sentir ganas de vomitar. Comí medio pan tostado y unas mordidas de manzana. Tal vez por eso me siento mareada.

Aunque después de la escuela tomaré un taxi y luego iré por un café, necesito cafeína para lidiar con todo esto. Necesito algo que me haga sentir viva otra vez, porque ahora mismo siento que no soy yo, que soy un fantasma sin vida y solo hago las cosas por repetición.

Si la yo de hace meses hubiera conocido a la yo de ahora, se burlaría de ella. Me burlaría de mi cabello apagado, de mi cara cansada, de mi ropa aburrida y de mi presencia en general. No puedo creer que esa chica y yo somos las mismas personas.

Esa chica usaba a su novio medio famoso como pulsera de diamantes, un accesorio que mostraba lo afortunada que era de salir con alguien así, se sentía la más bonita y la mejor de todo el lugar. Ella no tenía miedos ni preocupaciones, más que cual sería el vestido perfecto para la fiesta siguiente.

Esta chica ya no tiene nada de eso y ahora está llena de miedos y preocupaciones.

La chica que era antes estaba todo el tiempo con alguien, salía a todas partes con sus amigas, pasaba las tardes con su novio y los fines de semana eran para divertirse. Esas personas no están aquí ahora, esas personas ya no encajan en la vida de esta Bryn.

Esta Bryn, está sola.

Termina la clase luego que me quedara sentada en la silla de mi escritorio mientras la voz de mi profesor era como una estática inaudible. No estoy prestando nada de atención, todos mis pensamientos se dirigen a la misma dirección y todo se siente muy pesado.

Siento una sensación en mi rodilla y cierro los ojos. Ya no quiero sentir nada.

Camino a mi casillero cuando la clase termina, con la esperanza que esta vez no me topé con Olivia, Chelsea o con Olivia. Las personas me miran extraño, tal vez ayer lo dejaron pasar pensando que estaba teniendo una resaca a pesar que nunca he estado borracha, pero hoy si me juzgan con su mirada.



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En el texto hay: secretos, amor, amor adolescente

Editado: 06.12.2022

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