Tres Secretos

20: Pánico.

 

Ahora tenemos otra clase juntos, educación física, la cual nunca ha sido mi clase favorita y ahora mucho menos. Desde la vez que el profesor nos reasigno con quien teníamos que trabajar he tenido que hacer los ejercicios con Dylan. Antes era un problema ahora es un alivio.

Creo que él ha notado algo en mí, no sabrá tal vez con claridad que me pasa pero al menos eso hace que me “ayude” sin que me dé cuenta. Recuerdo la primera vez que caminó conmigo hasta la cafetería con su brazo sobre mis hombros, sé que lo hizo para ayudarme a caminar sin que me tropezara. Recientemente no to qué el baja la mirada a mis pies, asegurándose que no tropezaré con nada.

Ambos caminamos al área de los vestuarios y nos separamos para cambiarnos con nuestra ropa de gimnasio. Aquí hay unos pequeños espacios con cortinas donde podemos cambiarnos aunque algunas chicas solo lo hacen en medio, sin importarles mucho que las vean. Yo alguna vez lo hice así cuando estaba con Olivia solamente pero ahora ya no me siento tan confiada.

Entro al compartimiento y cierro la cortina, me quito primero la blusa y luego me coloco la que tiene el logo de la escuela. Me bajo los pantalones y me tengo que recostar en la pared para poder ponerme los otros sin perder el equilibro, lo hago con un poco de trabajo pero finalmente termino con esto. Salgo y abro mi casillero para guardar mi ropa, tomo un elástico y me recojo el cabello en una coleta suelta.

Olivia se coloca a un lado de mi —Bryn —me dice mientras husmea en mi casillero, yo lo cierro con fuerza—. Oye, ¿Podemos hablar? La verdad ya me estas preocupando.

Tomo una larga respiración — ¿Qué quieres? —no quiero hablar con ella.

Me señala la cara — ¡Esta no eres tú! No sé qué está pasando, ¿Tanto te afectó lo que pasó con Will? No entiendo —se cruza de brazos sacando su labio inferior hacia afuera—. Ahora te la pasas con Dylan todo el tiempo, ¿Realmente ustedes tienen algo?

La miro sin expresión alguna —No tengo tiempo para estar cosas —contesto.

Ella niega, enojándose —Bryn sabes que te quiero pero estas actuando tan… no sé, es aburrido tener que ir detrás de ti todo el tiempo.

Me encojo de hombros. —Entonces no lo hagas, solo quiero estar sola y ya.

Ella suelta una risa irónica —Ay por favor, ¿Quieres estar sola? ¿Entonces porque te la pasas con Harman? —levanta una ceja maquillada. Olivia tiene el maquillaje perfecto y a pesar que vamos a sudar, ella nunca se lo quita. Debo darle créditos pues usa productos realmente buenos, nunca se lo corren.

—No quiero hablar de Dylan contigo —respondo fríamente.

Ella rueda los ojos. —Es que, no lo entiendo —me mira de arriba hacia abajo—. No lo entendemos, ninguna de nosotras, ¿Qué exactamente te ve? Digo, antes eras linda pero ahora tú, te ves tan mal.

—No me importa —me encojo de hombros.

Olivia chasquea la lengua. —Claro que no te importa porque ahora tienes un novio nuevo, ¿no? ¿Acaso estas con él para darle celos a Will? Eso es algo patético.

Estoy segura que en algún momento ella sugirió que consiguiera un chico nuevo para darle celos a William. — ¿Tienes celos? —Le pregunto sonriendo—, ¿Les molesta que yo sea quien pasa tiempo con Dylan?

Ella rueda los ojos —Créeme Bryn, nada de ti me da celos —coloca una mano sobre mi hombro—. En realidad, ahora que estas libre del camino finalmente puedo ir por Will, ¿no?

Vaya, diría “no lo puedo creer” pero sí que puedo hacerlo. No es un secreto para nadie que a ella y a casi todas las chicas en esta escuela les gusta William.

A veces miraba como Olivia lo abrazaba con la excusa de estar “saludando” al novio de su supuesta mejor amiga. Ella y Kourtney siempre intentaban sacarlo a bailar en las fiestas, Chelsea le envió una vez, una foto de ella en traje de baño “por error” ella me lo dijo inmediatamente para disculparse y yo le dije que estaba bien.

Pero no sé si estaba realmente bien.

Entorno los ojos —Haz lo que quieras, no me importa.

Ella asiente —Espero que sea cierto pues yo seré la siguiente chica de Will y te vas a arrepentir dejarnos a todos por tus dramas, siempre has sido una exagerada.

¿Exagerada? —Muévete —le quito sus manos de mi—. Sal con William si quieres, no me interesa, Olivia —me doy la vuelta y me doy cuenta que varias chicas han escuchado nuestra discusión. Me volteo una vez más y le digo: —Por cierto, ten cuidado, William no es tan bueno como todos creen.

Salgo de ahí tan rápido como puedo, me giro para caminar al gimnasio cuando siento una mano sobre mi brazo, bajo la mirada y estaba lista para apartarme cuando escucho una voz que me tranquiliza: —Bryn, espera —es Dylan.

Suspiro bajando la guardia. —Ah, eres tú.

Él asiente y dobla un poco el rostro para verme. — ¿Estas bien? Te ves… no sé, ¿Molesta?

Ruedo los ojos —Estoy molesta —le digo masajeando mi hombro, me ha dolido últimamente y creo que es por como duermo ahora, casi totalmente boca abajo—. No sé, solo quiero que las personas dejen de fastidiarme.

Él coloca su mano sobre mi espalda, su tacto no se siente como la mano de Olivia, se siente tranquilizador. —Vamos a clase —pide.

Ojala no estuviera aquí ahora mismo. 

—Vamos —digo sin ganas.

Cada vez me es más difícil hacer ejercicio. He dejado de hacerlo por mi propia cuenta pues me canso muy rápido y últimamente me siento con sueño todo el tiempo, mi cabeza me duele y me agito rápidamente. También la pierna lo hace todo más difícil.

Dylan lo percibe pues él es quien me ayuda cuando tenemos que hacer ejercicios en pareja. Me dice que me tome mi tiempo, hace chistes para que me relaje y sugiere que descansemos mientras que el profesor no nos está viendo.

En eso estábamos, sentados en el piso mientras los demás estaban haciendo “bicicleta” que es girar las piernas en el aire con tu espalda sobre el suelo. Dylan si lo estaba haciendo pero yo solo tenía las piernas dobladas, sin levantarlas.



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En el texto hay: secretos, amor, amor adolescente

Editado: 06.12.2022

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