Tres Secretos

24: Cariño.

 

DYLAN.

¿Qué haces cuando la chica que te gusta te pregunta quién te gusta?

Técnicamente no le mentí a Bryn, le dije cosas que son ciertas pero parece que ella no se ha dado cuenta que la persona de la que estoy hablando es ella. Creo que es mejor así, me gusta ser solo su amigo y no espero nada de ella, es suficiente con lo que tenemos ahora.

Si ella está bien, yo también lo estoy.

— ¿Cuántas papas fritas me cabrán en la boca? —pregunta de pronto.

Es imposible no sonreír cuando ella está cerca, me gusta que ahora su personalidad es genuina, como si dijera lo primero que le pasa por la cabeza — ¿Unas cuarenta?

Ella arruga la nariz —Cuarenta, no lo creo —comienza a juntar varias papas, unas quince—. Si logro llevarme esto a mi boca tú tienes que decirme el nombre de la chica que te gusta.

Oh no —Espera —tomo varias papas más y las coloco sobre las que ya había reunido—. Ahora sí.

Ella mira la montaña de papas —Eso no es justo —me mira enojada pero luego, sonríe—. Eres un cobarde, no quieres decirme quien te gusta.

Tú.

 Paso la mano por mi cabello. —No es cobardía, es qué prefiero que nadie lo sepa, así la olvido más rápido.

Suspira retirando un mechón de su cabello del frente de su cara. —Gallina, Harman es una gallina grande y fea —dice tomando solo una papa para comerla.

Me río —Gracias por tus dulces palabras, siempre sabes que decir para aumentar mí autoestima.

Lanza un beso con su mano —Cuando quieras amigo.

Sé que eso no es remotamente cercano a un beso real pero logró parar mi corazón por un segundo —Gracias amiga —le quito una papa pues se mezclaron las mías con las suyas—. Entonces, ¿Has pensado que deberíamos hacer mañana?

Ella me mira con un gesto chistoso —Mañana es un día común y corriente —me señala—. Tú eres el hippie, ¿No dirás algo sobre el capitalismo y el materialismo?

—No —sonrío— en realidad yo soy de los que aman esas fiestas, soy un esclavo del capitalismo.

Ella rueda los ojos —Si claro, ¿Qué quieres hacer mañana?

Bueno, hay muchas opciones pero también soy consciente que Bryn no puede hacer cualquier cosa ahora. Me gustaría ir con ella a un parque de diversiones, sería divertido pero no estoy seguro si su cuerpo responderá como debe.

Ella no me ha dicho que tiene, tengo una sospecha, pero no le he preguntado. Sé que en su tiempo, cuando se sienta cómoda, me lo dirá. Aun si no lo hace, seguiré a su lado.

—Pues, pensé en algo pero no estoy seguro si quieres —le digo nervioso.

Ella asiente —Vamos, suéltalo —sigue comiendo felizmente sus papas fritas.

—Un picnic —aseguro—. Hagamos un picnic pero podemos hacerlo en donde tú quieras, un parque o… no sé, ¿Alguna idea?

Solo quiero que ella esté cómoda —Tengo una idea con tu picnic —sonríe—. Mira, mañana mis padres extremadamente cursis se irán a una cita romántica y todo eso, básicamente no estarán en casa y normalmente llegan como a las dos o algo así, siempre lo hacen —arruga su nariz mostrando un poco de desaprobación—. La cuestión es que tengo un salón abajo, en el sótano. Es como un cine pero no lo usamos, tenemos una pantalla grande, ¿Lo hacemos ahí?

Me parece una gran idea, Bryn estará en su casa y se sentirá cómoda —Claro, suena a un buen plan —levanto un dedo—. Mañana después de la escuela pasamos a la tienda de comestibles y compramos la comida, ¿Te parece?

Sus ojos se iluminan — ¡Sí! Al fin tendré comida deliciosa en mi propia casa, esto de comer en escondidas de ms padres es agotador.

Suelto una risa. —Soy tu compañero en crimen, ¿no?

—Mi cómplice —sonríe—. Creo que se le dice así, creo, no estoy segura —retira el cabello de su rostro—. Papá y sus términos legales, nunca los aprendo.

El cabello le vuelve a caer el rostro cuando se inclina un poco para comer, yo estiro la mano y le sostengo el cabello detrás de su cabeza. —Come en paz ahora —bromeo.

Es tan difícil mantenerme lejos de Bryn, me gusta cuando puedo tomarla de la mano, abrazarla y tocar su rostro. Me gusta que se sienta cómoda conmigo, que a veces ella también busque mi mano o estar cerca de mí.

Si las cosas fueran distintas ahora mismo podría acercarme a ella y besarla. Mis ojos se desvían a sus labios constantemente, no sé cuánto tiempo he pasado preguntándome como sería besarla. Sé que le gusta la goma de mascar de fresa así que estoy seguro que sus labios tendrían ese sabor.

Desearía tanto solo poder acercarme más a ella, poder sostenerla entre mis brazos y decirle todo lo que siento. No puedo y eso es tan frustrante pero es lo mejor. Ella es una persona maravillosa y solo quiero permanecer en su vida.

Bryn no tiene idea de cuánto me ha ayudado su presencia. Me he sentido completo desde que la conocí y aunque ella cambió todos mis planes, no he hecho nada más que agradecer porque ella llegó a mi vida. Y yo a la suya.

Ella me quita la mano sonriendo —Te encanta hacerte el gracioso conmigo, ¿no?

—Sí —me recuesto sobre la mesa con el brazo sosteniendo mi cabeza para ver a Bryn de lado y sigo comiendo—, entonces, ¿Vamos a ver una película también?

—Claro, ¿te gustan las de terror psicológico? —pregunta levantando sus cejas.

Niego entornando los ojos —Eres increíble, Bryn —le quito otra papa—. ¿Qué película quieres ver?

— ¿Te gusta o no? —la verdad no, creo que se nota en mi rostro porque ella suspira—. Bien, no miremos algo así, veamos…

— ¿El cuaderno de Noah? —pregunto sabiendo que no querrá ver esa película, ella la odia.

— ¡Jamás! —Toma una papa y la mueve en círculos—. ¿Una clásica? Me gustan las de comedia, ¿Has visto Regreso al Futuro?

—Claro que he visto Regreso al Futuro —sonrío—. Ahora si estamos hablando, ¿Entonces la vemos?

— ¡Sí! También podemos ver después Bee Movie —sonríe emocionada.



#14167 en Novela romántica
#2700 en Joven Adulto

En el texto hay: secretos, amor, amor adolescente

Editado: 06.12.2022

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.