Tres Secretos

36: No fue necesario

 

—Oye —le digo a Dylan mientras vamos a la escuela—, ¿has hablado con alguno de los chicos de la banda?

—No —responde—, ellos dejaron de buscarme y no tengo ganas de hablar con ellos, ¿Por qué?

—Porque según las personas en el grupo, Almas Sublimes ha eliminado todas sus cuentas en las redes sociales —frunzo el ceño—. ¿No era Rilley quien las manejaba?

—Sí —me mira rápidamente—. ¿Todas? ¿Por qué?

—Ni idea, ¿Creas que tenga algo que ver lo de la hermanastra de William? —Suspiro al pensar en todo lo que ha estado sucediendo este último año escolar—. Que extraño.

—Es posible —afirma entornando sus ojos—. Él no ha llegado a la escuela estos días, tal vez su familia no está pasándola bien.

Tuerzo la boca —Aunque no entiendo como eso podría afectarlo, él es egoísta y la banda era su prioridad, no creo que renunciaría a algo así —muevo la mirada hacia el otro lado—, ¿Crees que Rilley lo borró? Oh espera, ¿Y si es cierto o que dicen? ¿Y si él es el papá?

Dylan exhala —No creo que… sea así.

Parpadeo y recuerdo algo, Rilley conocía a Dylan antes de que él viniera a esta escuela — ¿Cómo conocías a Rilley? Recuerdo que él dijo algo sobre ser vecinos.

— ¿Eso dijo? —Dylan sonríe un poco—, em, bueno tal vez no quería que los demás supieran.

— ¿Saber qué? —pregunto acomodándome para verlo mientras habla.

—Ah, yo… —Dylan rasca su cabeza—. Bryn, no digas nada, ¿Si?

Asiento. —Tranquilo, no diré nada, además no tengo a quien contárselo.

Suelta un suspiro. —Rilley vivía con su abuela, cuando teníamos trece años y su familia es de pocos recursos, él y yo íbamos a la iglesia y ahí tocábamos los instrumentos.

¿Rilley no tiene dinero? —Pero estoy segura haber visto a sus padres, no parecen pues, ya sabes, pobres.

Dylan niega —No son sus padres, son sus tíos —me explica—. Su mamá trabaja en otra ciudad, lo visitaba algunas veces y su papá murió hace años, sus tíos si tienen dinero pero realmente no son sus padres, solo lo cuidan mientras está en la secundaria, son buenas personas pero se hicieron cargo de él hasta que su hermana, ósea la madre de Rilley, les rogó.

— ¿Es enserio? —no creo que William u Owen sepan de esto.

—Rilley no es un mal chico pero siempre ha tenido miedo de lo que piensen los demás, en su escuela y en el barrio también lo molestaban, por eso terminamos siendo amigos. Éramos los rechazados. —afirma y vuelve a suspirar.

Ahora que lo pienso Rilley no hablaba mucho de su vida, ni de su infancia o de nada muy personal. Puede que ellos “sean amigos cercanos” pero creo que lo que más los unía era su amor por la música y nada más. Dudo que ellos sepan la historia de William, de cómo su papá engañaba a su mamá y por eso se divorciaron y sin duda ellos no saben esto de Rilley.

— ¿Te llevabas bien con Rilley? —le pregunto mientras acerco mi mano para jugar con su cabello.

Se encoje de hombros —Lo veía ocasionalmente pero nos divertíamos en la iglesia y me caía bien, algunos chicos parecían insultarlo y llamarlo por nombres, así que nos hicimos amigos porque yo fui el único que no lo trataba mal.

No tenía idea que la vida de Rilley hubiera sido así, ahora entiendo porque casi nunca los chicos iban a su casa, tal vez él no quería que descubrieran sobre sus tíos y de cómo no eran sus padres. — ¿No te dijo nada? Ya sabes, ¿No te hizo prometer que no dijeras nada?

Dylan mueve su rostro de un lado para el otro. —Creo que confía en mí y nunca tuve la intención de hablar sobre él y su vida, cuando nos volvimos a encontrar estaba muy feliz —sonríe—. Creo que a veces extraño hablar con él, aunque no fuimos cercanos me gustaba pasar el rato con Rilley.

Hago una mueca. —Lo siento, espero que… no sé, tal vez puedan ser amigos otra vez.

—Tal vez —repite.

—Qué raro es todo esto —le digo cubriendo mis ojos con mis manos—. Es como si este último año la vida estuviera girando para todos, es extraño.

Dylan suelta un suspiro —No sé, creo que a veces nos olvidamos de lo rápido que la vida puede cambiar para todos —eso lo sé ahora.

—Nunca fui muy amiga de ellos, de Rilley y Owen pero a veces me siento un poco mal, por todo esto, no sé. —Eran fastidiosos pero nunca llegaron a ser crueles como lo fue William.

Dylan asiente —Lo sé, yo también me siento mal —me mira por un segundo—. Pero no hay mucho que se pueda hacer, quien sabe cómo decidieron abandonar la banda.

—Pensé que lo lograrían —admito viendo hacia afuera, recuerdo esas conversaciones que ellos tenían sobre llegar a ser grandes en la música—. Aun si me caen mal, tienen talento. Pensé que podrían lograrlo, la gente los quería.

Dylan me mira sonriendo —Bryn, tienes un corazón muy noble.

Pongo los ojos en blanco —No lo tengo, es solo que… —tomo las puntas de mi cabello—, yo estuve ahí cuando planeaban cosas para el futuro, sus metas y sueños —sé muy bien lo que es perder tu futuro en un abrir y cerrar de ojos—. A veces no es justo, la forma en que la vida arrebata tus sueños.

—Pero a veces nos redirige a un mejor destino —afirma Dylan.

—Eso espero —muerdo mi labio inferior—. Eso espero.

Cuando llegamos a la escuela las personas parecen realmente conmocionadas por el “final” de Almas Sublimes. Un final sin anuncio previo o despedida. Varias personas se acercan a Dylan y le preguntan si sabe que pasó pero él responde que no.

Algunas personas incluso están discutiendo sobre comenzar una campaña en internet para que ellos regresen, no sé si unas palabras en internet hagan que ellos cambien de opinión.

Intenté que dejara de importarme todo eso pero no podía evitar buscarlos con la mirada cuando entraba a una clase donde sabía que ellos tendrían que estar ahí. Ni Rilley, ni Owen ni William estaban por ninguna parte, es como si hubieran desaparecido de un día para el otro.



#13885 en Novela romántica
#2615 en Joven Adulto

En el texto hay: secretos, amor, amor adolescente

Editado: 06.12.2022

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.