SABRINA.
El no poder hablar facilita mucho las cosas o al menos eso quiero creer.
Desde que murió mi abuela, la única con la que podía ser yo misma sin ser juzgada, mi cuerpo o mi mente decidieron no volver a hablar.
Los especialistas dicen que si lo intentará en algún momento podría volver a hablar.
Pero no lo quiero intentar, no quiero fallar.
Cómo papa dice soy la torpe la que siempre se equivoca y talvez tenga razón.
Para que intentarlo si se que voy a fallar.
Cuando paso tenía diez años, desde entonces no hablo y aprendí lenguaje de señas.
Le convido a mi hermana de mi comida sin mirarle solo me centro en comer.
Nuestra vida es realmente horrible.
Nuestros compañeros de clase nos humillan todos los días y en casa no es mejor, nuestro padre de igual manera nos maltrata constantemente.
Nos hecha la culpa de que mamá se haya ido.
Escucho la campana sonar lo que indica que empieza la siguiente clase.
- Vamos. -Victoria se levanta y enseguida hago lo mismo para irnos a nuestra próxima clase.