Tríptico de cristal

Capitulo 16: La real mafia

Martín sentado tras su escritorio de cristal y encendió un cigarrillo, observando cómo el humo se disolvía entre las pantallas de seguridad.

​—Antonella —llamó por el intercomunicador a su secretaria—. Convoca al consejo. Los diez socios, sin excepciones. Reunión en dos días, a las tres de la tarde, donde siempre. Y llama a Piero; dile que prepare Villa Legado. Quiero los siete anillos de seguridad activos y a los hombres en posición desde el amanecer.

​Durante las siguientes 48 horas, Martín se convirtió en un fantasma dentro de su propia torre. No abandonó la oficina más que para lo estrictamente necesario. Se pasaba las madrugadas rodeado de informes de inteligencia, estados de cuenta y señales de radio de los puertos internacionales. Bajo la luz azul de los monitores, Martín operaba en una dimensión de números puros; analizaba cada flujo de capital y cada posible grieta en la logística. Fumaba un cigarrillo tras otro, dejando que la nicotina mantuviera a raya el cansancio mientras sus dedos volaban sobre el teclado, auditando las finanzas de un imperio que era, en esencia, una maquinaria de guerra económica.

​Cada noche, regresaba a la Villa en Posillipo solo para dormir unas breves horas junto a Diana, buscando en su calor la humanidad que estaba a punto de congelar en el consejo. Ella no preguntaba; sabía que el silencio de Martín en esos días era el preludio de una tormenta.

​El día de la reunión, la Villa Legado amaneció envuelta en una calma tensa. A las tres de la tarde, la finca se transformó en la fortaleza más inexpugnable de Europa. Para llegar al gran salón de piedra, los socios debieron atravesar los siete anillos de seguridad: desde tiradores térmicos ocultos en los viñedos hasta inhibidores de frecuencia que convertían el lugar en un agujero negro digital, terminando en los escáneres de biometría vascular. Las camionetas blindadas, negras y blancas, llegaban en intervalos precisos, custodiadas por hombres que no parpadeaban.

​Martín entró al salón. El eco de sus pasos sobre el suelo de piedra volcánica impuso un silencio absoluto. Los diez pilares de la organización se pusieron en pie.

El Concilio de los Diez: Reporte de Regiones

​Martín no se sentó de inmediato. Se detuvo detrás de su silla, recorriendo la mesa con la mirada.

​—Antes de los números, quiero escuchar la tierra —sentenció Martín—. Domenico, ¿cómo respira el Sur?

Domenico Bertoleni (El Patriarca): Encargado de las rutas hacia África. "Las rutas de Libia están despejadas, Martín, pero el combustible ha subido. Sugiero renegociar con los señores de la guerra locales para mantener el margen de beneficio en el transporte de inmigrantes y crudo".

Enzo "Il Architeto" Valli (Logística y Finanzas): Dueño de los túneles y el flujo de capital. "Los túneles bajo la frontera suiza están al 90% de capacidad. Necesitamos ampliar la infraestructura en el sector este para evitar el cuello de botella en los envíos de efectivo".

Santino Moretti (Seguridad y Armamento): El brazo armado. "El arsenal está al día, pero las nuevas leyes europeas sobre municiones nos obligan a triangular por los Balcanes. Sugiero mover la base de suministros a Albania".

Alessandra Cavallo (La Política): El blindaje en Roma. "Los fiscales en el Norte están molestos, Martín. Necesitan un chivo expiatorio menor para calmar a la prensa. Dame un nombre prescindible y mantendré el camino limpio".

Pietro "El Silencioso" Rossi (Arte y Antigüedades): "El mercado de subastas en Londres está receptivo. He movido tres piezas Griegas este mes sin levantar sospechas. El lavado es fluido".

Giovanni "El Alcaide" Falcone (Prisiones): "Nuestros hombres en Poggioreale controlan los pabellones. No hay fugas de información, la disciplina es total".

Lucía Spatola (La Reina del Puerto): "Los muelles de Nápoles son un reloj suizo. Sin embargo, los sindicatos piden más. Sugiero un 'accidente' para el líder sindical o una subida de sueldo del 5%".

Vittorio Morelli (Cibercrimen): "El flujo en criptoactivos ha subido. El lavado digital es ahora el 30% de nuestra entrada neta. Todo bajo cifrado militar".

Carlo "El Químico" Conti (Producción): "La pureza está al 99%. Pero los precursores químicos de la India se han retrasado. Estamos buscando proveedores en China para no detener la cadena".

Bruno Castelli (El Enlace con el Norte): "Los pasos alpinos están saturados de nieve y patrullas. He desviado el flujo por los túneles ferroviarios de carga. Todo llega a tiempo".

La Auditoría del Capo

​Martín escuchó a cada uno, procesando la información como una computadora central. Se sentó y abrió su terminal de titanio, proyectando los estados financieros en la mesa.

​—He tomado nota de sus sugerencias. Lucía, dale el 5% a los estibadores; es más barato que un funeral mediático ahora. Domenico, el crudo seguirá por la ruta B. Ahora, miren estos números. —Martín señaló una gráfica de rendimiento—. Carlo, el tráfico de cocaína en Japón ya no es negocio. El margen de beneficio ha caído un 22% por las comisiones de la Yakuza y los costos de envío.

​Martín golpeó la mesa con un bolígrafo de oro.

​—Mando a cerrarlo. Pero lo haremos con inteligencia: bajen el flujo un 10% cada semana. Dejen que otra organización hambrienta tome ese territorio; que ellos se lleven los golpes de la policía nipona mientras nosotros nos retiramos. Carlo, investiga qué droga sintética o de diseño es la más consumida en Tokio ahora mismo. En cuanto la tengamos, inundaremos el mercado. No quiero volumen, quiero valor.

​La reunión duró tres horas. Al final, Martín cerró su carpeta con un golpe seco.

​—En los últimos cinco meses, nuestro flujo de dinero ha crecido un 49%. Y esto seguirá subiendo mientras mantengamos esta disciplina. Somos más que una organización; somos una economía invencible.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.