Bill ya era otra persona totalmente diferente, ahora le pertenecía a ese lugar que juró destruir, lo único que podía hacer que podía hacer era repetir la escena de su madre muriendo, había perdido toda individualidad, su mente había sido secuestrada con la misma arma que había robado para destruir a su familia, el código siempre fue un arma de doble filo algo que Bill ignoro, y ahora estaba a merced de su mayor enemigo, uno de los miedos más grandes que tenía era que le robaran su voluntad, y ahora esa pesadilla es real.
Como un soldado fiel estaba en frente de Julián, o lo que quedaba de él, el fantasma ahora era el soldado que tanto quería él, obediente y sin voluntad, como si fuera un auto nuevo lo mira de pies a cabeza, con una sonrisa lo mira directamente a los ojos sabiendo que ya era todo suyo, con una voz que solo se podría definir como rabia y triunfo le dice Hiciste todo por nada —dijo, con una voz cargada de desprecio—. Construiste toda tu vida para este momento. Te consumió la frustración de verme con el poder que siempre creíste merecer. Y lo peor... es que a tu padre nunca le importaste lo suficiente como para darte ni siquiera unos buenos días - se inclina hacía y con una sonrisa le dice - Ahora, gracias a mi inteligencia y a mi control, tengo todo lo que tú querías. Y por fin entiendes por qué él me eligió a mí... y a mi madre - miro a otro lado y continuo -. ¿De qué te sirvió creerte superior? Ahora estás en mis manos. Y con ese código tan útil, voy a hacer grandes cosas contigo. Pensé que me había quedado sin opciones... pero, como siempre, yo terminé teniendo el control.
En un momento tiene un breve momento en que puede controlar su mente, pero no puede tomar control de su cuerpo, lo único que pudo hacer es gritar cuanto lo odia, él se da cuenta y se ríe en su cara, después de eso giró la cabeza hacia Athena y habló con absoluta frialdad Es hora de que los demás sepan que estamos aquí. Empecemos por Eve. El Fantasma está a tu disposición... solo esta vez no la cagues.
Athena le dice - sí señor - mira a Bill - Es hora de trabajar. No quiero retrasos ni errores. Vas a obedecer cada orden. ¿Está claro?
Bill responde como si fuera una máquina, su tono de voz estaba seleccionada y rota, propia de un espectro - sí señora, voy a obedecer todo comando que usted diga
En ese momento Julián deja el lugar para hablar con su tío, Athena continuó - esta es tu primera misión, Alguien nos aisló del resto del sistema. Tu misión es encontrar cómo romper esa prohibición. Busca la puerta cerrada y ábrela.
El fantasma asintió y desapareció, se movió por los caminos de la red como una sombra, su presencia era realmente aterradora, rectoría con un tacto las líneas de código, buscando el que los iba a conectar con el mundo exterior otra vez, hasta que encontró el nodo que bloqueaba todo, usando el código lo desatado como si nada, reconectado la red de Julián otra vez, mientras tanto, Julián se comunicaba con Ed Dillinger Jr., Julián le dice - El plan salió exactamente como lo predije.
Del otro lado le dice - Es hora de que salgas de ese lugar
Hubo una pausa, no muy larga, pero para Ed Dillinger Jr. fueron eternos, después le dice - Todavía no he terminado.
De inmediato vio que la red volvía a estar en línea, Ed Dillinger Jr. comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo, pero aun así le dice - Tienes que detener esto —ordenó—. Íbamos a hablar del destino de tu trabajo cuando salieras. Sal ahora. Este no era el plan. Se suponía que dejaras a ese loco atrapado, no que te aliaras con él.
La respuesta de él fue inmediata - uno no me alié a él, segundo ya cumplí mi parte del trato. Ahora es mi turno. Voy a robar el código de permanencia... y después seguiré con el plan original. Con el Fantasma de mi lado, todo es posible.
Ed apretó los dientes, pero aun así le dice - Espero que este chiste te salga bien.
Respondió Julián Lo hará —. Después de todo, soy el más inteligente entre él y yo. Haré que mi abuelo se sienta orgulloso, siempre quiso vengarse de lo que hizo Kevin Flynn —dijo con voz solemne—. Es hora de demostrar que somos más. Es hora de recuperar lo que siempre le perteneció a mi familia, fin de la comunicación