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#17 - Secreto por secreto

En lo más profundo de un jardín que podría parecer infinito, mi padre pidió construir un pozo de agua. Cuando era niño, a veces no podía comprar el agua embotellada de los mercados porque era algo cara para su situación. Así que él junto con otros niños, usaban el agua del pozo que un vecino había construido en el barrio.

Supongo que los hábitos arraigados de la necesidad nunca se pierden. Y por costumbre, mi padre quiso tener la seguridad de que toda la familia siempre tuviera agua limpia para subsistir.

Yo siempre lo usé para otra cosa. Como refugio, aislada de una vida que no me pertenecía. Y segura de que la soledad me dañaría mucho menos que cualquier otra cosa.

No puedo creer que después de años de haber dejado esta casa atrás, el pozo siga aquí, esperando por mis lágrimas y confesiones. Como si nunca me hubiera ido.

¿Pero qué es lo que me duele más ahora?

De niña eran los regaños de mi padre, la ausencia de mi madre, el desprecio de aquellos que consideraba cercanos, el odio de mi hermanastra. Ya de adulta tengo problemas más complejos. Si pensara en un orden diría que la lista tiene esta forma:

En último lugar, las críticas de mi familia en general (ya estoy un poco más acostumbrada a que eso duela, así que disminuirá en cuando salga de esta fiesta).

Tercer lugar, mi hambre. No me había percatado de que no probé bocado incluso desde antes de llegar a la fiesta. El dolor de cabeza debe ser en parte por ello.

Segundo lugar, mi padre. Me dio una orden y tardé solo dos minutos en desobedecerla. Saludar, quedarme, sonreír e irme. No pasé de un saludo antes de que el filo de Polly me cortara profundo.

Y en primer lugar, Harri. Él por sí solo jamás sería un problema para mí. Pero estaba tan angustiada de venir sola que no hice caso a mi propia advertencia. Polly siempre fue buena robando lo que me pertenece, o si quiera lo que me gusta. ¿Cómo no pensé que presentarlo ante ella sería entregarlo en bandeja de plata?

Me aferro a la idea de que es solo mi socio, que nada volverá a pasar entre nosotros, aún cuando las líneas se han desdibujado un poco. Que lo hice firmar un acuerdo muy específico sobre nuestra relación. Y aún así, la sola idea de mi hermanastra con él me provoca el más furioso infierno interior.

Siento que podría pulverizar cada piedra de este pozo, cuando en realidad solo conseguiré perforarlas lágrima a lágrima.

—Al fin te encuentro — la repentina voz de Harri me obliga a disimular un poco el llanto. Es tonto de mi parte creer que no lo notará, pero hacer el intento me ayuda con la verguenza — No sabes lo preocupado que estaba.

Se sienta a mi lado en el borde de piedra.

—Te pido algo de soledad, Harri.

Niega rotundamente con la cabeza.

—No creo que deba dejarte. No ahora, no aquí, no con estos malditos locos.

—Es mi familia — trato de no sonar defensiva — Estaré bien.

—Eso has dicho toda la noche pero es lo último que veo. Te hacen pedazos como psicópatas. Deberían encerrarlos como animales en un zoológico con electrochoques.

Que creativo.

Mis tías y tíos serían las hienas. Los amigos de mis padres, los carroñeros, junto con los amigos de Polly tal vez. Mi madrastra sería la perfecta avestruz, junto al oso polar que es mi padre. No quiero ni pensar en un animal para mi hermanastra sin ofender a toda la fauna silvestre.

Pero muy divertido que sea pensar en ese castigo, la realidad no va a desaparecer, ¿verdad?

—Y tenías razón — agrega Harri — Polly quiso que me sentara con ella junto al pastel, y dijo que luego me esperaría en los rosales, a solas.

Típico de ella. No perdió nada de tiempo. Y yo como estúpida le di las herramientas para hacer lo que quisiera con él. Eso incluye jugar con sus expectativas.

—No lo hará — le confieso — Seguramente solo quiere ver cuánto aguantas esperando por ella.

—Que grata decepción se llevará cuando vea que no estoy. Es asquerosa la forma en que se cree más bonita que el resto del mundo. Parece segura pero solo es manipulación, y odio a las personas así.

Tenemos eso en común, y por alguna razón me sorprende. Es decir, Harri no ha hecho más que probar su buena fe y personalidad amable. Siempre tendré miedo de que Polly me robe personas así, pero así como Robin, él se ha quedado a mi lado en todo momento. Fui yo la que se alejó.

Quizás debería darle más crédito a su gentileza y lealtad.

—Ojalá mi ex hubiera dicho eso — murmuro.

—¿Tu ex?

Diablos, lo dije muy fuerte. Supongo que si ya vio lo peor que mi familia puede ofrecer desde el inicio, no sería difamar contarle mi versión de la historia con los detalles que escondí la última vez.

—Erik, el novio del que te hablé, me engañó con Polly hace 5 años.

—No puede ser…

—No sé ni quiero saber por cuánto tiempo me lo ocultaron pero cuando lo supe… mi corazón se detuvo y ya no fui la misma Athea.

De hecho, me convertí en una versión de mí que mi yo-niña no reconocería en ninguna vida. El truco es parecer la misma por fuera, y ser totalmente diferente por dentro. Aunque no fue nada fácil, el hecho de que mi alma y corazón fueran vaporizados por alguien en quien confiaba con mi vida, hizo el proceso dolorosamente rápido




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