Fue en esa bifurcación donde encontró a José. Sentado sobre una piedra, observando el horizonte con intensidad calculadora, José lo abordó como si lo hubiera estado esperando. "El camino de la izquierda es demasiado lento para alguien como tú", le dijo. Sin explicaciones, José comenzó a caminar a su lado, hablándole de horizontes de poder y libertad. Juan no vio la trampa, sino a un guía que parecía comprender sus dudas ocultas.
Esta maravillosa reflexión