José llevó la manipulación a la acción. Un anciano vecino pidió ayuda con unas cajas y, cuando Juan intentó asistirle, José lo detuvo con firmeza. "Déjalo. ¿Por qué vas a ser tú siempre el que cargue con el esfuerzo ajeno?". Juan, sintiendo el desafío, bajó la mirada y pasó de largo. Ese pequeño acto de indiferencia le dolió más que un golpe, pero José lo celebró, sabiendo que Juan había cruzado una línea.