José intentó absorber a Juan, lanzando todo el peso de la oscuridad sobre él. Juan se vio tentado a ceder, a aceptar que la maldad era más fácil, pero recordó el vacío que sintió al traicionar a su jefe. En un esfuerzo supremo, visualizó el camino de la luz. Con un grito que resonó en todo el valle, Juan rechazó la oferta de José, rompiendo el vínculo que los unía. El parásito se disolvió en el aire, lanzando un alarido de agonía que pronto se convirtió en silencio.