—Oficial, ese hombre estaba agrediendo a la chica que solo paseaba a su perro, nosotros solo intervinimos. Bueno... yo intervine, ellos no tienen nada que ver.
La oficial ni siquiera levantó la vista.
—Señorita, los hechos son claros —respondió con tono seco—. Tres jóvenes, en evidente estado de ebriedad, alterando el orden público y agrediendo a un ciudadano.
Abrí la boca para responder, pero antes de que pudiera seguir defendiendome, Rose se acercó tranquilamente a la reja de la celda, como si estuviera en una sala de espera cualquiera. Se apoyó apenas, mirando sus uñas con total calma, revisándolas como si lo más preocupante de la noche fuera si el esmalte seguía intacto.
—Disculpe —dijo con una voz sorprendentemente educada—, ¿hay alguna posibilidad de que pueda salir un momento a traer la torta? Técnicamente ya es el cumpleaños de mi amiga... y sería un poco triste no cantarle el "happy birthday", ¿no cree?
Parpadeé.
—Rose...
Antes de pensarlo demasiado, me acerqué y la abracé.
—Eres la única persona que pensaría en eso ahora mismo —murmuré.
—Obvio —respondió con una pequeña risa—. Así soy yo.
—No —interrumpió la oficial sin siquiera mirarnos—. Nadie entra ni sale.
—Sabe que si sigue frunciendo el ceño de esa manera le saldrán más arrugas de las que ya tiene —murmuró Rose, separándose con un suspiro.
Y justo en ese momento, Matt se levantó de golpe como si hubiera tenido una revelación divina.
—¡Tenemos derecho a una llamada!
Rose y yo nos quedamos en silencio y luego lo miramos a él.
—...¿Cómo se nos olvidó eso? —murmuré, parpadeando.
Matt nos miró como si acabáramos de decepcionarlo profundamente.
—De verdad no puedo creer que sean tan poco inteligentes y con una memoria de pez —dijo, negando con la cabeza mientras se pasaba una mano por el cabello—. Literalmente es lo primero que se hace en estas situaciones.
—Habla el que tampoco lo dijo antes —respondió Rose, cruzándose de brazos con una sonrisa fingidamente dulce.
Matt abrió la boca para defenderse, pero no dijo nada.
—Bueno... —murmuró—. Touche.
—Esperen algo como que no cuadra —Fruncí el ceño, cruzándome de brazos mientras miraba hacia el suelo por un segundo antes de volver a levantar la vista.
—¿Por qué rayos no vino Ethan a sacarnos?
El silencio fue inmediato.
—Tenemos a Rose —continué—. Es su hermana. Hubo un escándalo, llegó la policía... ¿cómo es que no está aquí?
Los tres nos quedamos en silencio unos segundos más, como si todos estuviéramos haciendo el mismo cálculo mental al mismo tiempo.
Fue Rose quien lo rompió primero.
—Bueno... —empezó, encogiéndose ligeramente de hombros—. Ya saben cómo soy, normalmente... desaparezco y no precisamente para recibir a los invitados —añadió con una media sonrisa.
—Ah... cierto —murmuré, asintiendo lentamente.
Matt soltó una pequeña risa.
—La última vez que desapareciste, te comiste a dos en una sola noche luego dijiste que te sentías como ese sticker de la mujer entre los dos hombres—dijo como si nada.
—¡Matt! —exclamó Rose, dándole un golpe en el brazo—. No era necesario ese detalle,soy una dama ante todo más respeto.
—Jaja como digas,pero apuesto que eso no les pides a ellos —respondió riendose.
Luego Rose lo señaló.
—Me conoces babe ¿Pero en tu caso? —preguntó—. Porque entre nos ,eres bien sociable.
Matt se quedó en silencio un segundo.
—Ah pues yo... —empezó, rascándose la nuca—. Ni idea.
Solté una risa.
Rose giró hacia mí entonces, alzando una ceja.
—¿Y tú, Nhallya? —preguntó—. Porque honestamente... esto no es muy tu estilo.
Me quedé en silencio un segundo, pensándolo.
—A diferencia de matt yo no soy muy sociable, a evans solo lo bese y Ethan debe estar enojado conmigo —dije finalmente—. Además todos piensan que soy pacífica... entonces probablemente solo me vieron acercarme y gritar pero no se imaginarian que iba a golpearlo.
Matt se inclinó ligeramente hacia nosotras, bajando la voz y compartiendo su brillante idea.
—Pregunta seria —dijo—... si ustedes tienen plata,, ¿por qué no sobornan a la policía y ya? Así salimos más rápido.
El silencio duró exactamente medio segundo, luego, la oficial carraspeó fuerte.
Lentamente levantó la vista y señaló con el bolígrafo el entorno.
—Está usted... en una comisaría Joven.
—Ajá... sí...fíjese que no nos habíamos dado cuenta —murmuró, retrocediendo lentamente como si quisiera desaparecer.
—Eres increíble —susurré, negando con la cabeza.
—Y a veces te pasas de pendejo —añadió Rose con una sonrisa.
Antes de que alguien pudiera seguir con el tema, otro oficial se acercó con paso tranquilo, abriendo la celda.
—Ya pueden retirarse —anunció—. La fianza fue pagada.
Nos quedamos en silencio un segundo.
—¿Ethan? —murmuró Matt.
Y entonces vimos a Evans sonriendonos con tranquilidad,.
—Oh, Dios... nunca me había alegrado tanto de verte —solté,abrazandolo sin ninguna vergüenza.
Evans se quedó apenas un segundo en silencio, sorprendido... pero luego rió bajo, apoyando una mano en mi espalda.
—¿Me extrañabas? —murmuró—, Ustedes tres tienen el don de meterse en problemas por otro lado Feliz cumpleaños darling.
Rose pasó de largo sin detenerse, como si nada de eso le importara, aunque su expresión decía claramente que estaba aliviada de salir de ahi.
—Te tardaste en venir a sacarnos pero gracias —dijo con rápidamente, levantando apenas la mano en señal de saludo.
Matt, por su parte, se acercó con una sonrisa ladeada y le dio un golpe suave con el puño.
—Te debo una Bro —dijo—. Buen timing.
Evans asintió, sin perder esa seguridad suya.
—Siempre es un placer ayudar... sobre todo a damas tan bonitas.
—Ay, gracias... nadie nunca me había dicho eso —dijo Matt, pestañeando exageradamente y llevándose una mano al pecho como si estuviera conmovido.