Tú ,eres mi cliché favorito

EXTRA cap2“ ¿El anti-romántico?”

(POV EVANS)

Siempre he sido bueno leyendo a las personas, de eso no hay duda. Es algo que aprendí de mi madre.

—Tu actuación es vacía, Evans.

Ella no levantó la voz.

Estaba sentada frente a la pantalla, revisando una de mis escenas, con las piernas cruzadas y esa expresión crítica que parecía permanente en su rostro. A su lado, el control remoto descansaba como si fuera una extensión natural de su mano.

—No hay emoción —continuó, pausando la imagen justo en mi rostro—. No hay intención ni propósito.

Me apoyé contra el marco de la puerta, con las manos en los bolsillos, observando la escena congelada.

Mi propia cara devolviéndome la mirada.

—Estás diciendo las líneas correctamente —añadió—, pero no estás sintiendo nada y si tú no sientes... nadie siente.

—Mira esto.

Reprodujo otro fragmento. Esta vez, suyo.

Su mirada cambiaba, respiraba distinto, su voz tenía peso, intención... vida.

—Eso es actuar —dijo finalmente, deteniendo el video—. No lo que tú haces.

Exhalé por la nariz, sin apartar la vista de la pantalla.

—Tal vez simplemente no soy tan dramático como tú.

Mi madre giró lentamente la cabeza hacia mí.

—No confundas intensidad con talento —respondió—. Tú no careces de técnica... careces de profundidad y conexión con el público.

—Si quieres seguir en esta carrera —continuó, volviendo a la pantalla—, tendrás que aprender a transmitir. Porque ahora mismo... serías alguien completamente olvidable.

—Qué motivador.

—No estoy aquí para motivarte —replicó con frialdad—. Estoy aquí para decirte la verdad, porque antes de ser una actriz reconocida... soy tu madre.

—Tu madre tiene razón.

La voz de mi padre llegó desde el fondo de la sala, como si hubiera estado esperando el momento exacto para intervenir.

Giré la cabeza apenas.

Ahí estaba, de pie, con las manos detrás de la espalda, observándome con esa calma que siempre ha tenido.

—Aún estás a tiempo de cambiar de carrera —añadió—. No todos sirven para esto.

Solté una pequeña risa sin humor.

—Qué reconfortante ambiente familiar.

—Es realista —corrigió él—. No tiene nada de malo aceptar que hay cosas en las que uno no destaca.

—Saben que ,voy a postular al papel principal —dije con calma.

Mi madre no reaccionó de inmediato.

—¿Qué papel?

—La adaptación de romance que va a producir la compañía en la que trabajas.

Ahora sí se giró completamente hacia mí.

—¿Estás hablando en serio?

—Completamente.

—Evans... —empezó mi padre.

—No —lo interrumpí—. No me voy a rendir antes de intentarlo.

Mi madre entrecerró los ojos, analizándome.

—Ese papel requiere un rango emocional fuerte —dijo finalmente—. No basta la técnica, se necesita alguien que pueda transmitir con intensidad. En la obra original, el protagonista se enamora perdidamente... y luego pierde a esa persona.

—Dime —continuó—, ¿cómo vas a transmitir amor si nunca te has enamorado? ¿Cómo vas a mostrar dolor si nunca has perdido a alguien que de verdad te importe?

Sostuve su mirada.

—Entonces tendré que aprenderlo.

Mi madre se recostó ligeramente en el asiento.

—Bien —dijo—. Hazlo.

Hizo una pequeña pausa.

—Fracasar también es una forma de aprender.

Ese mismo dia en la fiesta de Rose iba poner en acción mis planes ,les iba a demostrar lo capaz que soy para que no tengan duda alguna.

Me apoyé contra la barra, pedí algo que probablemente no iba a terminar y dejé que el ambiente hiciera lo suyo.

Y como siempre, no tardaron en llegar.

—¿No deberías estar bailando?

La voz vino acompañada de una sonrisa claramente fingida.

La miré, era bonita... pero interesada y predecible.

—Depende —respondí, inclinando ligeramente la cabeza—. ¿Me estás invitando?

—Tal vez.

Sonreí y le seguí el juego.

Diez minutos después ya estaba demasiado cerca, tocando mi brazo como si eso significara algo.

Pero mi madre tenía razón en algo.

No sentía nada.

—Eres alguien interesante... y muy apuesto —dijo la chica, riendo.

—No tanto como crees.

Iba a decir algo más cuando vi a Nhallya.

A unos metros de distancia, rodeada de gente, sonriendo como siempre.

Perfecta... o falsa, ¿quién sabría con exactitud?.

La observé sin disimulo.

Desde niños siempre fue tan correcta... quizá por eso terminó en una relación con el hermano de la peliteñida.

—¿Quién es? —preguntó la chica a mi lado, siguiendo mi mirada.

—¿Hm?

—La estás mirando desde hace rato.

Sonreí de lado, sin apartar los ojos de Nhallya.

—Nadie importante.

—Pues deberías mirarme a mí —insistió, acercándose un poco más.

La miré entonces, ya empezaba a aburrirme, recién nos conocemos y ya cree tener derecho a decir esas cosas.

—Ya lo hice.

Dejé el vaso sobre la barra y me incorporé.

—Disfruta la fiesta.

—¿Eso es todo?

—Eso es todo.

Me alejé sin esperar respuesta, caminando entre la gente, saludando aquí y allá, soltando un par de sonrisas.

Y entonces...

ella caminó directamente hacia mí.

Y soltó esa petición que me descolocó por completo, porque no encajaba con la imagen que tenía de ella.

Después del beso, llegó el insoportable de su ex, no le di mucha importancia, incluso Nhallya me defendió, diciendo que había sido consensuado.

Pero lo que realmente me llamó la atención fue verla alejarse rápidamente y enfrentar a ese hombre sin dudar.

Y eso...eso sí era interesante.

Las cosas empezaron a salirse de control cuando llegó la policía. Los vi subir a la patrulla, y junto al bloque de hielo nos acercamos.

Entonces Matthew lanzó la silla.

Y sin pensarlo...lo usé como escudo

El impacto no fue fuerte pero suficiente para poner mi plan en marcha.

—Mierda —murmure exageradamente cuando alguien paso cerca.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.