Tú ,eres mi cliché favorito

CAPÍTULO 3 “CAZADORES DE CLICHÉS”

Al principio fue algo sutil, la chica apareció de la nada, deteniéndose a pocos pasos de ellos, observando la escena con una sonrisa tensa que no tenía nada de amable. Rose, por supuesto, no lo notó... o decidió ignorarlo.

—Creo que Rose es lo suficientemente adulta como para defenderse sola —murmuró Ethan a mi lado, cruzándose de brazos con calma.

Asentí ligeramente, aunque no aparté la mirada del todo, algo en la postura de esa chica no me gustaba.

Y entonces pasó.

La chica se lanzó hacia Rose sin previo aviso, agarrándole el cabello con fuerza.

—¿Qué te pasa? HEY suéltame—exclamó Rose, llevándose las manos a la cabeza, claramente sorprendida.

No lo pensamos dos veces.

Ethan y yo nos movimos casi al mismo tiempo, acortando la distancia rápidamente mientras la gente alrededor empezaba a reaccionar, algunos intentando acercarse y otros simplemente observando como si fuera un espectáculo.

—¡Oye, ya basta! —dije, separando a la chica de un tirón.

La chica soltó una risa cargada de desprecio, acomodándose el cabello como si nada hubiera pasado.

—¿Que me detenga? —repitió—. Díselo a tu amiga, que no puede dejar de meterse con los novios de otras.

Rose rodó los ojos, claramente irritada.

—Relájate, ni sabía que existías.

—Claro, típico —escupió la chica—. Eres una fácil y sin vergüenza.

Solté una pequeña risa, incrédula, negando con la cabeza.

—¿Enserio vas a culparla solo a ella? —respondí con calma, aunque mi mirada era firme—. Porque yo no vi a tu novio poner ningún límite. De hecho... —hice una pausa breve— parecía bastante cómodo coqueteando con ella.

La chica me miró con furia inmediata.

—Ah, claro... la defiendes porque debes ser igual.

Antes de que pudiera responder, Ethan dio un paso al frente poniendonos a las dos detrás.

—No la insultes —dijo con voz firme, clavando la mirada en la chica—. Si no quieres ver el tipo de novio que tienes, es tu problema.

—Yo hablaré con mi hermana —añadió, señalando ligeramente a Rose—, pero tú deberías dejar de hacer un escándalo.

La chica apretó los labios, claramente molesta, pero esta vez no respondió de inmediato.

El chico —el famoso surfista— por fin reaccionó, pasando una mano por su cabello con incomodidad.

—Oye... cálmate baby, ¿sí? No es para tanto.

La chica lo miró como si acabara de traicionarla y sin dudarlo, empezó a reclamarle ahí mismo, elevando la voz lo suficiente como para que todos alrededor voltearan a verlos.

Aprovechamos el momento.

—Vámonos —murmuré, tomando a Rose del brazo antes de que se le ocurriera decir algo más.

Ethan asintió y los tres nos alejamos, dejando atrás la discusión que claramente iba a escalar sin necesidad de nuestra presencia.

Caminamos unos pasos en silencio... hasta que no me aguanté.

Le di un leve golpe en la cabeza a Rose.

—Enserio, ¿no podías preguntar primero si tenía novia? —dije, mirándola de reojo—. Literalmente hace unas horas salimos de una comisaría y ya quieres volver.

Ethan soltó una pequeña risa por lo bajo.

Rose se detuvo en seco.

Giró lentamente la cabeza hacia nosotros, entrecerrando los ojos, y luego miró directamente a Ethan.

—"No la insultes" —remedó, imitando su tono con exageración—. Qué lindo defensor... cuando se trata de Nhallya.

Parpadeé, sorprendida, y luego no pude evitar reír.

—Bueno... —dije encogiéndome ligeramente de hombros—, Debe estar acostumbrado a que te pasen estas cosas, Rose.

—¿Perdón? —respondió ella, llevándose una mano al pecho con indignación—. Es la primera vez que me pasa, exagerados.

—Claro —murmuró Ethan, todavía con ese tono divertido mientras negaba con la cabeza.

Rose lo fulminó con la mirada un segundo más antes de girarse y seguir caminando, claramente ofendida... aunque no lo suficiente como para quedarse callada mucho tiempo y eso lo demostró en el almuerzo contando lo sucedido como si fuera el mejor chiste del dia.

Yo por otro lado me limité a sonreír cuando correspondía y a asentir cuando alguien decía algo que claramente no me interesaba, Ethan a mi lado, jugaba el mismo papel con la misma precisión.

Era casi irónico.

—De hecho —intervino mi madre en algún punto, con esa sonrisa impecable que usaba solo cuando había gente importante o visitas—, queríamos comentar algo contigo, Emma.

Levanté la mirada ligeramente.

La señora Emma apoyó los cubiertos con elegancia, interesada.

—Para la campaña de primavera —continuó mi madre—, pensamos que sería buena idea que Nhallya y Ethan participaran en la sesión de fotos.

Parpadeé.

—¿Perdón?

—Es una propuesta excelente —añadió el señor Richard, asintiendo—. Tiene sentido, considerando su conexión y la imagen que proyectarian.

Sentí cómo algo dentro de mí se tensaba.

—No soy modelo —dije, soltando una pequeña risa incómoda—. No lo haré bien, creo que Rose sería una mejor opción.

—¿Yo? —Rose levantó una ceja, divertida—. No me opongo.

Pero la señora Emma negó suavemente con la cabeza.

—Quiero transmitir en mis diseños amor y qué mejor que dos jóvenes enamorados...perdón dos personas que se quieren para mostrar esa química —explicó con calma—. Con Rose no funcionaría igual. Además... —miró brevemente a Ethan—, dudo que él se sintiera cómodo con otra persona.

Ethan no respondió, pero tampoco lo negó.

—Podrían contratar a otros modelos —insistió Rose, encogiéndose de hombros.

—Podríamos —admitió mi madre—, pero queremos que sean ellos dos.

No era una sugerencia.

—Además —añadió, mirándome directamente—, recibirás un pago por ello.

—Está bien... —murmuré finalmente.

No porque quisiera, sino porque sabía que negarme solo haría las cosas más difíciles una vez llegara a mi casa.

El resto del almuerzo pasó sin que realmente prestara atención a nada más.

El trayecto de regreso a casa fue silencioso y honestamente, lo agradecí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.