—¿Te encuentras mejor ahora, Nhallya? —preguntó Evans después de un largo rato, limpiando con cuidado las lágrimas que aún quedaban en mis mejillas.
Yo solo asentí y le dediqué una sonrisa débil antes de soltar lentamente su mano para ir al baño a lavarme el rostro. Necesitaba unos minutos para ordenar mis pensamientos y asegurarme de que no volvería a derrumbarme apenas abriera la boca.
Cuando regresé, Evans ya me estaba esperando con un vaso de agua.
—¿Será que me puedo quedar a dormir? —preguntó de repente con una sonrisa ladina—. Así Ethan y yo estaríamos mano a mano, ¿no?
Solté una pequeña risa involuntaria y negué con la cabeza.
—Evans, eres terrible intentando aligerar el ambiente —murmuré mientras aceptaba el vaso—, pero no creo que sea buena idea. Necesito estar sola.
—Ya quisieras que te hiciera caso —respondió inmediatamente—. No pienso dejarte sola, al menos no en este estado.
Su tono se volvió un poco más serio mientras me observaba con atención.
—Pero vi algo en tu mirada cuando revisaste esos documentos... o lo que fuera que encontraste ahí. ¿Tienes a alguien en mente?
Bajé la mirada hacia el vaso que sostenía entre mis manos.
—Matt.
Evans se quedó en silencio.
—Creo que él es mi hermano.
Incluso decirlo en voz alta seguía sintiéndose extraño.
—Sé que por ahora solo son teorías y que quizá me estoy haciendo ilusiones sola, pero de verdad lo siento... son demasiadas coincidencias.
Exhalé pesadamente antes de continuar.
—No puedo usar mi propio dinero para hacer una prueba. Si mis padres revisan los movimientos de mis cuentas, sospecharán inmediatamente, y creo que eso ya lo sabes.
Levanté la vista hacia él.
—¿Tú crees que podrías ayudarme? Te devolvería cada centavo, obviamente. Solo necesito hacerlo de una forma en la que ellos no sospechen.
Evans permaneció pensativo unos segundos.
—Bueno... literalmente todavía no sabemos si son tus padres, así que no sé por qué sigues preocupándote tanto por obedecerles.
Le di un golpe en el hombro antes de que terminara la frase.
—En serio, a veces eres un completo imbécil para escoger el momento de tus bromas.
—Ok, ok, tienes razón.
Levantó ambas manos en señal de rendición.
—Es que yo también estoy nervioso, ¿sabes?
—Hace unas horas estábamos practicando mi guión, casi terminamos acostándonos, y de repente descubrimos que tu madre no es tu madre porque unos documentos dicen que es infértil. Así que, por lógica, también existe la posibilidad de que tu padre tampoco sea tu padre y...
Se pasó una mano por el rostro.
—Y mejor me callo.
Suspiré.
—No, tienes razón.
Las palabras salieron mucho más débiles de lo que esperaba.
—Ella no es mi madre o al menos nunca se sintió como si lo fuera.
Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas otra vez.
—Pero aun así me duele.
Evans reaccionó inmediatamente. Con suavidad limpió las lágrimas que volvieron a deslizarse por mis mejillas y luego depositó un pequeño beso sobre una de ellas.
Fue un gesto simple pero reconfortante, como si intentara recordarme que todavía había alguien de mi lado.
—Cuando estés lista empezaremos con el plan.
Fruncí ligeramente el ceño.
—¿Qué plan?
Evans abrió los ojos exageradamente.
—¿Cómo que qué plan?
—¡¿Dios mío, de verdad no tienes un plan?!
Puse los ojos en blanco.
—Evans...
—Escucha el mío.
Levantó un dedo dramáticamente.
—Primero: conseguimos muestras de ADN.
—Segundo: conseguimos más muestras de ADN.
—Tercero: volvemos a conseguir más muestras de ADN solo por si acaso.
No pude evitar reír un poco.
—Qué estrategia tan perfecta,nunca pensé en algo asi me quito el sombrero ¡OH gran genio!
—Gracias,gracias, me tomó años perfeccionarla.
Negó con la cabeza antes de continuar más seriamente.
—Necesitamos muestras tuyas, de tu padre... o quien creas que es tu padre, de tu ex-madre, de Matt y de la madre de él.
—¿En serio acabas de decir "quien creas que es tu padre"? y también acabas de llamarla mi ex-madre.
—Porque suena apropiado.
—Evans...
—¿Qué? Estoy intentando adaptarme a la situación.
Lo observé unos segundos antes de negar con la cabeza.
—Es un alivio que estés aquí.
Su expresión cambió apenas.
—¿Sí?
Asentí.
—Sí.
—Porque sinceramente... si hubiera estado sola, no creo que hubiera podido pensar con claridad después de descubrir todo esto.
—Y no puedo creer que durante tanto tiempo no me diera cuenta de la increíble persona que eres —murmuré con una pequeña sonrisa—. Te juzgué mal, Evans, lo siento y espero puedas entenderme.
—Yo también te juzgué mal Nhallya —admitió él mientras bajaba la mirada—. Pensé que solo eras una chica caprichosa que estaba obsesionada con encajar y hacer felices a todos. Saqué conclusiones sin conocerte realmente, así que espero que tú también puedas perdonarme.
Guardó silencio unos segundos.
—Y sobre todo porque yo... yo...
De repente negó con la cabeza.
—No importa, era una tontería que ya no pienso hacer.
Lo observé confundida, pero decidí no insistir y en lugar de interrogarlo, simplemente lo abracé.
Evans pareció sorprenderse durante un instante antes de devolverme el abrazo con suavidad.
—No quisiera ser aguafiestas o arruinar el momento porque me encanta este tipo de contacto contigo —dijo después de unos segundos—, pero deberíamos aprovechar que la casa está vacía para— Levanté una ceja inmediatamente y lo interrumpi.
—No es momento para tener sexo, Evans.
—¡¿Qué?! ¡Dios mío, Nhallya! —exclamó llevándose una mano al pecho—. ¡Qué mente tan pervertida!
—Yo hablaba de reunir evidencia, cochina, pervertida, me quieres quitar mi inocencia.
No pude evitar reír y me cubrí el rostro avergonzada.