—Estás rara, Nhallya.
Levanté la vista de mi teléfono y encontré a Rose observándome desde el otro lado de la mesa con los brazos cruzados y un evidente puchero dibujado en el rostro.
—¿Rara?
—Sí, rara. Últimamente no haces más que desaparecer con Evans todos los días. Ya casi no pasas tiempo conmigo y, por si no lo sabías, se te extraña.
Su tono era ligero, casi infantil, pero pude notar que había algo de sinceridad detrás de la queja.
Y no podía culparla.
Durante los últimos meses había estado evitando muchas cosas,mi casa, mi familia y hasta mis propios pensamientos.
Cualquier lugar era mejor que quedarme sola recordando aquellos documentos.
—No es que no quiera pasar tiempo contigo —respondí finalmente mientras apartaba la mirada—. Solo que han pasado demasiadas cosas últimamente. Entre la universidad, el Midnight Tide, los exámenes y todo lo demás, apenas tengo tiempo para respirar.
Rose entrecerró los ojos.
—Y aun así siempre encuentras tiempo para Evans.
Solté un suspiro.
—Porque me ayuda a distraerme, Rose. Eso es todo Evans es una gran compañia si quiero despejar mi mente
—Evans, Evans, Evans... ese nombre ya me da pesadillas. Dejemos de hablar de él antes de que arruine mi día.
No pude evitar sonreír.
—Que exagerada.
Luego señaló hacia adelante como si acabara de recordar algo importante.
—Mejor concentrémonos en algo que sí importa. El partido de Matt empieza en unas horas.
La sonrisa desapareció de mi rostro tan rápido que tuve que bajar la vista para que ella no lo notara.
Matt.
—Matt... sí —respondí obligándome a sonar normal—. Debemos apoyarlo.
Tomé aire lentamente y cambié de tema antes de que mi expresión me traicionara.
—Bueno, ya que por fin tengo tiempo libre... cuéntame qué te tiene tan contenta últimamente.
—Buenoooo...
—¿Recuerdas a ese chico del que te hablé? El mismo con el que juré que jamás, bajo ninguna circunstancia, tendría algo porque me parecía insoportable.
—¿El delegado de tu curso?
—El mismo y pasaron cositas.
La observé fijamente.
—Necesito una explicación mucho más detallada que "pasaron cositas".
Rose desvió la mirada..
—Por favor dime que no te acostaste con él.
El silencio fue una respuesta demasiado clara.
—¡ROSE!
—¡Pero escucha el contexto primero! —se defendió levantando ambas manos—. Además, la tiene grande y yo estaba evaluando sentimientos.
Me quedé mirándola durante varios segundos.
—No puedo creer que esa sea tu defensa.
—Si me hubieras prestado atención antes, habrías tenido oportunidad de intervenir.
Rose soltó una carcajada antes de mostrarme orgullosamente el collar que llevaba puesto.
—Además, ahora es oficialmente mi novio.
—¿Qué?
—Me presentó a sus padres.
—¿Qué?
—Y ellos me regalaron esto.
Levantó el collar con orgullo.
—Es una joya diseñada por su familia y es preciosa super costosaa, así que técnicamente ahora tengo novio.
—¡NO PUEDO CREERLO!
—No te rías.
—¡TÚ! —señalé entre risas—. ¡La misma Rose que decía que jamás saldría con alguien como él!
—La gente cambia.
—¡Lo llamaste una mezcla entre Ron Weasley y Harry Potter!
—Y sigo pensando que se parece.
Eso solo consiguió que me riera todavía más fuerte.
—Al menos admite que es un buen chico.
—Eso no lo negaré y tiene bastante paciencia jajaj si ya te soporta, pero lo que más me alegra es que no hicieras caso a esa lista ridícula que escribimos cuando éramos niñas.
La mención de aquella lista hizo que algo se encendiera en mi memoria.
Rose frunció ligeramente el ceño.
—Hablando de eso... tu hoja desapareció.
—¿Mi hoja?
—Sí, la he buscado varias veces y no aparece por ningún lado. Es raro porque nadie tenía permitido entrar a esa habitación.
De pronto me señaló acusadoramente.
—Espera, de seguro tú te la llevaste después de besarte con Evans en mi fiesta.
Parpadeé.
—¿Qué?
—Fuiste tú, ¿verdad?
—Rose, estaba ebria ¿Y por qué demonios arrancaría una hoja de nuestra infancia?
Rose pareció pensarlo unos segundos.
—Buen punto.
—Como sea, ya es tarde y si seguimos aquí vamos a perder el partido.
—Pensé que primero querrías pasar por tu casa, cambiarte, leer algo o descansar.
—Como te dije... últimamente prefiero estar fuera de casa.
—Entonces vamos.
Empujamos las puertas del club deportivo pocos minutos después, el ruido de los entrenamientos llenaba todo el recinto y entre todos los jugadores, encontré a Matt inmediatamente.
Estaba calentando cerca de la cancha con una concentración inusual, completamente enfocado en el partido.
Y cuando me vio, una sonrisa apareció inmediatamente.
—Vaya... ¿es Nhallya?
La familiaridad de esa sonrisa hizo que mi pecho doliera un poco.
Aun así sonreí de vuelta.
—Hasta que por fin pareces —respondió acercándose—. Ya pensaba que seguirías evitándome.
Matt llevó una mano al pecho dramáticamente.
—Perdón, Matt —dije apenas llegué hasta él, rodeándolo con los brazos en un abrazo rápido—. He estado muy estresada por algunos problemas últimamente, pero ya estoy aquí.
Matt me devolvió el abrazo con una pequeña sonrisa.
—Te perdono... esta vez.
Me separé apenas para mirarlo mejor y luego sonreí con picardía.
—Y como compensación, estoy completamente dispuesta a ayudarte con cierto asunto relacionado con Philip.
La reacción fue inmediata.
—¡HEY, HEY, HEY! —exclamó señalándome como si acabara de traicionarlo públicamente—. ¿Cómo que Philip? Yo no mencioné a Philip. Jamás mencioné a Philip. Si alguien lo hizo fue Rose, porque yo claramente no.
Rose soltó una carcajada tan fuerte que varias personas cerca voltearon a verla.
—Matt, literalmente hablas de él cada vez que tienes oportunidad.