Tú ,eres mi cliché favorito

CAPÍTULO 9“ HISTORIAS QUE CUPIDO NO ESCRIBIÓ” POV EVANS

—No me juzgues, Philip, tuve que aprovechar la oportunidad.

Me dejé caer sobre el sofá y pasé ambas manos por mi rostro, agotado.

—Me conoces soy ambicioso, llevo años intentando demostrarles a mis padres que puedo hacer algo por mi cuenta y esta era la oportunidad perfecta para cerrarles la boca de una vez.

— Además, no estoy siendo malo... envié el libreto a la convocatoria, sí, pero nunca mencioné el nombre de Nhallya.

Philip levantó la vista de las hojas que acababa de terminar de leer y durante unos segundos permaneció en silencio, como si estuviera buscando la manera menos dolorosa de decir lo que pensaba. Al final cerró el libreto con un suspiro cansado y lo dejó sobre la mesa.

—Evans, en primer lugar, no debiste inspirarte en algo tan personal para presentarlo como si fuera tu gran historia y en segundo... ni siquiera entiendo por qué me involucraste en esto. Cuando Nhallya se entere, no solo va a odiarte a ti si no también me va a odiar a mí y eso significa que Matt hará exactamente lo mismo.

—Estás exagerando.

—¿En serio?

—Philip, intenta entenderme por una vez, mi padre no deja de presionarme para convertirme en el heredero perfecto. ¿Tú crees que quiero pasar el resto de mi vida administrando las sedes de la universidad familiar? Porque yo no. Quiero actuar, escribir, hacer algo que realmente me guste.

Mi voz salió más dura de lo que pretendía.

—Y mi madre, que literalmente es actriz, tampoco confía en mí. Siempre encuentra algo que corregir, o siempre hay alguien mejor, o puedo hacerlo mejor. Lo admito, quizá el romance no sea mi fuerte como actor, pero escribiéndolo... escribiéndolo sí soy bueno.

Philip me observó unos segundos antes de ponerse de pie.

—No eres malo, Evans, ese nunca fue el problema.

Tomó el libreto y me lo devolvió.

—El problema es que pasaste tantos años intentando cumplir expectativas ajenas que nunca te permitiste descubrir qué es lo que realmente sientes y eso es lo que te bloquea.

Philip volvió a suspirar y luego extendió la mano hacia mi teléfono, que estaba sobre la mesa.

—Y te apuesto algo.

—¿Qué cosa?

—Que enviaste esta historia sin creer realmente que fueras a ganar.

Desbloqueó el celular antes de que pudiera quitárselo y entró directamente a la aplicación de grabaciones.

—Philip...

—Dieciséis de abril —leyó mientras revisaba los archivos—. Dejé a la princesa en casa y su problema es más fácil de lo que imaginaba, “Solo necesita amor".

Sentí cómo la mandíbula se me tensaba.

—No saques eso de contexto.

—¿Ah, no?

Siguió avanzando entre los audios.

—Desde el diecisiete de abril en adelante prácticamente te convertiste en un metiche. Perdón por la palabra, pero te metiste en todo lo relacionado con ella y mientras más escucho esto, más parece que estabas convencido de que Nhallya sería una fácil.

Levanté la vista inmediatamente.

—No dije eso, no mientas —me defendí de inmediato, incorporándome en el sofa—. Además, ella me gusta mucho.

Philip me observó durante unos segundos como si acabara de decir la estupidez más grande del mundo. Luego negó lentamente con la cabeza y volvió a tomar el teléfono.

—¿Te gusta?

Presionó la pantalla y una grabación comenzó a reproducirse.

La voz que salió del altavoz era la mía.

"Es una tonta, ya cayó, aunque me equivoqué al pensar que sería rápido, supe calcular las cosas. Lo más humillante fue tener que arrodillarme delante de todos y fingir ser un cachorro para pedirle perdón. Según mi criterio, una persona que nunca fue amada es más fácil de manipular."

Sentí cómo el estómago se me revolvía.

Odiaba ese audio.

Lo odiaba porque recordaba perfectamente el momento en que lo grabé.

—No lo dije en ese sentido, Philip.

Me puse de pie y le arrebaté el celular.

—Estaba intentando meterme en el papel, quería sentirme como el personaje. Como ese típico idiota arrogante de las novelas juveniles. Necesitaba confianza y por eso grababa todo lo que pensaba.

—¿Y eso lo hace mejor?

—No.

Apreté el teléfono entre mis manos.

—Pero tampoco significa que sea lo que realmente siento.Una cosa son los audios y otra muy distinta lo que siento ahora.

—El problema es que esos audios existen, Evans.

—Y si yo los escuchara sin conocerte, llegaría exactamente a la misma conclusión que cualquiera.

—Desde un principio nunca debiste grabar nada de esto. Tienes meses registrando cada pensamiento que se te cruza por la cabeza, cada cosa que hiciste para acercarte a ella.

Señaló el teléfono que sostenía.

—¿Sabes qué es lo peor? —continuó Philip con un suspiro cansado—. Que creo que ahora sí te enamoraste porque si no sintieras nada por ella, bastaría con disculparte y se lo dirias.

Sentí un nudo formarse en mi garganta.

—Y cuando Nhallya descubra todo esto, no le va a doler solamente que usaras su historia.

Tomó el libreto de la mesa y lo levantó unos centímetros.

—Le va a doler que la persona en la que decidió confiar fue la misma que convirtió sus heridas en material para una historia.

—Ella no se va a enterar —murmuré al final.

Philip me miró como si acabara de decir algo absurdo.

—¿En serio?

—Sí.

—Evans, ni siquiera tienes contraseña en el celular.

—Porque Nhallya no es así.

Respondí casi automáticamente.

—Ella jamás revisaría mis cosas sin permiso, jamás.

—La educaron para respetar los límites de los demás, aunque esas personas ni siquiera hayan respetado los suyos.

—Lo sé —admitió Philip después de unos segundos—. Y también sé que la ayudaste, no voy a negar eso porque sería injusto. Estuviste ahí cuando más lo necesitaba, la apoyaste, la hiciste reír cuando estaba destrozada y te involucraste en problemas que ni siquiera eran tuyos. Pero tampoco voy a fingir que tu interés fue completamente puro desde el principio...




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