Inhala y exhala, Evans, solo tienes que decirle la verdad…no es tan difícil.
Nhallya siempre ha sido razonable, tranquila y demasiado comprensiva para su propio bien, la única vez que la vi realmente fuera de sí fue cuando alguien lastimó a un animal o cuando sus notas bajaban unas décimas. Y, hasta donde yo sabía, no había cometido ninguna atrocidad relacionada con ninguno de esos dos temas.
Repetí esa idea una y otra vez mientras caminaba en círculos por mi habitación, el espacio se sentía absurdamente grande ahora que Philip se había ido.
Y, aun así, seguía caminando de un lado a otro como un condenado esperando sentencia.
—Hijo mío, estoy muy orgullosa de ti.
La voz de mi madre me hizo detenerme. Levanté la cabeza y la encontré apoyada en el marco de la puerta, observándome con una sonrisa que pocas veces había dirigido hacia mí cuando se trataba de mi carrera artística.
—La empresa no deja de felicitarme —continuó mientras entraba en la habitación—. Dicen que heredaste mi talento y que muy pronto se pondrán en contacto contigo para trabajar junto al director y el editor.
Asentí lentamente.
—También me pidieron que te recordara algo importante —añadió, cruzándose de brazos con esa expresión de actriz profesional que tanto imponía—. Debes empezar a trabajar en la segunda parte, necesitan conocer el desenlace de la historia lo antes posible.
—Sí, mamá. No te preocupes por eso, ya hablé con la productora—respondí, dedicándole una sonrisa que ni yo mismo me creí.
Lo extraño era que, durante años, había soñado con escuchar esas palabras, había imaginado cientos de veces a mi madre felicitándome, diciéndome que estaba orgullosa de mí, reconociendo que sí tenía talento. Sin embargo, ahora que finalmente sucedía, apenas podía concentrarme.
Porque mi cabeza estaba en otro lugar.
O, más específicamente, en otra persona.
Mi madre me observó durante unos segundos antes de sonreír con cierta complicidad.
—Te ves nervioso. ¿Es por una chica? ¿Cómo se llamaba...? ¿Nhallya?
No pude evitar reír con cierta incomodidad.
—¿Tan evidente es?
—Soy tu madre, Evans, y aunque no suelo involucrarme en tus relaciones sentimentales, debo admitir que esta vez estoy un poco preocupada.
—¿Preocupada?
Ella asintió lentamente mientras se sentaba al borde de la cama.
—Ahora que estás ganando mucha mas popularidad, me preocupa que ella no pueda seguirte el ritmo. Nhallya siempre me ha parecido una chica mucho más reservada. Ya sabes, vivimos en la misma residencia desde hace muchísimos años, quieras o no, todos terminamos conociéndonos un poco.
Antes de que pudiera responder, otra voz intervino desde el otro lado de la habitación.
—¿Nhallya D'ugard? —preguntó mi padre, levantando la vista de su tableta.
Ni siquiera me había dado cuenta de que estaba ahí.
—¿Pero ella no estaba saliendo con Ethan Couffaine?
—No. Ellos no están juntos desde hace...
Me detuve para hacer cuentas mentalmente, en abril habían pasado un año y cuatro meses desde que terminaron y sumando el tiempo actual...
—...casi dos años —concluí—. Exactamente un año y diez meses.
Mi padre arqueó ambas cejas.
—Vaya, te debe interesar mucho esa chica para que lleves la cuenta exacta de sus relaciones amorosas.
—Bueno, somos amigos —respondí demasiado rápido.
—Ojalá mostraras ese mismo nivel de dedicación con tus estudios y en mejorar tus notas. Quizá deberías aprender algo de ella después de todo.—comentó mi padre con esa expresión que siempre usaba cuando intentaba darme una lección.
—No empecemos con eso ahora —intervino mi madre antes de que pudiera responder—. Nuestro hijo tiene un talento extraordinario para la escritura y también para la actuación.
—Bueno yo tengo una salida con ella, así que debo irme. Me llevaré las llaves del yate —dije apresuradamente, tomando las llaves antes de que alguno de los dos pudiera seguir preguntando.
No esperé respuesta, solo salí de la casa casi corriendo y pasé la siguiente hora preparando todo. Porque, pese a las circunstancias seguía considerando aquello una cita.
Cuando terminé de acomodar las luces, revisar la mesa por quinta vez y asegurarme de que absolutamente todo estuviera perfecto, me apoyé en la baranda e intenté ordenar mis pensamientos.
Bien, Evans, repasemos el plan.
Primero la saludas, conversan un poco para que se relaje, luego le entregas los resultados, la consuelas, después le confiesas lo que sientes y, una vez que sean pareja, le cuentas toda la verdad.
Sí.
Era un excelente plan.
Quizá no era exactamente el plan que Philip y yo habíamos acordado, pero era más seguro… mucho más seguro.
Aunque...
¿Y si descubre lo de la película antes?
La sola idea hizo que comenzara a pasarme las manos por el cabello una y otra vez.
—¿Te pasa algo, Evans?
La voz de Nhallya me hizo girar tan rápido que estuve a punto de perder el equilibrio.
Dios.
Ella estaba sonriendo,no, peor aún: se estaba riendo y esa sonrisa... esa hermosa sonrisa era exactamente la razón por la que mi brillante plan acababa de dejar de parecerme tan brillante.
—No, o sea, sí, bueno, no. Te estaba esperando y eso me pone nervioso. No digo que tú me pongas nervioso, aunque obviamente sí me pones nervioso. O sea...
Ella volvió a reírse.
Y, por alguna razón, escucharla reír fue suficiente para hacer desaparecer de mi cabeza todo el discurso que había ensayado durante el trayecto.
Subió al yate con total tranquilidad y tomó asiento como si aquella fuera una tarde cualquiera, mientras yo intentaba recordar cómo se suponía que debía respirar.
—Eres adorable, Evans, pero, ¿te parecería si primero vemos los resultados y luego conversamos? Estoy un poco ansiosa por saber la verdad.
Eso fue extraño, ni siquiera me dio mi beso en la mejilla o un abrazo.