Mientras seguíamos caminando por el campus, Ethan rompió el silencio después de mirar un momento la pantalla de su teléfono.
—No quiero sonar imprudente después de todo lo que acabamos de hablar, pero mi madre acaba de recordarme que este fin de semana tenemos la sesión de fotos que aceptaste hacer para su nueva línea de ropa.
Me mostró la conversación y, apenas vi el mensaje, abrí mucho los ojos.
—¡Ah! Me había olvidado por completo... —me llevé una mano a la frente y solté un suspiro avergonzado—. Lo mencionó el día de mi cumpleaños y hasta le dije que sí. Perdón, Ethan... tengo la cabeza en otro lado con todo lo que ha estado pasando.
Él negó suavemente con la cabeza, restándole importancia.
—No tienes que disculparte, de hecho, si quieres podemos dejar para otro día eso que querías contarme. Se nota que estás abrumada y siendo sincero, creo que lo que más necesitas ahora es descansar.
—Eres demasiado amable conmigo, pero prefiero quitarme la espina de una vez. Si sigo guardándome todo, voy a terminar explotando tarde o temprano.
—¿Vamos a nuestra casita del árbol?
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
—Cuando dijiste que querías un lugar privado, pensé que preferirías hablar dentro del auto, a varios kilómetros de la universidad.
Soltó una risa baja antes de continuar.
—Pero la casita del árbol también funciona, hace mucho que no vamos.
Aquel lugar siempre había sido nuestro refugio desde pequeños, si existía un sitio donde podía sentirme segura, era ese.
Seguimos caminando unos metros más hasta que Ethan volvió a hablar, esta vez con un tono mucho más suave.
—Y... aunque probablemente no sea muy apropiado que lo diga porque sabes perfectamente que Evans no es precisamente mi persona favorita...
Hizo unas pequeñas comillas con los dedos al decir "persona favorita", provocándome una risa involuntaria.
—...creo que, cuando todo esto pase, deberías hablar con él. No estoy intentando defenderlo, ni mucho menos justificar lo que hizo, pero si de verdad te hizo sentir así, creo que mereces enfrentarlo y escuchar lo que tenga que decir. Quizá haya algo que todavía no sabes... o quizá no, solo... no quiero que te quedes con dudas para siempre.
—Ethan, los dos sabemos que no lo defiendes porque te caiga bien.
Lo señalé con el dedo divertida.
—A ti Evans te cae... pero del asco.
Él soltó una pequeña risa.
—No voy a negar eso.
—Y ya que estamos siendo sinceros... creo que tú también me debes una explicación, nunca entendí por qué te cae tan mal. A ti... y también a Rose.
Ethan bajó la mirada durante unos segundos mientras guardaba el teléfono en el bolsillo.
Cuando volvió a levantar la cabeza, su expresión había cambiado, seguía siendo tranquila, pero había algo más serio en sus ojos.
—Tienes razón, creo que ya es hora de quitarme esa espina... igual que tú ¿Vamos?
El camino transcurrió en un silencio sorprendentemente cómodo, al principio pensamos en ir hacia nuestra antigua casita del árbol, pero Ethan terminó convenciéndome de que era mejor no correr riesgos. Si alguien nos encontraba allí, las preguntas comenzarían de inmediato y ninguno de los dos tenía ánimo para inventar excusas.
Su propuesta era mucho más sensata, así que subimos a su auto y el condujo hasta el malecón, alejándose cada vez más de cualquier lugar donde pudiéramos cruzarnos con algún conocido. Después de casi una hora de viaje encontró un pequeño estacionamiento con vista al mar, a esa hora apenas había un par de personas caminando por la costa y el sonido constante de las olas hacía que todo pareciera mucho más tranquilo.
Ethan apagó el motor y apoyó ambos brazos sobre el volante antes de girarse hacia mí.
—Dudo mucho que alguien nos encuentre aquí, además, si nuestras madres preguntan, saben que estamos juntos organizando lo del Midnight Tide, así que no van a molestarnos por un buen rato.
Me dedicó una pequeña sonrisa que buscaba transmitirme calma.
—Ahora sí... cuéntamelo todo, no te contengas.
Respiré profundamente y empecé a contarle absolutamente todo.
Desde las constantes discusiones en mi casa, la forma en que ella me había criado haciéndome creer que nunca era suficiente, las sospechas que comenzaron cuando conocí a Matt, las pruebas de ADN...absolutamente todo.
Hablé durante varios minutos sin detenerme, curiosamente ya no dolía tanto como el día que descubrí cada una de esas cosas, seguía siendo una herida abierta, sí, pero ya no sentía que me faltara el aire cada vez que lo recordaba.
Cuando terminé, el auto quedó completamente en silencio.
Fue entonces cuando levanté la vista y Ethan estaba llorando.
No era un llanto descontrolado, simplemente permanecía sentado frente a mí, con los ojos completamente enrojecidos mientras intentaba limpiarse el rostro con el dorso de la mano, como si le avergonzara que alguien lo viera así.