Tu Sabor Amargo

Capítulo Dos

Si vas a ser un cobarde

Si vas a irte, no te lleves mi corazón.

Si vas a olvidarme, no te lleves mis pensamientos.

Si vas a correr hacia ella, no me digas que te duele dejarme.

Si vas a besarla, no te proclames dueño de todos mis besos.

Si vas a acariciarla hasta volverla loca, no me dejes la piel cubierta de las huellas de tu boca.

Si vas a contarle sobre tus pesadillas por las noches, no te aferres a mí buscando que las evapore.

Si vas a mirarla a los ojos, no te atrevas a buscarme en ella.

Si vas a tomar su mano frente al altar, no me exijas que aplauda mientras al final la besas.

Si vas a prometerle un felices para siempre, no me pidas que no llore mientras imagino que ese pudo ser el final de nuestro cuento.

Si vas a dormir a su lado, no me menciones entre sueños.

Si vas a darle hijos, no te permito que uses los nombres que iban a ser para los nuestros.

Si vas a hablarle sobre tu primer amor, no te olvides contarle sobre el tatuaje de mi nombre en tu corazón.

Si vas a decirle te amo cada día de tu vida, no me imagines mientras tu boca pronuncia esa mentira.

Y por último, si vas a ser un cobarde, no me rompas más llamándome amiga.




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