Tú y yo

Capítulo 14

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Asher

Las luces empiezan a encenderse para alumbrar la noche. Salgo un rato a mi jardín y me siento en este, un sentimiento de dolor inunda mi pecho cuando mi mente proyecta el rostro de Estela, un rostro que no se compara con el de otra mujer, femenino pero decidido a la hora de actuar y no tiembla en el decir las cosas porque simplemente como las piensa las dice. Posee una voz de la cual nunca me aburriría de escuchar. Una risa tan contagiosa como su humor, y me duele porque quiero verla pero, al solo tenerla frente a mi me siento miserable porque la amo y no me puedo permitir estar con ella más que como un amigo molesto.

¿Por qué tuve que nacer en una monarquía? si tan solo fuera alguien como Richard, sin tener un puesto de heredero o tener que cargar con ideales anticuados.

Reon me saca de mis pensamientos cuando entra a mi oficina con una bandeja con las bebidas y algo a lo que se asemeja a un snack para acompañar. El no dice nada solo se sienta a mi lado en el suelo del jardín, sirviéndome una jarra de cerveza. No acostumbro a tomar y nunca lo hice para quedar borracho hasta la inconsciencia pero, justo ahora lo anhelo más que nunca, deseo saber que se siente eso de lo que tanto hablan, el tomar para olvidar. Sostengo la jarra que gotea por lo helada que está, la llevo hacia mis labios y doy el primer trago: un sabor amargo me atrapa en la boca como si quisiera recordarme el dolor del interior al exterior. El de la misma manera la toma pero, puedo ver que posee más experiencia por la forma en la que la bebe.

—Se ve que me ganas en esto. —admito mientras trato de seguir tomando.

—No mucho, solo adquirí el gusto para desestresarme.

—¿Debido a mi, verdad? —cuestionó viéndolo con atención pero, una sonrisa de él me lo responde. —Lo sabía, discúlpame por estresarte con tanta frecuencia.

—No es su culpa alteza, así es este mundo: estresante. —responde él y yo me limito a asentir. —No es su culpa que su corazón no quiera pertenecer a este lugar tan solitario y bueno...su padre siempre lo supo. —añade con delicadeza. Levanto mi mirada con atención cuando escucho sobre mi padre.

—Lo extraño. —confieso dándole un trago largo a la cerveza, la sensación de la espuma me envuelve con rapidez.

—¿Cómo es ella? —pregunta él, dándole vueltas a su jarra.

—Sonará cursi pero, ella es la cura de todos mis dolores, me recuerda a mi pasado con nostalgia pero, no con dolor si no con alegría, de esas emociones que te eriza la piel. Cuando la veo lo único que quiero es acercarme a ella y abrazarla, siento como si me asfixiara si no le hablo y... sus sonrisas son capaces de hacerme sonreír todo el resto del día. —añado con una sonrisa relajada, mientras me llevo la mano en mi cabello para desarreglarlo.

—¿Por qué no decidiste ir a verla? no entiendo porque te pondría peor.

—Me pondría peor porque me siento miserable ahora, Reon. —hago énfasis en su nombre antes de continuar —No puedo ser más que un amigo para ella. Si intento algo con ella y al final siempre me quedaré con una de las doncellas ¿Qué sentido tiene intentar algo? Si se con certeza que en esta vida no me quedaré con la chica que amo.

—Quizá me fusilen si alguien se entera de lo que diré pero, prefiero que lo sepa antes de que siga atormentándose. ¿Por qué cree que la reina siempre realiza y mantiene esos ideales en todos los aspectos de nuestro amado reino? —pregunta él con un tono indagador, sirviéndose un poco más de cerveza fría.

—Lo hace para que todo permanezca con el mismo orden que siempre hemos mantenido y que sigamos siendo ese reino completo y fuerte ante todos los demás.

—¿Y qué es lo que nos representa como reino? ¿Qué valores nos representan? ¿En qué piensan los demás reinos cuando mencionan el nombre de Lesia? —añade el alargando las preguntas, pero, sin pensarla mucho respondo por inercia.

Fuerza, amor y familia.

—¿Cuáles se ejercen dentro de la familia de esta monarquía? —cuestiona el. Su pregunta me desconcierta por completo, la fuerza es válida pero, cuando pienso en el amor y la familia me es imposible que no se me erice la piel, porque hasta Reon que es mi mayordomo lo sabe muy bien. —Veo que ya lo reflexiono, eso es lo que la reina no tiene presente con sus ideales. Sus ideales anticuados ignoran todo lo que nos representa como reino: Fuerza, ambición y egoísmo.

¿Y qué? ¿Qué puedo hacer yo contra mi madre?.

¿Por qué le tiene tanto miedo?.

¿Por qué? ¿¡En serio me estas preguntando eso!? ¡Es mi madre, Reon! ¡Es la reina!.

¿Y?

—¿En serio? ¿y?. —respondo con irritación. —La cerveza ya te está afectando, mejor guárdate tus comentarios.

—¿Por qué le pesa tanto rebelarse contra ella? ¿Ella le dará la ley del hielo? eso ya lo hace.

—Le estaría faltando el respeto y eso decepcionaría a mi padre.

Alteza, todo este tiempo se ha quejado que no puede ser quien siempre ha querido ser, nunca se ha rebelado ante el sistema pero anhela hacerlo, nunca sale de los parámetros, nunca ha hecho ni una sola estupidez por miedo. Siempre es por miedo, y esa es su mayor y más mediocre excusa. ¿¡Anhela romper todo!? ¡Destruya todo! ¿¡Lo destituirán de su cargo!? ¿¡Eso no es lo que usted tanto anhela!?. Su padre debe estar más decepcionado de sí mismo por haber dejado que su hijo esté viviendo una vida tan mediocre.

Reon.

—Por eso le digo alteza, si usted desea esa chica tanto como usted lo proclama. Hará hasta lo imposible para que ella permanezca a su lado, si ella es la que se niega a todo, entonces no se quedará con el sabor amargo de no haberlo intentado nunca.



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Editado: 06.02.2026

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