Tú y yo en Marte.

Capítulo 3. Pan.

Tan solo suspiró cuando se recostó al respaldar su silla, ha pasado apenas unos diez minutos desde que ingresó y si bien no creía para nada en las supuestas maldiciones y hechizos de la aloca Nyx, no pudo dejar de clavar su mirada en la revista que sobresalía de la basurera, claro que extrañamente una voz dentro de él le ha recordado las palabras de la castaña de grandes ojos.

Estaba seguro que ninguna de sus partes se iba a tornar verde, pero de alguna manera si le sorprendía el poder de convencimiento que la chica tenía porque incluso el estaba dudando de si tomarla y leer el artículo o no.

Claro que muchas personas le enviaron la versión digital y si bien ha estado alejado del mundo, de las amistades y ese amplio círculo que consideraba amigos, pero solo se burlaron o lo señalaron a la espalda, ahora mismo tiene tantos mensajes y correos de personas, “pendientes”, de sus emociones y estados de ánimo.

El mejor que nadie sabía que todo aquello era parte del morbo de saberlo herido, humillado y hasta avergonzado de su actitud, ciertamente no se sentía complacido con su actuar de esa tarde y hubiera deseado manejarlo de otra manera, que menos cámaras estuvieran en ese momento donde perdió por completo el control, pero cuanto le ha dolido lo que ese correo que sigue archivado y relee cada cierto tiempo provocó.

Después de un pesado suspiro tan solo negó y se puso de pie dirigiéndose hacia la basurera de donde sacó la revista dirigiéndose con seguridad hasta la parte central donde se daba el artículo, apretó la mandíbula y sostuvo una bocanada de aire en los pulmones ante la imagen de su ex prometida cargando a una bebé envuelta en mantas rosadas en sus brazos, junto a Raúl, ambos sonriendo y saludando a las cámaras como si fueran de la realeza.

Él sabía muy bien que ese artículo, esas imágenes, todo ese circo montado en base a lo que él vivió simplemente fue creado como una estrategia de mercadeo para la imagen de Paula, después de todos su arrebato de violencia dividió las opiniones, en especial las femeninas, quienes dejaron de lado la traición de la chica y solo se centraron en la reacción violenta y poco medida de Gonzalo, a quien tildaron de tirano y manipulador incluso, indicando que Paula había hecho muy bien en salir de esa relación donde ella tenía todas las de perder sobre el poder de Gonzalo de Santi.

Dio un par de pasos hacia atrás y solo se dejó caer en el largo sillón de cuero rojo que poseía su amplia oficina, con la yema de los dedos acarició el delicado cuerpecito de esa bebé que amo desde el primer momento que supo de ella, la que lo hacia emocionarse con cada cita, con cada imagen que le fue presentando su crecimiento, una por la que cedió a quien más daño le había causado hasta ese momento.

Si bien los medios y grupos extremistas lo tildaron de violento y manipular, Paula en ninguna de sus entrevistas mencionó que Gonzalo le cedió la hermosa vivienda que habían compartido en los últimos meses, dándole incluso la camioneta nueva y lujosa que sería su obsequio aquella tarde, además de todos los previos regalos de lujo que ya había recibido, desde joyas finas hasta carteras y ropa de diseñadores renombrados.

Y si bien su pulcra y seria personalidad se ha visto opacada por tal situación apuntando a Raúl como un romántico salvador y la relación de él con Paula como una historia de cuentos de hadas, Gonzalo ha intentado que su mente y corazón no se distancian demasiado, aunque ahora mismo la primera le indicaba que debía aprender y cerrarse al mundo, mientras la segunda parecía estarse lamiendo las heridas que no ha dejado que nadie note.

Con rapidez y casi temiendo ser descubierto por la bruja rusa tiró de nuevo la revista cuando tocaron la puerta, poniendose de pie con rapidez cuando vio a su hermana ingresar, así que solo soltó un suspiro suave y de alivio.

—Buenos días—saludó Selma ingresado segura al lugar.

—Buenos días—respondió, regresando al mismo lugar donde estaba.

—Qué bueno tenerte por acá, todos los empleados hablan de que al fin has regresado.

Gonzalo solo volteó los ojos se puso de pie y regresó tras su escritorio, sin dudarlo la alta y estilizada Selma se sentó ante él con las piernas cruzadas. Los hermanos de Santi poseían un porte de envidia, los ojos azulados era un atractivo llamativo, en especial los de Selma que parecían ver hasta el alma por la claridad que poseían, y si bien ella solía usar su cabello en rubio, ahora mismo luciendo un fluido color casi negro, parecía una diosa enfundada en un traje sastre a la medida.

—¿Cómo te sientes?

—Bien—frunció el ceño viendo a su hermana, sacó su laptop al fin y la abrió para desviarse de la mirada intensa que ella poseía—¿debería de sentirme de otra manera?

—No, solo es una consulta general—la vio unos segundos—te perdiste tres meses.

—No me perdí, estaba trabajando con mamá y lo sabes bien, fuiste a verme como cien mil veces—le recordó haciéndola sonreír débilmente—hasta me ayudaste a decorar una de las aulas de clases, ¿estás teniendo problemas de memoria tan joven? ¿o es que ya la edad te está pegando?

—Solo soy mayor que tú por diez minutos—respondió ella ágil—en todo caso los dos ya estaremos viejos—Gonzalo solo negó—y claro que recuerdo donde estabas metido, pero sabes a lo que me refiero sobre ¿cómo te sientes?

Gonzalo suspiró de manera pesada, no ha encendido la laptop desde que la abrió, miró a su hermana unos segundos, pero entonces pasó saliva, debilitado una vez ante su intensa mirada y presencia.




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