Hoy llegué temprano al trabajo. Cosa que es rara, ya que preferiría darle un trago al agua del escusado, antes de pasar un minuto extra en el trabajo. Me gusta pensar que el noventa porciento de las personas piensa igual o similar a mí, y viendo la mierda en la que se está convirtiendo el mercado de trabajo actual, no me sorprendería que el porcentaje fuera aún mayor. Ahh.. bueno. Hablando de mierda, necesito ir al baño. Sirve que puedo matar un poco el tiempo, jugando una partida rápida de Call OF Duty en lo que llega Hugo.
Entré al minisuper por la puerta de atrás, procurando que nadie del turno de día me viera y asi evitar que me pidieran ayuda, pues, para mi sorpresa, el lugar esta lleno, ha reventar de clientes quienes llevaban demasiadas cosas, como preparándose para otra cuarentena.
Me topé con la sorpresa de que el baño estaba abierto. —Seguramente con el alboroto alguno de los empleados olvidó ponerle llave después de usarlo— pensé y no le di más importancia. Al entrar y cerrar la puerta tras de mí, me di cuenta de que la verdadera sorpresa estaba en el interior: dos bolsas de pan, dentro del inodoro, sumergidas en el agua sucia y, como si no fuera poco, la tapa del tanque había desaparecido. El lugar estaba desbordado, con el piso empapado en agua algo lechosa.
Sin duda, un ataque más del molesto personaje que goza de desperdiciar pan caro. —Tengo que salir antes de que me echen la culpa —pensé, conteniendo la arcada que me dio al pensar en lo húmedos que deberían de estar los panes sumergidos en el agua del escusado. Sali tapándome la boca, tan rápida y sigilosamente como entré.
Sin otra cosa mejor que hacer, me puse a caminar por el centro del pueblo. Y para quien no lo sepa, es común que los pueblos en México tengan un kiosco o parque, y que, a su vez, cerca haya una iglesia u oficinas del gobierno. Usualmente este lugar está lleno de personas, en este pueblo en particular, casi siempre eran vagabundos que tomaban el sol acostados en las jardineras, o que tomaban un baño a plena vista usando como regadera los bebederos y fuentes del lugar. En cambio, hoy estaba casi vacío, solo gente común muy apresurada, quienes me pasaban de largo casi sin mirarme.
—Esto está raro —dije aprovechando que nadie estaba serca para escucharme. —Ni un solo vagabundo a la vista, ¿Dónde estarán? —exclamé, tomando asiento en una de las bancas dispersas por el lugar.
—¿Qué tal princesa? —escuché decir a una voz lamentablemente familiar.
—Marlo —pronuncié sin ocultar mi desagrado en la voz.
—Me encanta como suena mi nombre en tu voz. Sabes, a plena luz de día eres aun más hermosa —dijo con su siseo, mordiéndose el labio inferior y sentándose aun lado de mí.
—Vaya, que desagradable eres —susurré, poniéndome de pie.
—¿Soy desagradable? — volvió a levantarse, esta vez inclinándose hacia mí.
—¿Lo dudas? —
—Oh, vamos. Yo solo quiero agradarte. Tenemos futuro, sabes, tú y yo… —
—Ja… Tú y yo, no tenemos ni siquiera la relación vendedor cliente —interrumpí.
—Mmmm… podemos arreglar eso. ¿Qué tal si me vendes algunas cosas hoy? Voy a visitarte esta noche y después podríamos platicar un poco ¿Qué te parece? —
—Ni siquiera tienes dinero —le dije empujándolo a un lado con todas mis fuerzas.
—Bueno, yo… pensaba que podrías prestarme algunas cosas. Fiado, te pagaría después. Ya sabes para lo del toque de queda de hoy —
—¡¿Yo?! Yo no te prestaría nada, ni aunque…espera, ¿de qué toque de queda hablas? — le pregunté, realmente confundida.
—Oh bueno, ya sabes. Por lo del Hombre rana. Se escapó de la carcel ayer en la noche y van a cerrar el pueblo porque creen que regresará… Yo solo vengo porque, bueno, estoy preocupado por ti. He escuchado que es peligroso, por eso venía a cuidarte desde temprano. Ya sabes, lo que pasó con los paramédicos y los policias estuvo feo y no quiero que te pase algo a ti. Digo, no es que le tenga miedo, solo sé que eres pequeña y quiero protegerte —
Deje de escucharlo cuando dijo que el Hombre Rana se había escapado. Ahora entiendo porque hay tanta gente comprando de todo en el minisuper, se preparan. Diablos, ¿por qué nadie me dijo nada? Comencé a caminar con dirección al minisuper, dejando que Marlo hablara solo sobre como golpearía al tipo si se atrevía a tocarme.
—Tengo que mandarle mensaje a Hugo —pensé, sacando mi teléfono.
Yo: Hugo, ¿ya supiste? 5:47pm
(LLAMADA PERDIDA 5:47pm)
Yo: Vamos, responde, es urgente. 5:47pm
(LLAMADA PERDIDA 5:47pm)
Yo: A 5:47pm
Yo: A 5:47pm
Yo: A 5:47pm
Yo: A 5:47pm
Yo: A 5:47pm
Yo: ¡PTM HUGO! 5:47pm
Hugo: Nop. 5:48pm
Yo: El Hombre Rana se escapó de la carcel 5:48pm
Yo: Hay un toque de queda hoy 5:48pm
Hugo: Oh 5:49pm
Hugo: Si. Por eso hay personas intentando salir del pueblo 5:48pm
Yo: ¡¿Qué?! 5:49pm
Yo: ¡¿Hay personas intentando salir del pueblo?! 5:49pm
Hugo: sip 5:50pm
Hugo: Hay un desastre en el transporte público desde esta mañana 5:50pm
#1768 en Otros
#553 en Humor
#313 en Relatos cortos
sarcasmo y humor, ironía y picardía, humor aventura misterio
Editado: 09.08.2026