Turno Nocturno I: El Hospital Saint Jouns

capitulo 6

Los presidiarios no les pusieron las cosas difíciles, aunque Harker noto cierto desprecio en los ojos de Casidy mientras pasaban a su lado. La puerta se cerró tras ellos con u estrepitoso sonido y por fin, cayeron completamente en cuenta de que estaban atrapados aquí. Ya no charlaban como antes, de hecho cada quien hacia lo que quería.

Casidy le sacaba filo a una navaja, sentado sobre una caja que había puesto junto a la luz. Harker no terminaba de entender lo aterrador que le resultaba, aun mas con la posibilidad de pasar toda la noche con él. Henry lucia más tranquilo, se recostaba contra una pared de hormigón abrazando una botella de Ron. En cuanto a Erasmo, en algún momento se fue a la trastienda y Harker no tenía idea de lo que hacía ahí.

–Esto está muy mal, saben? – comento Jimmy mientras abrazaba sus rodillas, casi parecía un niño pequeño esperando que lo consuelen. –Yo no debería estar aquí, no era mi turno, pero me quede toda la noche, ¿Por qué lo hice?

–No sirve de nada niño, estamos aquí y no nos iremos. Eso es en lo único que debes pensar– Tucker se sentía mal por el muchacho y trato de hacerse el fuerte.

– ¿Se está poniendo paranoico? – interrumpió Casidy, realmente se veía tenebroso con su cuchillo mientras decía. –Si es así dile que se espere unos 45 minutos, luego puede salir adonde quiera y nunca volver.

–Tranquilo… él está tranquilo, ¿verdad Jim? – Tucker cubría el ángulo de Casidy, por lo que Jimmy no podía verlo, ni este podía ver el nerviosismo en su mirada. –Solo necesito… solo me voy a sentar aquí.

Casidy no le quito el ojo de encima hasta que sintió que era suficiente, luego devolvió su atención al cuchillo. Parecía obsesionado con él, y para Tucker y sus amigos eso no era divertido. Tucker era el tipo de persona que nunca se atribuía más carga de la necesaria, pero que siempre daba un paso al frente cuando nadie más lo hacía. Harker lo sabía, y por ello no le sorprendió verlo levantarse y caminar hacia el delincuente.

– ¿Qué demonios quieres?

–Nada, yo… solo quiero sentarme aquí. Me pareces un joven muy razonable, por eso quería venir a conversar.

– ¿Te parezco razonable? – a Casidy le divertía la actitud del anciano, y ya fuera por aburrimiento u otra cosa, le siguió el juego. –Es tu primer día aquí, verdad? Debes estar loco.

Tucker pareció no escucharlo cuando dijo con una sonrisa aliviada. – Aun no te hemos dado las gracias, ustedes nos arrastraron dentro de la tienda. Quizá por eso seguimos vivos.

–No, definitivamente habrían muerto– Casidy finalmente bajo la navaja, en su lugar miro hacia la puerta con mucho desaliento en los ojos. –Ustedes no lo vieron ya que estaban adentro, pero esos monstruos se venían en manada sobre los edificios. Nunca había visto tantos, ni siquiera creí que hubiera tantos. ¿Escuchaste como sonaba cuando se movían? ¡Como un maldito enjambre! ¡Pues bien! Era exactamente lo que parecía.

Había tanta impotencia en los ojos del muchacho que Tucker olvido sus dudas por un momento. –Cuéntame tu historia.

– ¿Eh?

Me refiero a como terminaste así. Si todo es como dices, parece poco probable que salgamos con vida así que… ¿Qué tal un intercambio?

Casidy inicio una pequeña ronda de burlas sobre él, pero igual comenzó a hablar. Tal como Tucker había esperado, era la viva imagen de un chico problema. Siempre había sido de sangre caliente, y ello le causo bastantes problemas. En su adolescencia se volvió el blanco de un mafioso, era un criminal de poca monta que creyó buena idea abusar de un niño.

La segunda vez que sucedió, Casidy no dijo nada. Fue a casa, busco un machete y le salió al encuentro. Cuando todo el barrio lo vio retando a quien era el doble de grande que él, se burlaron todos juntos. Aunque no duro mucho, ya que quien yacía en un charco de sangre era el mafioso.

Desafortunadamente, todo sucedió en el barrio del mafioso. Y todos los que estaban viendo eran primos, tíos o amigos de ese sujeto, ninguno una buena persona. Lo que sucedió después fue una tragedia, le rompieron tantos huesos que parecía un milagro que siguiera vivo. El mismo doctor se sorprendió cuando lo vio de pie, totalmente recuperado.

Aunque sus familiares habrían deseado que terminara en silla de ruedas…

Lo que sucedió después fue que Casidy se unió a una pandilla, a una con serios problemas con la familia del mafioso. A eso le siguieron años de conflicto, en los que a cada oportunidad que tenía se aseguraba de mostrar lo cruel que podía llegar a ser. Llego a matar a varios de ellos, y le describió a Tucker con lujo de detalles.

Cuando finalmente termino en prisión, nadie fue a visitarlo, ni siquiera su madre. El termino aceptando que tenía serios problemas, pero lo que conto después demostró su nulo interés en cambiar de verdad. Cada conflicto que tenía por alguna razón terminaba en la muerte de alguien, y así fue como termino en una cárcel de máxima seguridad pese a ser un pandillero de poca monta.

La historia se hizo tan larga que sin darse cuenta habían pasado cinco horas. Harker llevaba la cuenta. Habían estado aquí por lo menos 6 horas, y no había señal de que amaneciera. La idea de pasar más tiempo en este lugar era desalentadora, pero había poco que podía hacer sin señal, y había visto suficientes películas para saber que no debía salir de noche.

Al cabo de un rato, Casidy pareció cansarse de estar ahí, por lo que fue junto a Henry y le pateo para despertarle. El buen señor tomo su lugar y saludo a Tucker muy amablemente antes de comenzar lo que parecía, la siguiente historia larga. Harker estaba demasiado cansado para prestarle atención, por lo que decidió dormitar un poco. Tomo un botín que había sacado de la ambulancia y recostó la cabeza sobre él. Creyó que le costaría, pero termino conciliando el sueño muy rápido, demasiado de hecho.

En el sueño, era extrañamente consciente de todo a su alrededor. No era algo muy usual debido a que, como paramédico, tenía poco tiempo para dormir. Así que fue algo refrescante tener un sueño vivido.




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