Tus Cadenas.

Cap 8: El plan.

​"El futuro sólo se vuelve temible en cuanto uno no está seguro de poder matarse en el momento deseado."
— E. M. Cioran.
.
.
.

​-Así que fuiste el juguete de Cameron... -Valeria sonrió con un cinismo gélido. No había tenido que excavar mucho para encontrar el tesoro que buscaba-. Cariño, es de mi agrado informarte que... tú eres la llave.

​Evan sostuvo su mirada. Lo había sospechado mientras ella hablaba de la tecnología de su familia; ahora, la confirmación caía sobre él como una sentencia de muerte.

​-Creo que lo soy -respondió con voz seca.

​-Cariño, esto es simplemente fantástico.

​-¿Y ahora que lo sabes? ¿Qué piensas hacer? -preguntó Evan, intentando, por primera vez, leer lo que había detrás de esos ojos.

​-Usarte, obviamente.

​-¿Así de simple? ¿Sin anestesia?.

​-¿Te indigna mi honestidad? -Valeria se inclinó hacia él. Sabía que decirle eso heriría su ego-. Primero te usó él, ahora lo haré yo. ¿Duele?

​-Prefiero la sinceridad a la hipocresía -replicó Evan, endureciendo la mandíbula-. Desde el inicio dejaste claro qué querías de mí. Mi supervivencia depende de cuán útil sea para los Celir. Lo acepto.

​-Vaya, qué madurez la tuya, Evan.

​-No es madurez. Es aceptar mi maldita realidad.

​-Tienes razón. Y a partir de ahora, tu realidad soy yo -sentenció ella con un gesto de superioridad absoluta-. Cameron vendrá en cuanto sepa que te tengo.

​Evan soltó una risa amarga.

​-Creí que te había quedado claro que no le importo. No arriesgará su cuello por mí.

​-Oh, le importas... y mucho -aseguró Valeria, poniéndose de pie-. Pero no por amor, sino por estrategia. Hasta ahora, él cree que no sabemos que tú eres la otra mitad que abre la caja. Se siente seguro porque piensa que, aun si la encontráramos, no podríamos abrirla. En cuanto sepa que estás bajo mi control, entrará en pánico. Sabrá que es cuestión de tiempo para que la abramos.

​-Pero aunque me tengan a mí... no sirve. Si la encuentran aun con mi ayuda les faltaría que él acepte para que ambos la abramos, ¿Cómo harán para que colabore? Dijiste que la caja detecta si alguien es obligado. Su propia seguridad les juega en contra.

​Valeria soltó una risita burlona.

​-No necesitamos a Cameron para abrirla. Contigo basta.

​Evan parpadeó, confundido.

​-¿Cómo? Dijiste que se necesitaban dos personas y una es él.

​-Dos perfiles biométricos, Evan. Pero tú posees ambos: el tuyo propio y el patrón de ADN heredado que lo vincula a él. Eres la anomalía perfecta. Eres la llave maestra que puede engañar al sistema. Solo necesitamos que Cameron nos lleve a la ubicación de la caja en caso de que no la encontremos nosotros.

​Evan se quedó helado analizando la situación.

​-¿Y cómo piensas atraerlo? ¿Vas a filtrar que me tienes secuestrado?.

​-No, cariño. Cameron sabe que de nada me serviría tu sangre si estás bajo coacción. Él tiene que creer que estás conmigo porque tú quieres. Que me has elegido.

​-¿Y cómo demonios vas a lograr eso?

​Valeria sonrió. En su mente, las piezas del rompecabezas terminaron de encajar con un chasquido perfecto, revelando una estrategia que solo ella era capaz de ver. Caminó hacia la ventana con la parsimonia de quien ya se sabe victoriosa, observando el jardín como lo que era...una extensión de su propio dominio.

​Su plan ya estaba calculado con precisión, una apertura de juego donde no había espacio para el error. No necesitaba explicarle a Evan la profundidad de su red; solo necesitaba que él, como el peón más valioso de su tablero, avanzara por las casillas que ella ya había marcado.

​En la guerra de poder de los Celir, la información era la reina y la paciencia el alfil, pero para ganar esta partida, Valeria debía sacrificar la verdad a cambio de una puesta en escena perfecta. La trampa estaba puesta, las sombras ya se movían bajo su dictado, y ahora solo faltaba el primer movimiento para forzar el jaque mate.

​-Es hora de empezar a actuar -susurró, más para el reflejo del cristal que para él​-. Cariño, prepárate para las cámaras. El mundo debe enterarse de que eres el novio de Valeria Celir.

​Evan se quedó sin aliento.

​-Estás bromeando.

​-No bromeo con mi legado, Reed. A partir de hoy, eres mío -se giró, clavándole una mirada que no admitía réplicas-. No te hagas ilusiones, es puro teatro para que tu padre muerda el anzuelo.

​-No comprendo cómo eso lo haría salir.

​-Vamos, Evan, ¿de verdad debo explicártelo todo? -Valeria se acercó y le acarició la mejilla-. Si el rumor de que estás enamorado de mí llega a sus oídos, sabrá que harías cualquier cosa por mí. Incluso abrir la caja por voluntad propia si yo te lo pidiera. En cuanto crea que me has entregado tu lealtad, vendrá por ti para evitar que me devuelvas lo que nos robó. El miedo a perderlo será más fuerte que su instinto de huida.

-Y-y... ¿eso es lo mejor que se te ocurrió? ¿Fingir que estamos saliendo? -preguntó Evan, con la voz temblorosa.

Solo escuchar el plan de Valeria le erizaba la piel. ¿Cómo podía proponer algo así?

-Oh, no, no, no, cariño -dijo Valeria, negando con la cabeza-. ¿Cómo crees que vamos a fingir?.

Se inclinó un poco más hacia él.

-Seremos una pareja real. Nada de fingir.

Evan abrió los ojos aún más, incrédulo.

-¿Q-qué...?

-Evan, a partir de ahora somos novios -Valeria sonrió, y un escalofrío le recorrió la espalda a Evan.

-¿Y tú crees que voy a aceptar? Ni siquiera me has preguntado si quiero.

-Aquí que quieras o no es irrelevante -respondió ella, sin perder la sonrisa-. Vas a aceptar... a menos que ya no te interese seguir con vida.

Evan tragó saliva.
No era una pregunta.
Era una orden.

Al día siguiente
23 de Enero
11:30 am.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.