Tus Cadenas.

Cap 10: El Arte De La Sospecha

Nota del autor:

​¡Hola, hola! Bienvenidos al capítulo 10 de “Tus Cadenas”.

​Estoy muy feliz de compartirles que, a muy poco tiempo de haber iniciado esta aventura, ¡ya alcanzamos las 1,000 vistas! Muchísimas gracias a cada uno de ustedes por el apoyo; ver que la historia crece me motiva muchísimo.

​Para quienes no lo sepan, quiero contarles que esta obra está inscrita en un concurso de Booknet bajo el género de Dark Romance. Por esta razón, quiero darles la seguridad de que la historia se terminará sí o sí; ¡no se preocupen, que llegaremos hasta el final de este intenso viaje!

​Nuevamente, gracias por su apoyo. Si les está gustando el rumbo que toma la relación de Evan y Valeria, no olviden dejar su like (voto), comentar qué les pareció el capítulo y seguirme para no perderse ninguna actualización.

​¡Disfruten la lectura!

Capítulo 10: El Arte De La Sospecha

"El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores."— William Shakespeare, Como gustéis.
.
.
.
.

​—Lo ves, cariño... todo salió perfecto.

​Evan elevó una ceja al ver las fotografías que les habían tomado. La calidad era granulada, típica de un lente captado a la distancia y a toda prisa.

​—Me hiciste cubrirme el rostro casi por completo —dijo él, señalando la imagen con frustración—. Entre la gorra y el cubrebocas apenas se me distinguen los ojos. ¿Cómo planeas que esto le llegue a Cameron y sepa que soy yo? Parece cualquier desconocido en una calle de Thalen.

​Valeria caminó hacia él y se sentó a su lado, cruzó las piernas con parsimonia y le dedicó una sonrisa cargada de cinismo.

​—Querido, te falta tanto por aprender sobre el arte de la sospecha —comentó ella. Alargó la mano y acarició la mejilla de Evan, deslizando después el pulgar por sus labios.

​El castaño quizo intentar alejarse, pero se detuvo de inmediato. Sabía que no serviría de nada; horas antes, Valeria le había dejado claro que su espacio personal ya no le pertenecía.

Era mejor no resistirse a su tacto si quería mantener la paz en esa jaula de lujo.

​—Entonces enséñame —desafió él, sosteniéndole la mirada.

​—Lo harás. Aprenderás de mí, pero tendrás que prestar la suficiente atención para descifrar mis técnicas antes de que te las explique.

​—Sigo sin entender por qué me cubriste el rostro —insistió Evan—. El punto era que él se enterara. Si ocultas mi identidad, ¿cómo va a morder el anzuelo?

​—Odio tener que explicar cada uno de mis movimientos, pero por ser tú haré una excepción —le dio un beso casto, casi como una recompensa por su curiosidad, y se levantó.

Caminó hacia el ventanal, observó el patio un instante antes de girarse hacia él.

—Querido Evan, si Cameron viera fotos donde nos paseamos como si nada, con tu rostro descubierto y revelando tu identidad en alta resolución, sabría que es una trampa desde el primer segundo.

​Valeria entrelazó sus dedos frente a ella, endureciendo la mirada.

​—Tu padre no es un completo idiota. Si se lo pongo fácil, se alejará. Necesito que él crea que la prensa nos atrapó; que crea que estábamos siendo cautelosos y que nos cuidábamos de ser vistos, pero que el hambre de los reporteros fue más rápida que nosotros. Si él siente que ha descubierto un secreto que yo intentaba ocultar, se sentirá seguro... ¿entiendes? —preguntó ella, observándolo con seriedad.

​—Lo entiendo, pero sigue habiendo un vacío —replicó Evan, tratando de seguir el ritmo de su mente—. Si mi padre descubre que sales conmigo aun sabiendo que soy su hijo, lo primero que pensará es que me estás usando para llegar a él. Es demasiado obvio. Nadie creería que la heredera de los Celir se enamoró del hijo del hombre que los traicionó justo después del golpe.

​Valeria soltó una risa.

​—Exacto, Evan. Por eso no vamos a decir que nos conocimos ayer. ¿Sí me pusiste atención anoche?. Literalmente te di fechas y toda una historia por si nos cuestionan.

​—Sí, sí... lo recuerdo todo —balbuceó él, abrumado por la red de mentiras.

—Pues no lo parece, cariño.

—Perdón, es que... todo esto es demasiado...

—Agotador y confuso —completó ella, con fingida condescendencia.

​—Sí.

—Lo sé, pero debes esforzarte más. Todo debe salir conforme al plan; de eso dependen demasiadas cosas.

​Ella se acercó de nuevo, invadiendo su espacio hasta que el calor de su cuerpo fue inevitable. Le tomó el rostro con ambas manos, obligándolo a sostenerle la mirada con una firmeza que no permitía distracciones.

—Ahora sigamos. Recuerda: el mundo verá a una pareja que ha estado ocultándose por mucho tiempo. Por eso vamos a crear pruebas de que nuestra relación viene desde hace un año atrás. Vamos a filtrar que lo nuestro empezó mucho antes de que Cameron huyera. Que mientras él operaba en las sombras, tú y yo ya nos pertenecíamos en secreto.

​Valeria acarició la mandíbula de Evan con los pulgares, bajando el tono de voz a un susurro puramente táctico.

—Piénsalo, Evan. Como no se hablan, él no tiene forma de saber qué haces con tu vida. Si él cree que nuestro vínculo es antiguo, su mayor problema no será la "traición", sino la pérdida de control. Cameron se siente seguro porque piensa que la "llave" está fuera de mi alcance, pero si cree que tú me has entregado tu lealtad voluntariamente desde hace meses, entrará en pánico. Sabrá que es cuestión de tiempo para que yo use tu sangre al encontrar la caja. Él creerá que la estamos buscando desesperadamente, aunque en realidad no tengamos ni idea de dónde está; aun así, te tengo a ti bajo mi poder y, para que él abra la caja, te necesita. Así que tendrá que ponerte a salvo. Una de sus teorías puede ser que, si yo me entero de que eres la otra parte de la llave, te puedo encerrar para evitar que él te use para abrirla; o que, si yo encuentro la caja, te usaré. Cualquiera de sus teorías arrojará una sola respuesta: te necesita lejos de mí. Por ello, va a venir por ti.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.