Tus ojos

Capítulo 7: La maldad de la noche

—¡Bravo! Esa si fue una actuación merecida de premios, te doy ocho punto nueve sobre diez, sinceramente considero que atraje más la atención del público con esa última frase —. De verdad quiero callarlo, desde que no hay nadie a nuestro alrededor de camino hacia el estacionamiento, no ha parado de elogiar su propio actuar como el carismático actor. Luego del minuto excesivamente largo e incómodo que sentí en mucho tiempo, tras lo último que respondí en vivo, la presentadora dió término al programa; menos mal, porque no iba a ser capaz de aguantar más tiempo en ese lugar —. La idea de venir y modo de expresarte en esta ocasión han estado bien pero si me hubieras dicho que vendrías podría haberte dado un guión mucho más llamativo y atractivo para el programa.

—¿Qué? —. Espera, ¿de verdad no esperaba mi presencia en el estudio? ¿Por qué habla como si debiera seguir todo lo que ordena? La única razón por la que estamos coincidiendo y coordinando es por el acuerdo que nos vimos obligados a firmar.

—Yo soy capaz de organizar todo el trabajo pesado por mí, llevo toda mi vida planificando cada movimiento, si quieres que tengamos éxitos es esto, solo tienes que seguirme.

—Ya veo… —respondo inconscientemente. Ni que fuera él quien es el principal organizador o único involucrado en esto.

—A todo esto, ¿por qué continuas siguiéndome? —interroga finalmente; hemos estado caminando los dos solos en la misma dirección desde que salimos del ascensor del estacionamiento, sin tener cerca a ningún guardaespaldas. Ahora solo falta que el vehículo de cada uno esté cerca uno del otro, espero que no.

Su representante se quedó atrás, expresando que lo mejor era que nos adelantemos. Si estuviera consciente de tener que aguantar esta conversación, me hubiera adelantado sola antes de que se dieran cuenta.

—Solo estamos a la par, porque tenemos el mismo recorrido —me defiendo, no quiero soportar la extensión de esta conversación —. Solo me adelantaré, de cualquier forma estoy cerca de mi coche.

He dejado a Andru todo este tiempo en el auto, seguramente matando el aburrimiento, no esperaba quedarme más tiempo de lo esperado al ser retenida después del programa. Esta vez, creo que le ganaré por tener la peor experiencia otra vez, solo quería cumplir con la parte de la condición y terminé creando una escena que nunca esperé producir por voluntad propia.

—Tú… —escucho a este tipo otra vez, que provoca que esté a centímetros de él al tener su mano sosteniendo mi brazo, evitando que entre al auto —. Veo que tú ya tienes un interés sobre mí, te gusto ¿verdad?; seguro que mi sonrisa y forma de ser ha cautivado tu fría personalidad.

—Eso es un mierda… —declaro al ver la habitual expresión de un Príncipe Encantador que enamora a los televidentes, mientras que a mi me hace recordar la cruda realidad de las personas. ¿Cómo es posible que una persona con una personalidad de mierda como está pueda causar tanta atención usando una máscara? ¿El público de verdad cree en esta doble personalidad que ha construido o lo deja pasar por la larga trayectoria que tiene? Yo todavía no puedo entender como hay célebres que puedan permanecer de esta manera por tanto tiempo sin cambio —. ¿Por qué tendría interés en tí de esa manera?

Desde niña siempre me han interesado los chicos con personalidad sincera y simpática, contando lo mismo en cada oportunidad que la entrevista se inclinaba a ese tema. Sin embargo, nunca imaginé que la próxima vez que lo cuente fuera teniendo a este tipo a mi lado.

—Claro que sí —murmura a la vez acerca repentinamente su rostro y estampando sus labios a los míos.

¡¿Mmm?! —. ¡¿Qué mierda?! ¿Por qué hace esto?

¿Ehh? —reacciona ante mi acción de empujarlo hacia atrás de inmediato.

—¿Qué fue eso? —, ¿por qué carajos tendría el impulso de hacerlo? Esto no era parte del trato.

—Un beso.

—Lo sé —replicó ante su obvio afirmación —, pero ¿Por qué mierda fue?

—Por favor, si no viniste aquí esperando algo de mí, ¿por qué has llegado hasta aquí?

—Está escrito en el acuerdo, imbécil, no es como te imaginas —contesto, evitando alzar la voz —. Explicita que debo acompañarte en entrevistas de este estilo.

—¿Cómo?

—La segunda condición te lo demanda… —develo con duda. Es increíble que una figura como él, que tanto se esmera en sus acciones y presume planificar su vida, no tenga idea de cláusulas así de relevantes —. Así como yo he venido contigo aquí, tú también debes acompañarme en mis compromisos.

—¿Es así? —, no puedo creer que estoy presenciando una vez más su rostro arqueando las cejas. El tercer ítem del Segundo Punto del acuerdo establece que: La parte A acompaña a la parte B en sus futuras pasarelas dentro del plazo establecido —. Siendo ese el caso, ¿qué evento tienes programado en tu agenda?

—Andrew les informará sobre el evento del mes siguiente —comento, ignorando el hecho de su desconocimiento, parece realmente no tener idea sobre el tema —. Prepara tu pasaporte, tengo un desfile de modas en Noruega.

—¿Noruega?

—Si, él te enviará la invitación luego —termino nuestro encuentro, soltandome de su agarre. No tengo el gusto particular de entregar invitaciones de los trabajos de modelaje que realizó a compañeros de producción, pero está podría ser otra manera de realzar los rumores.




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