Tus ojos

Capítulo 12: Una escena de beso

~Ryan Ramos~

—Buenas tardes, tú debes ser el nuevo guardia de Margaret, ¿verdad? Yo soy Ryan Ramos, un gusto conocerte —me presento con mi actitud animada al hombre pelinegro y alto vestido con un traje negro, acercandome para entrechar su mano. Jonathan, como dijo que se llama, no tiene ningún parecido a ella más allá de su altura e inexpresividad facial, ha permanecido cerca del bar en la playa, aún después que su prima se fue, observándome directamente.

Margaret ha dicho que él está consciente de nada y no sabe acerca del acuerdo de convivencia que firmamos ni sobre como soy fuera de las cámaras, ¿verdad? Ante cualquier asunto, tendré que actuar de modo casual y amistoso con él.

—Lo que digas. Ya sabes sobre mí, no hay necesidad de presentaciones formales —articula con tono grosero y lleno de confianza, pese a ser nuestro primer encuentro —. Ambos sabemos quien es el otro, Maggie debe haberte contado.

—Si, es cierto —confieso, bajando mi mano al no ser estrechada por la formalidad, pero aun teniéndolo frente a mi sin moverse —. ¿Alguna pregunta que quieras hacerme?

—De hecho si —afirma cruzando sus brazos y apoyándose sobre una de las paredes del bar —. Soy consciente de que conoce a Maggie desde hace algunos años, pero resulta raro que ella no haya mencionado tener amigos cercanos ni sobre cómo se han conocido, quiero saber ¿qué relación tienes con ella?

—¿Es así? —replico con una sonrisa en mis labios, provocando que Jonathan solo frunciera el ceño —. Se refiere a los rumores sobre el colgante nuevo que ella tiene, ¿no es cierto?

—No, con ese tipo ya he hablado —anuncia como si tuviera importancia. Así que como su primo conoce al remitente de un objeto que suscita más intriga en nosotros, debe ser otro miembro de su familia, ¿no? —, tch, realmente no me agrada nada la actitud de ese tipo, parece falso. Me voy.

—¿Cómo? ¿Te vas? —pregunto por el repentino cambio de su actitud —. Bueno, nos vemos.

¿Qué sucede con esta familia? ¿Todos van a actuar de esta manera? ¿Ignorándome?

Ahh —suspiro suavemente. ¿Cuánto tiempo más tendré que convivir con estas personas?

A este punto estoy cerca de la fase final de las grabaciones, planeaba terminar esto rápido y perfectamente para pasar con el siguiente criterio del contrato. No obstante, ¿no sería mejor ocasionar algunas escenas que sigan aumentando el tamaño de esta bomba de rumores? No solo por cómo van a reaccionar los demás, sino por cómo actuarán este par de primos.

**

—De esta manera, terminó mi contrato con usted, señor —manifiesta la mujer a mi lado a la vez que caminamos a la par sobre la templada arena, aun siendo respetuosa —. ¿Pronto se irá del país?

—Así es. La siguiente semana tengo programado reuniones con los inversionistas —afirmo vestido de forma ligera con una camisa de verano y un par de pantalones cortos de colores suaves, sonando lo más animado que puedo conociendo la verdadera situación de la escena —. ¿Qué es lo que planeas hacer ahora?

—Yo tengo planeado quedarme por algunos días antes de trasladarme y visitar algunos conocidos —desvela, intercalando su vista entre el paisaje natural y yo —. Por lo que esto es una despedida, espero que-

—¿No te gustaría venir conmigo? —confieso interrumpiendo la inminente despedida. Detengo mi paso junto al sonido de las olas, las cuales se rompen fuertemente cerca de mis pies, y el sol preparándose para bajar por completo —. O será que, ¿prefieres que me quede un poco más a tu lado?

—Sabe perfectamente que es imposible cualquiera de las dos opciones —me rechaza firmemente, deteniéndose a mi par con su casual vestido de playa liso y su castaño cabello recogido en un rodete, sin desviar su mirada de mi por este instante, notando como en sus ojos se reflejan algo de ¿tristeza? —. Este es el último favor que le cumplo, un último paseo a solas.

—¿No me contarías al menos la verdadera razón por la que renuncias? —continuo sin darle importancia —. Quiero saber si es por mí ¿Hice algo que no te agrado?

—No hay ningún motivo en particular, es solo un asunto personal, señor —vuelve a hablar formalmente mientras desvía por primera vez la mirada de mí —. No comprendo porqué continúa insistiendo por saber.

—Quiero saberlo, de verdad quiero saber cual fue la razón suficiente que provocó que renunciarás de esta forma, tantos años soportando todos los caprichos que te he hecho cumplir y continuabas a mi lado. ¿Por qué ahora, justamente, cambias de parecer?

Una escena donde los protagonistas se despiden, un director ejecutivo dedicado en su trabajo pese a que las personas a su alrededor lo subestimen por lo joven que es y su discreta pero profesional secretaria, por la cual comenzó a generar sentimientos románticos. Sin embargo, en contrario a las expectativas que tenía, recibe continuos rechazos a las confesiones que ha hecho, terminando en la renuncia inesperada de ella.

—Dime el porqué… —repito, acercándome cada vez más —. ¿Por qué no…?

Me acerco a ella sin importar medir bien mi distancia profesional con ella, buscando sus labios con torpeza y rapidez a la vez que hago temblar la mano que roza sobre su mejilla fría por el viento de la costa. Mantengo el contacto suave y lleno de dudas tal como lo haría Kevin en esta situación, empresario sin experiencia con las mujeres, mis ojos continúan rotando mi vista de sus labios hacia sus ojos para después cerrarlos suavemente.




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