Había considerado que pasaría un temporada más larga antes de un encuentro cercano con aquella actriz, después de terminar con las grabaciones, en algunas semanas más para reunión programada por el equipo principal de la obra o incluso en unos meses cuando teníamos planeado confirmar la relación sentimental. He estado disfrutando de mi merecido y esperado descanso.
Sin embargo, henos aquí, permaneciendo en espera en una habitación de la compañía Áster por casi media hora en silencio; el motivo detrás de ser citado es evidente. La sala no se destaca de lo ordinario, además de contar con la iluminación natural a través de las ventanas del edificio, tiene la misma distribución de muebles para reuniones con un grupo reducido de invitados, estando integrada por dos sofás grandes enfrentados y un par más pequeños en las esquinas, con una mesa de reducida altura en el centro.
—Espero que sepas la razón por la que ambos estamos en este lugar —expreso sarcásticamente con una sonrisa juguetona hacia la persona que está frente mío, en uno de los sillones largos.
—Callate —sentencia suave y fríamente sin dirigir su mirada al frente, continuando desplazando su dedo por la pantalla de su teléfono; no cambiando su postura desde los primeros instantes desde que estamos reunidos.
—Oh, vamos… —sigo articulando palabras para no aburrirme en este lapso —. ¿Cuánto tiempo más aguatarás sin hablarme o verme, al menos? ¿Acaso estás enfadada por el beso que no fuiste capaz de darme a solas Margaret?
Yo y Margaret somos los únicos que nos encontramos aquí, fluyendo el tiempo mayormente sin entablar conversación alguna, mientras nuestros representantes tomaron caminos distintos al pasar de la hora acordada inicialmente para esta reunión. No tengo certeza sobre qué asuntos a atender tenía Andrew Taylor, pero sé que Fran debe estar conversando con sus conocidos de la empresa.
Toc, toc.
Alguien fuera golpea de forma suave la puerta antes de entrar sin la necesidad de que ninguno lo permitiera. La persona en cuestión no es nadie más que el responsable de que estemos en este sitio.
—Buenas tardes actores Ryan Ramos y Margaret López, disculpen la tardanza, estaba cerrando algunos asuntos; no demorara demasiado tiempo lo que tengo que decirles —afirma el director Pablo Ayala, un hombre alto y moreno que ha estado presente en el sets más tiempo que yo, que fui mayormente para ser amable acompañando a los actores novatos.
—Buenas tardes, señor.
—Buenas tardes señor —saludo, casi al unísono con la compañera, quien dejó su móvil en la mesa.
—Me alegra ver que ambos lograron ajustar sus horarios para encontrarnos aquí —manifiesta con voz monótona a la vez que toma asiento en el sofá de una persona más cerca de la entrada —. Quería conversar con ustedes a solas antes de la reunión que llevaremos a cabo más adelante.
En el momento que la notificación de esta cita con estas dos personas llegó a mis manos, me asombró y entusiasmó poder reunirme con él en un ámbito con personas reducidas, a pesar de ser sin previo aviso. Podía aprovechar el momento para continuar encantando su personalidad reservada con mi carácter magnético.
Fue así hasta que me percate sobre el porqué de tener una reunión con él en primer lugar, la principal causa que consideré fue por el poco profesionalismo que he mostrado aquella tarde. No importa que a tantas personas le agrade en el set, con la amplia experiencia que ha adquirido el director, es capaz de distinguir a uno de los actores que está cometiendo equivocaciones involuntarias, mejorando en las siguientes oportunidades de uno que los comete constantemente, sin cambiar para nada.
—En primer lugar, me gustaría felicitarles por el trabajo que han hecho en el transcurso de esta serie —expresa con su rostro indescifrable, una postura erguida —, sin dudas, la elección final de asignación de los personajes protagónicos en esta ocasión fue estupendo, fue un deleite poder presenciarlo y formar parte.
—¿A qué… se refiere? —consulto dudando en lo que dice. ¿No fue capricho de mi prima que esté aquí en primer lugar? ¿Realmente hubo una reunión para la selección final, y estuvo presente él?
—Desde un principio la empresa había asignado un grupo reducido de personas para opinar sobre el reparto —revela formando una leve sonrisa de lado —. Seguro habrán experimentado y escuchado rumores sobre cómo el papel llegó a sus manos.
—A mi me han dicho que usted fue quien me recomendó —comenta un dato conocido Margaret —. Si es cierto, le estoy agradecido, pero ¿por qué?
—Considero que solo fui el responsable que pudo establecer contacto con usted más rápidamente, debido a terceros que nos conectan, estoy seguro que sabrás de quién se trata.
—Entiendo… —responde lentamente Margaret, con su rostro comenzando a torcerse cómo si estuviera tratando de entender lo que escuchó por primera vez.
Yo, no tengo nada que decir aquí. Seguro que cuando estaban en estas reuniones, yo seguía en la cadena interminable de entrevistas sin tener en cuenta que estaba siendo considerado. ¿De qué manera interventoría? ¿Firme el contrato el mismo día de la primera reunión celebrada en la empresa? No es necesario que diga esto.
—Indudablemente, la autora de la historia adaptada tuvo la palabra final sobre ambos —desvela una nueva información como si no considerara que tuviera demasiada importancia. No es de sorprender que sea de esta manera, pero por la expresión de mi compañera de enfrente, parece desconcertada —. Tengo entendido que le convenció al escuchar sobre cómo son las personalidades de ambos, así que espero que continúen manteniendo la misma profesionalidad que han estado mostrando en sus trayectorias, siguiendo aprendiendo sin disminuir sus fuerzas.
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Editado: 27.08.2026