—Creí que iba a estar más iluminado —expresa Margaret cuando nos adentramos por el camino de piedras del jardín, con un alumbrado tenue en comparación a la vista que tenía cuando llegamos, el cual estaba acompañado por los últimos rayos del sol. Como si tuvieran la misma idea que yo, veo algunas sombras de otras personas pero no es posible que estemos por el mismo propósito —. No hace tanto frío, no es necesario tomar tu saco.
No respondo ante su esperada negativa. Sólo sigo acomodando mi prenda de vestir en su espalda descubierta, desconozco que tan friolenta suele llegar ser, por lo que es mejor prevenir en este punto. Resultará fuera de mis planes si ella llega a resfriarse y, en consecuencia, me contagie.
—A esta distancia y visibilidad, es poco probable que nos vean —argumenta con fría voz, observando a nuestro alrededor —. Además, no hay demasiadas personas que hayan salido de la mansión y que les importe, ¿verdad?
Esto es un hecho certero, incluso la persona que más me preocupaba, resulta que decidió pasar las festividades con sus familiares en otra provincia. Si Josefina estuviera aquí, sería quien tendría más probabilidades de seguirnos debido a ser la novata de la empresa con quien hemos pasado más tiempo.
Fuera de esta línea, la mayoría de nombres de personas que estarían atentos de nuestros movimientos en este instante, cerca de la medianoche, han sido tachados. En este momento, ninguno de los dos tenemos nuestros móviles cerca por lo que no tengo que preocuparme por ser interrumpidos nuevamente.
—¿No te cansas de tratarme de esa manera? ¿Acaso soy el único con quien hablas de forma tan desinteresada? —cuestiono. Siendo consciente de que solo yo soy quien está recibiendo un trato similar, incluso Fran ha obtenido un tratado más amistosamente.
—No te preocupes, no eres el único que le habla de esta manera.
—¿Eh?, ¿por qué? —reacciono a la inesperada respuesta. A parte del sujeto que nos obligó a firmar el contrato, había presentido que ella actuaba de esta manera conmigo debido a la razón invariable que siempre daba.
—Ah, creo haberte dicho varias veces el motivo, ¿lo olvidaste? Yo, realmente, no soporto como cambias tanto tu compor-
—Ese motivo ya lo sé de memoria —detengo su discurso ensayado, continuando caminando despacio —. Quiero saber, ¿por qué es así? No recuerdo que te afecte tanto en la primera obra que realizamos juntos.
La doble moral a la que me he acostumbrado a vivir porque era lo más relajante y simple que podía hacer, nunca me ha traído demasiados problemas como ahora.
—Tal vez conozcas a otras personas que han sido groseros contigo pero no te he faltado el respeto en ningún momento —. No recuerdo haberla tratado así, tan solo he de decirle la verdad de frente. Incluso en la conversación más extensa que hemos tenido a solas, reaccionó extremadamente alterada, perdiendo el control de la normal frialdad que transmite, no recuerdo haber actuado de un modo diferente a lo habitual —. Yo no me equivoco.
Ella no responde, desvía su mirada hacia una dirección opuesta a la mía. Evitando responder.
—Margaret, dime, ¿qué acciones de mí te han ofendido para ser tratado así?, recientemente…
—Por ejemplo —comienza, levantando su dedo índice —, cuando intentaste besarme insistentemente en más de una ocasión.
—No te obligué y no te bese al final —me excuso, sin dar más información. Aunque tengo curiosidad por, ¿cómo va a reaccionar si llega a saber las segundas intenciones que tenía la primera ocasión? ¿Se referirá a mí como un lunático o un infante que actúa en vez de pensar? —. ¿Algo más?
—¿Qué hay sobre la actitud que tienes ante Justin? —cuestiona levantando un dedo consiguiente. ¿Por qué pregunta por mi comportamiento sobre él? No le incluye en mi pregunta —. Puedes halagar su presencia, como a todos, o ignorar su existencia si sientes que no es ni será de utilidad; ¿por qué sonreírle con picardía una vez que te dí la espalda en el pasillo del hotel? ¿No te vendría bien obtener su favor en vez de lo contrario? Es parte de la familia Larsen, seguro que no te conviene tenerlos en contra-
—No lo necesito —respondo firme y rápido —. ¿A ti por qué te interesa? ¿Es debido a que tienes su favor?
—Justin es… alguien especial, me importa —contesta pausadamente, sin mirarme aunque yo sí puedo ver como su expresión ha cambiado. ¿Alguien especial? ¿Qué tan especial? —. Ya respondí tu pregunta, ahora me gustaría escuchar, ¿por qué estás actuando de ese modo con él?
—Yo no lo he hecho —digo, desviando mi vista de ella —, ¿no pensaste que sería un invento de él? ¿tal vez él quien te está mintiendo?
—Eso es posible —manifiesta firme, sin vacilar por mis indagaciones.
—¿Por qué lo dices tan seguro? Tomate un momento para pensarlo. ¿Acaso le conoces lo suficiente para afirmarlo? Él podría tener una doble moral que desconoces, ¿sabes?
Desde que soy consciente, nunca he conocido a nadie que sea completamente sincero en esta profesión, aprendices o profesionales, todos somos actores capaces de ocultar muchos rasgos de nosotros mismos. Pensar que existe alguien que nunca varía en su comportamiento, no es más que una fantasía infantil e inocente.
Tratándose de miembros de familias con tanta influencia como los Larsen, es seguro que crecieron rodeados de información delicada y aprendieron de los mejores a guardar secretos, ellos han podido ocultar durante años la existencia de uno de sus miembros, hija de un actor que se creía que no escondía nada; que se puede esperar de una familia así.
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Editado: 25.09.2026