Tus ojos

Capítulo 32: Verdad revelada II

—¿Qué haces aquí papá?, ¿no estabas en el extranjero con tu nueva pareja? —pregunta indiferente Ryan, sin siquiera saludar educadamente a su padre. Ni siquiera yo lo hago pero, al menos creí que él sí tendría una relación más amistosa con su figura paterna —. Supe que por ese motivo no has podido asistir nuevamente a la celebración de año nuevo del tío, ¿por qué vienes ahora a interrumpir?

—Veo que esta forma de saludar a tu padre se ha instaurado demasiado en ti —manifiesta, sonando acostumbrado a recibir este trato, caminando hacia uno de los sillones de la sala con naturalidad —, me interrogas apenas me ves, ¿hace cuanto tiempo que no nos vemos?

—¿A qué has venido aquí? —replica en vez de contestar.

—Creo que es momento de que me vaya… —digo en voz baja. No creo que sea conveniente que esté aquí, siendo un tercero en una conversación entre padre e hijo —. Podemos terminar nuestra conv-

—No, tú te quedas —impide Ryan que me aleje de su lado, sin soltar mi mano derecha —, aún tenemos asuntos que atender.

—Si, quedate un poco más de tiempo, hay algunos asuntos que quiero tratar con ustedes dos —confiesa el hombre de mediana edad que se acomodó en el asiento frente a la televisión encendida —. Así que, ¿por qué no se acercan?

—Ven —señala Ryan, guiándome hacia un lado del sofá, soltando finalmente mi mano para sentarse a mi lado, impidiendo así quedar en medio de ellos dos —. Bien, aquí estamos, di lo que tengas que decir y vete.

Qué situación más incómoda. Nunca pensé que en algún momento ocurriría algo como esto, estar en silencio mientras estoy siendo observada por alguien con quien no he cruzado presentaciones anteriormente ni ahora. Tengo una idea aproximada sobre los temas que quiero conversar ahora, en la televisión muteada aún puedo ver las diferentes imágenes que nos han tomado.

—Primero, me gustaría saber ¿cuánto tiempo llevan juntos? —comienza hablando después de tratar de analizarnos y que no digamos nada —. Hace poco, me he enterado de algo interesante, resulta que mi propio hijo ha estado actuando imprudentemente, ¿firmando un acuerdo de convivencia con una de sus compañeras de actuación?

—Fran fue quien te lo dijo, ¿verdad? —expresa Ryan, sonando molesto y transmitiendo una mirada que lo demuestra al presenciar cómo su padre continúa en el silencio.

¿A qué se refiere? ¿Fran está hablando de algo confidencial? No tiene sentido que su representante no lo mantenga en secreto, aunque no explica cómo es que terminó enterándose.

—Ahh —suspira fuerte al silencio del ambiente —, presentía que algo así estaba pasando pero no quería creer que fuera cierto.

—Sabes bien que Fran ha sido compañero y amigo desde antes de que nacieras, es difícil que oculte algo de mí —desvela descaradamente el hecho de tener acceso a información privada de la vida de su hijo, pese a estar bajo contrato. Aunque sea su padre, no parece estar bien —. Esta vez fue capaz de evadir el tema por bastante tiempo, porque recién hace algunas semanas me enteré de que se trataba de una relación contractual que data hace año y medio. Ambos son celebridad que no han estado en grandes escándalos, han construido carreras destacables y provienen de familias resp-

—Me pregunto, ¿cuántas cosas te habrá dicho Fran? —indaga Ryan, interrumpiendo e ignorando el discurso que estaba dando el señor Iván.

—¿No tienes curiosidad acerca de desde cuando que lo hace?

—Es probable que desde un inicio, es bueno que me termines por confirmar eso —contesta nuevamente, observando las expresiones de padre —. Dudo que esto sea lo único que quieras tratar, ¿qué más quieres saber?

—Lo que acabo de ver en cuanto entré aquí… —comienza una vez más, girando sus ojos hacia mí —. Me pregunto, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que han comenzado a salir en verdad? Creo entender que hace pocas semanas estuvieron en una reunión con el Director para tratar la finalización del contrato.

—Eso es-

—No te interesa —expresa Ryan con firmeza, sin dejar que yo hable. Pero, ¿por qué siento que la forma en que contestó me suena familiar? —. Eso es un asunto que podemos resolver entre-

—Siguiente punto, ¿dónde está? —continúa interrogando con una sonrisa pícara en su rostro, inspeccionando en mi dirección después de interrumpir la respuesta de su hijo.

—¿Mmm? —. ¿Por qué me está observando? ¿Qué está buscando?

—¿Qué cosa? ¿Acaso todavía tienes más preguntas que hacer?

—No finjas no saber de qué hablo, me dijeron que tu lo tomaste de la caja fuerte antes del evento de año nuevo y me enteré de una inesperada noticia mientras me dirigía hacia aquí —explica girando su rostro hacia la pantalla que hace zoom en la última fotografía qué nos tomaron —. ¿Él anillo de tu madre dónde está, Ryan?

—Aquí —anuncia Ryan con su primera sonrisa atrevida, desafiando una vez más al señor Iván Ramos.

—Ryan, no me digas… —empiezo a hablar en tono bajo, casi inconscientemente, al darme cuenta de lo que estaba buscando en primer lugar.

¿E-El anillo de su madre? Si ese valioso objeto está aquí como dijo, ¿será… este?

—¿M-Me diste el anillo de tu madre? —indago perpleja, observando confundida y detenidamente mi palma abierta, con tonalidades blanca y rosadas debido a que ha permanecido cerrada por un largo tiempo. El silencio que se generó en la habitación y las miradas que me dirigen sin negarlo, me lo confirman.




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