~Margaret López~
Debí haberme ido enseguida, justo en el momento en que terminó la celebración de fin de año, debí empacar mis cosas e irme, ¿por qué tenía que quedarme y enfrentarlo?, ¿por qué no terminé por rechazar esa propuesta de inmediato? Desde el momento en que escapé de este lugar para perseguir esa ridícula ilusión, apenas he pasado tiempo en este país pero ahora, debido a la producción de Fachada, he terminado por convivir más de lo que esperaba.
No tengo manera de marcharme de inmediato, no tengo mi móvil y mi abuelo no quiere que me comunique con nadie externo para evitar que vuelva a escapar. ¿Acaso volví por propia voluntad a esta prisión protegida?, después de tanto tiempo viviendo como quería, ¿por qué volví al lugar donde siempre he sido sobreprotegida?
—Jona me ha dicho que has descuidado tu entrenamiento durante este tiempo —expresa mi abuelo con su inquebrantable tono grave, sentándose frente a mí en cuanto quedamos solos en la casa y estábamos cerca del anochecer.
Desde que he sido consciente del trato que recibo de su parte, en comparación con el que les da a mis primos, he considerado esta casa como un prisión que me protege, debido principalmente a ciertas restricciones que había establecido. Entre las que he destacado la prohibición de salir o conversar con cualquier chico fuera de la familia, a solas, y tener tiempo limitado de permanecer afuera de esta jaula; sonando más severo cuando era joven porque sabía que nadie podía enfrentarse fácilmente contra él, quien ocupó por tantos años el puesto de entrenador de judo.
Aunque, la ventaja que encontré en esto fue aprender el arte marcial que enseñaba, utilizando la justificación de querer hacerlo exclusivamente bajo sus enseñanzas, sin esperar que iba a terminar renunciando a presentarme en campeonatos.
—Desde la última vez que te vi en persona, no has cambiado en nada Marge, continuas con el mismo temperamento —continúa hablando y tratando de descifrar mi expresión como si buscará algo más —. Luces casi idéntica a tu madre de joven, ¿ya te has encontrado con ella?
Con su «casi» debe referirse «a excepción de ese color de ojos», a la vista de mi abuelo debo ser la copia de la amada hija que fue robada de sus brazos aunque, en realidad, fue ella quien decidió seguir sus sueños en un principio sin incluirlo. Yo he escuchado sobre esto más veces de las que recuerdo, e incluso he visto sus fotografías de joven, no puedo negar el hecho que he sacado algunas de sus facciones sin que fuera mi intención.
—Dime, ¿cómo se encuentra?
—No lo sé —respondo con sinceridad ante su insistencia, manteniendo mi mente y vos indiferentes —. No tengo comunicación alguna con tu hija.
—Marge…, ¿has descansado bien?
—Ahh —suspiro levemente —. Si, abuelo, así fue.
—Eso es bueno, porque he añorado poder volver a probar las recetas favoritas de mi nieta —manifiesta, transmitiendo claramente lo que quiere. Sinceramente, prefiero que sea así en vez de que comience a interrogarme con profundidad sobre cada detalle de lo que he hecho.
Desde que llegué la noche anterior, no ha hecho más que darme la bienvenida como si me hubiera marchado en buenos términos con la familia, creí que iba a saludarme con un entrenamiento duro o encerrarme, pero no fue así. Por esto mismo, todavía no puedo hacer que desaparezca el mal presentimiento que tengo.
—En un momento comienzo a cocinar algunas galletas —cedo rápido a su pedido —, ¿de qué tipo te gustaría comer primero?
—Margaret, tengo una pregunta —dice mi nombre cambiando el tono de su voz a una más serio y molesto. Mierda, ya empezó, ahora suena menos como un abuelo amistoso, ¿acaso he aceptado demasiado rápido? —. ¿Cuando me dirás de tu propia boca que has estado saliendo con alguien y estás comprometida?
—E-Eso… —comienzo vacilando al nuevo giro que le ha dado a esta conversación.
—He estado esperando que tú misma seas quien saque el tema para variar pero, me estoy impacientando.
—A-Abuelo.
Toc-
El sonido de la campana, digo, el toque de la puerta me ha salvado una vez más al interrumpir la conversación que estamos teniendo. No obstante, no me salvará de tener que enfrentarme, sólo pospuso a que sucediera.
Toc- Toc-
¿Quién es ahora?, es poco probable que las visitas que tuvo el abuelo hoy regresen, a menos que sean de la familia pero, ¿qué es lo causa que él mismo se levante de inmediato de su asiento y se acerque a la puerta de mis espaldas?
¿Qué clase de hábito ha adquirido mi abuelo para actuar de esta manera? Me he ausentado tanto tiempo para que el termine por cambiar de esta manera, usualmente prefiere que otros abran la puerta o le grita al visitante para que se marche por interrumpirlo en medio de una conversación.
—¿Q-Qué? ¿D-De qué se trata todo esto? —trato de cuestionar lo que ven mis ojos al seguir con la mirada a mi abuelo. Esto no lo esperaba, ¿por qué ellos están aquí? —. ¿A-Abuelo?
—Yo la llamé y le dije que te encontrabas aquí… —argumenta él como si ya estuviera una excusa preparada de antemano, tranquilo como si estuviera al tanto de su venida a aquí —, parece que esta es la única manera en que podría volver a ver a mi hija y mi nieta juntas.
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Editado: 25.09.2026