Twilight frente a la oscura marcha marcial - Pt 02 | Fanfic

Descubriendo un mundo caotico - Parte IV

"Ahhh... mi cabeza..." murmuró Applejack, recuperando la conciencia.

"¡Basta de eso, Applejack! ¡Levántate!" reprendió la voz de Rainbow Dash a un lado suyo.

"¡Wow!" El cuerpo de Applejack fue empujado y rodó hasta chocar contra una pared.

Al menos eso le pareció a la desorientada poni.

"¡¿Por qué está tan oscuro?!" Al instante, una luz cegadora impactó en sus ojos, confundiéndola aún más.

"Aquí tienes tu luz, ¿feliz? ¡Ahora muerde tus cuerdas, que no lo voy a hacer por ti!" reprendió su amiga pegaso, con una linterna amarrada en la cabeza.

Applejack aún se encontraba atada, por lo que entendió con facilidad lo último, aunque seguía sin comprender todo lo demás.

"Rainbow Dash, ¿qué...?"

"¡¿Vas a morder tus cuerdas o no?!" la interrumpió apremiante la pegaso.

Sin deseos de recibir más reclamos, Applejack comenzó a morder obediente las sogas. Mientras tanto, una apresurada Rainbow Dash terminaba de quitarse las suyas. Una vez libre, se plantó firme en el suelo y estiró sus alas. Para sorpresa de la granjera, estas crujieron como madera quebrándose. Daban la impresión de haberse roto en ese mismo instante.

Al notar la consternación de su amiga, Rainbow rió.

"¿Te lo creíste? Esa bola de pelos también lo hizo. Fingir lesiones graves en la escuela de vuelo tiene sus beneficios." Sin más, Rainbow Dash volvió a estirar sus alas, pero esta vez simplemente se desplegaron, mostrando que el estado anterior había sido una dislocación voluntaria.

El haz de luz bailaba dentro del oscurecido granero.

Rainbow agitó con cuidado sus alas en el aire. Se elevó, alcanzó el techo y descendió de nuevo. En el suelo, se puso a hacer flexiones, como si se preparara para una maratón.

"¡Listo!" exclamó Applejack, arrojando las cuerdas a un lado.

"¡Bien! Ahora comencemos la segunda fase del plan."

"¿Cuál plan?"

Un estruendo lejano, como una explosión, sacudió el granero. Applejack se encogió, pero Rainbow Dash solo sonrió con desafío: el plan marchaba demasiado bien...

[---]

"¿Puedo probar un poquitito de la ensalada...?"

"No", respondió Rarity desde el otro lado de la mesa.

"¿Y del jugo de limón...?"

"No", repitió con firmeza.

"Por faaaavor..." suplicó Pinkie, con la carita de cachorro hambriento.

Al otro lado de la mesa repleta de deliciosa comida, el ceño de Rarity se fruncía cada vez más... hasta que, inoportuno, su propio estómago gruñó.

"¡Basta!" exclamó, levantándose de golpe. Los cubiertos tintinearon y Pinkie se encogió en su asiento.

"¡¿Cómo es posible que nos dejen esperando después de todo el esfuerzo que puse en esta comida?!" bramó Rarity, paseándose con furia.

"Tal vez les pasó algo..." respondió con timidez la inocente Pinkie.

Rarity se detuvo y se dio la vuelta con una mirada tan feroz que Pinkie casi desapareció de su vista. Parecía a punto de gritar algo. Pero, no lo hizo. Se contuvo, respiró hondo y, en un tono más suave, respondió:

"Quizás tengas razón... si están en problemas, lo mejor es ir a buscarlas."

Pinkie se levantó de inmediato, sonriente, con cubiertos en las pezuñas y un babero en el pecho, lista para darse un festín.

"Y después comeremos todas juntas", afirmó Rarity con determinación.

"¿Y la comida...?" preguntó Pinkie con una sonrisa congelada.

"¡Puede esperar!" sentenció la unicornio, envolviéndose de nuevo en su traje de látex y atrapando con su magia a Pinkie en el aire, justo cuando esta intentaba abalanzarse sobre los platos.

"¡La comida! ¡Piensa en la comida, Rarity!" gritó la rosada, pataleando mientras era arrastrada fuera de la cocina.

De nada sirvieron sus lloriqueos. Rarity continuó el camino hasta la puerta principal de la casa del árbol, donde se detuvo un instante, intentando recordar en qué dirección quedaba la nueva casa de Rainbow Dash.

"Era por ahí... o por allá..." musitó Rarity, con la vista perdida entre las calles vacías.

No llegó a decidirse. Una mariposa rosada descendió en picada y se estrelló contra su frente, obligándola a retroceder con un sobresalto.

"¿Un Breezie...?" alcanzó a decir, desconcertada, mientras observaba al diminuto ser que ahora descansaba sobre su cabeza.

"Ehhh... nop, creo que es Fluttershy", respondió Pinkie Pie, que aún levitaba en el aire.

Un destello de luz envolvió al aparente Breezie y, en un parpadeo, Fluttershy se materializó sobre Rarity, derribándola al suelo. Pinkie cayó también, rodando hacia atrás.

"¡Agh! ¿Qué... qué sucede? ¡Fluttershy!" exclamó Rarity, apartando con magia a su amiga para incorporarse.

Pero Fluttershy no respondió de inmediato. Su mirada estaba perdida, sus alas temblaban y sus palabras eran apenas una voz entrecortada.

"Caramelos... la bestia... Twilight... huyan..."

"¿Qué?" exclamó Rarity, por completo confundida.

"¿Ahh?" se asomó Pinkie, igual de perpleja ante la conducta de su amiga.

"Bestia... molino... Twilight... Rainbow Dash... huyan..." repitió Fluttershy, casi sin aliento.

Rarity y Pinkie se miraron entre sí, no tenían idea de qué hablaba Fluttershy, pero sí estaba claro que necesitaba ayuda. De inmediato, Rarity usó su magia para enderezarla, al mismo tiempo que Pinkie Pie iba y volvía con un vaso de agua para ella.

Fluttershy lo bebió de inmediato, pero antes de terminarlo lo escupió y, con un grito desgarrador —tanto como su delicada voz se lo permitía— exclamó:

"¡La bestia... una bestia se aproxima! ¡Huyan!"

"¿Una bestia? ¿Cuál bestia?" exclamó Rarity, consternada.

"¡Tal vez es la que viene embistiendo directamente hacia nosotras ahora mismo!" respondió Pinkie Pie, espantada, mirando hacia la puerta abierta.

Rarity apenas tuvo tiempo de voltear cuando una enorme sombra se precipitó detrás de ellas.




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