Twilight frente a la oscura marcha marcial - Pt 02 | Fanfic

Perdidas aquí y allá - Parte II

"…y después de eso, la lluvia de caramelos se hizo aún más intensa. ¡Era increíble! Dulces de chocolate, vainilla, merengue, manzana y fresa… ¡muchos, muchos de fresa! ¡Era como el día del 'dinero helicóptero', pero con caramelos!"

Bajo la mirada adormecida de Rainbow Dash, una extasiada Pinkie Pie apenas hacía pausas para respirar, en medio de su ir y venir por la estrecha habitación.

"Tenía tantas ganas de salir corriendo y atraparlos todos, Dashi. Tendrías que haber estado ahí para ayudarme; bueno... sí estabas, pero todavía inconsciente. No tuve más opción que atrapar algunos con mi melena, aunque no fueron tantos como los que quedaron en la de Rarity cuando se cayó de Big-Root. ¡Jajaja! Fue muy gracioso, parecía una paleta de leche acaramelada. Es una pena que se deshiciera de ellos. ¡Estaban tan ricos!"

Desde la cama, Rainbow Dash soltó un leve suspiro. "Ajá… claro. ¿Ya me puedes dar mi avena?" preguntó la pegaso con los ojos puestos en el tazón de avena que descansaba en la repisa a un lado de la cama.

"Aún no, todavía está caliente…", respondió Pinkie con certeza, antes de sentarse en su cabecera con aire de enfermera personal. "Como te decía… esos caramelos eran deliciosos. Y misteriosos. Son mágicos… en cierta forma. El Señor Pelusa tiene una teoría al respecto; hicimos algunas pruebas y descubrimos que tienen un sabor oculto en su centro que te puede mandar directo al mundo astral con todo pagado. Aunque es un viaje corto, los caramelos no tienen tanto relleno como parecen. ¿Uhmm?", terminó algo pensativa, con una sonrisa desdibujada que hacía pensar que lo último se lo estuviera diciendo a sí misma.

"Ok… eso es muy… ¿interesante?, supongo…", respondió Rainbow Dash, inclinando un poco la cabeza. Era la tercera vez que Pinkie le contaba la misma historia, y cada vuelta la dejaba más confundida que la anterior.

"Ehmm, por cierto, Pinkie, ¿cómo está Fluttershy...?"

"¡Ah!" Se sobresaltó la poni rosada, para luego nublarse su rostro casi de inmediato. "Fluttershy... aún sigue inconsciente. Applejack y Rarity la revisaron antes de salir; están seguras de que no tiene ninguna herida, así que solo debe estar muy cansada."

"Uhmmm... ya veo..." Rainbow Dash miró a otro lado. No necesitaba más explicaciones para saber por qué Fluttershy estaba tan cansada. Su amiga había hecho todo lo necesario para protegerlas, y lo logró, mientras que ella no había hecho más que perder el tiempo y fallar. Una vez más su mayor logro había sido hacer nada.

Nada... de nada.

Viendo cómo su amiga pegaso se hundía en una nube negra de pensamientos negativos, Pinkie reaccionó sin dudarlo.

"¡La avena ya está lista! ¡Y está deliciosa! ¡Ñam, ñam, ñam!" Sin esperar respuesta, tomó el tazón de la repisa e insertó una cucharada completa en la boca de su decaída amiga.

Al instante, la expresión de Rainbow Dash cambió. La avena era suave y dulce como una nube de algodón, esparciéndose en su boca como leche tibia. Cómo rayos Pinkie había logrado tal cocción perfecta en aquellas circunstancias era una pregunta cuya respuesta no habría sorprendido a nadie: amistad y mucho amor.

"Bueno... creo que será mejor que me retire. Dejé la cocina un poquito desordenada y Rarity podría terminar desmayándose si llega a verla así cuando regrese. ¡Toca la campanilla al lado de tu cabecera si necesitas algo!" Tras ese atropellón de palabras, Pinkie comenzó a retirarse, deteniéndose a cada momento para dar miradas furtivas a su amiga antes de marcharse por completo.

Atrás, Rainbow Dash ya no le prestaba atención. Estaba demasiado ocupada engullendo su segundo desayuno, un lujo impensable desde su llegada a aquel mundo de juguetes.

[---]

"¿Crees que fue un error prepararle un segundo desayuno a Rainbow?"

"No. Fue un gesto muy dulce de tu parte. Ella lo necesitaba. Se veía muy feliz cuando la dejaste en su habitación."

"Sí… sí, se veía tan feliz… pero…"

"¿Estás preocupada de que tus otras amigas se enojen contigo por haber usado la última bolsa de avena que quedaba?"

"No… bueno, sí. Sé que lo entenderán si se los explico. Es solo que… ya no quedan muchos suministros. Applejack hablaba muy en serio cuando dijo que, a partir de ahora, deberíamos racionarlo todo lo más que podamos."

"Es cierto. ¿Y qué más dijo?"

"…Que deberíamos mantenerlo así, a menos que sea una emergencia."

"¿Y esto no es una emergencia?"

"¡Sí! ¡Sí lo es! Rainbow necesita recuperarse, Fluttershy también, ¡y las demás ponis! Pero…"

"¿Pero qué?"

"Ahhh… ¿y si también me estoy justificando a mí misma al actuar de esta forma? ¿Poniendo mis deseos por encima de la seguridad que necesitan mis amigas? Estamos en una situación muy seria. No quiero ser una aguafiestas encubierta, quesito…"

"No lo eres, caramelito. Estoy completamente seguro de eso. Estás haciendo uso de lo mejor de ti para ayudar a tus amigas, y eso es lo que importa. Tu decisión fue correcta."

"¿De verdad?"

"Sí. Tan seguro como una vela en una torta de cumpleaños."

"Awww… gracias, quesito…" Pinkie se limpió unas lágrimas. "Realmente te extraño mucho."

"Yo también te extraño mucho, caramelito…"

"¡Ah! ¡Quesito!"

"Uwiii… disculpen, Madam y Monsieur, por interrumpir su apasionada conversación… pero ya terminamos de limpiar la cocina, tal como se nos pidió…"

"¿Ah?" La boca de Pinkie no logró articular una mejor respuesta ante la repentina interrupción de Madam Harina. Con los labios aún pegajosos de saliva y azúcar, se separó de la escultura viviente de caramelos con forma del busto de Cheese Sandwich que tenía frente a ella. Ruborizada, no paraba de limpiarse con lo único que tenía a su alcance: unas servilletas de papel.

"Ya veo… ¿las amigas de mi Madam ya están regresando?" preguntó el busto, haciéndose a un lado de Pinkie.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.